FOTO

Uno de los encuentros de mandatarios latinoamericanos. El recién elegido Presidente de Ecuador, Rafael Correa; el mandatario de Bolivia, Evo Morales, y el Presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez. Una reunión con diferentes matices políticos..

Foto: AFP

 

 

Colombia, desde la mira ecuatoriana

Son varias las preocupaciones de Ecuador sobre la convivencia con su vecino Colombia. A Ecuador lo desvela que no haya suficiente presencia de las fuerzas militares colombianas; lo desvelan las fumigaciones en la frontera y la inmigración ilegal, entre otros temas. El profesor César Montúfar, de la Universidad Andina Simón Bolívar, nos ofrece una mirada desde la otra orilla.

César Montúfar,
Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador

En los últimos años las relaciones bilaterales entre Colombia y el Ecuador abandonaron su tradicional cercanía y dieron muestras de una creciente tensión. Aquí desarrollo varias de las preocupaciones y temas sensibles desde el lado ecuatoriano.

Desde la perspectiva ecuatoriana, vale partir del reconocimiento de que el conflicto colombiano y su desenlace hacen parte del debate de la política interna del país. Desde el inicio del Plan Colombia, la situación colombiana no deja de preocupar a la clase política y a la opinión pública ecuatorianas como un tema que les atañe directamente y causa diversos problemas en el país. Gran parte de las percepciones sobre el conflicto colombiano son procesadas en el Ecuador en la perspectiva del riesgo de contagio y la idea que prevalece es la de que es necesario no involucrarse en su conflicto, precisamente, para evitar la posibilidad de que sus síntomas pasen la frontera y se afinquen en el Ecuador. De ahí viene la tesis del no involucramiento, como uno de los temas de consenso de casi todos los sectores políticos y sociales del país.

No intervención

A pesar de esta posición, reiterada desde los estamentos diplomáticos y militares del Estado, aquello no ha significado que el gobierno ecuatoriano deje de colaborar con Colombia en algunos temas puntuales de su estrategia de seguridad. Desde 1999, en el puerto de Manta funciona un puesto estadounidense de vigilancia e inteligencia antinarcóticos y, del mismo modo, aunque en pequeñas cantidades, el Ecuador ha sido receptor de asistencia militar y económica de los paquetes de ayuda de Estados Unidos como parte de la Iniciativa Regional Andina, IRA. No obstante esta realidad, el discurso prevaleciente en el Ecuador es el de que se debe evitar a toda costa que el país se inmiscuya en la política de seguridad colombiana y que el país debe mantener el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países.

Esta percepción tiene su correlato en tres situaciones adicionales. En primer lugar, la grave inestabilidad política ecuatoriana y la crisis de su estado central exacerban la importancia de amenazas o problemas de seguridad externos sobre el país. Ello influye en las miradas no solo de los actores políticos y estatales, sino en las perspectivas que surgen desde distintos sectores de la sociedad. Como consecuencia de tal situación tienden a privilegiarse principios como la soberanía y la autodeterminación y se genera una sensibilidad extrema ante posibles ingerencias externas o presiones foráneas. A ello se suma un segundo aspecto, relacionado al sentimiento antiestadounidense difundido en el Ecuador quizás en mucha mayor medida que en otros países de la región. Si bien aquello pudiera resultar extraño para un observador externo, dada la circunstancia de que se trata de un país dolarizado, en el Ecuador existe una susceptibilidad muy pronunciada respecto a todo lo que pueda sonar a imposición desde Washington. Resalta el hecho de la enorme oposición de sectores económicos, sociales y políticos ecuatorianos a la firma de un TLC con Estados Unidos, oposición que echó abajo el proceso de negociación impulsado por el gobierno de Palacio, mientras que los vecinos Colombia y Perú lograron cerrar las negociaciones sin una movilización de sectores contrarios de la misma magnitud.

Otro elemento que determina la perspectiva ecuatoriana frente a lo que sucede en Colombia tiene que ver con el hecho de que Ecuador es un país con escasa experiencia sobre las secuelas devastadoras de la violencia política. En el país funciona una larga tradición de arreglos no violentos, clientelares en la mayoría de casos, para resolver los conflictos políticos, sociales y hasta distributivos de la sociedad. Ni siquiera en las coyunturas hemisféricas proclives para la formación de guerrillas, como fueron las décadas de los sesenta y principios de los ochenta, hubo en el país grupos con capacidad real de amenazar al Estado o aún de constituir un poder paralelo. A ello contribuye también la enorme densidad poblacional del Ecuador y la imposibilidad de que algún grupo al margen de la ley pueda crecer, desarrollarse y acumular fuerza desde alguna porción deshabitada del territorio.

Esta distinta experiencia dificulta una comprensión compartida por ambas sociedades sobre las graves amenazas a la seguridad y la violencia que azota a Colombia. En el Ecuador, por lo general, se entiende de manera muy diferente lo que ha significado para Colombia el haber confrontado fenómenos como las FARC o las autodefensas y de qué manera sus actividades se han imbricado con el negocio ilegal de las drogas. Por ello, muchos sectores de la población ecuatoriana no han podido despojarse de una imagen idealizada, muy de la década de los sesenta, sobre lo que son o significan estos grupos irregulares.

Más preocupaciones

Las preocupaciones son frecuentes en círculos oficiales, académicos y de opinión, básicamente asentados en Quito, y no necesariamente reflejan las posiciones de otros actores, entre ellos los de la frontera.

Un primer tema es la percepción ecuatoriana de que es necesaria una mayor presencia militar colombiana en su frontera con el Ecuador. En repetidas ocasiones, autoridades diplomáticas y militares ecuatorianas han pedido a Colombia mayor presencia militar en las zonas fronterizas. Incluso, y ante repetidas solicitudes del Gobierno del Ecuador, en el Comunicado Conjunto de diciembre del 2005, la Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia confirmó el fortalecimiento de la presencia militar colombiana en Puerto Ospina y en la zona del puente sobre el Río San Miguel. En el Ecuador, hay temor de que una no presencia militar estable por parte de las Fuerzas Armadas colombianas en las regiones de frontera genere conflictos y tensiones entre los grupos irregulares colombianos y las fuerzas militares ecuatorianas.

Otro aspecto de mucha preocupación son las fumigaciones aéreas en la franja fronteriza. Para el gobierno del Ecuador y diversas organizaciones ambientalistas, las fumigaciones con glifosato causan un serio perjuicio a las poblaciones y al ambiente de las regiones fronterizas ecuatorianas . La solicitud permanente del gobierno ecuatoriano ha sido la suspensión de las aspersiones aéreas en una franja de 10 kilómetros desde la línea de frontera. Causó mucha sorpresa en el Ecuador el acuerdo informal al que llegaron los presidentes Uribe y Correa en Managua sobre la conformación de una comisión de vigilancia en la frontera. En muchos sectores ecuatorianos aquello fue visto como una renuncia a la tesis ecuatoriana de los 10 kilómetros. Otro tema es el de los refugiados y desplazados por el conflicto. La posibilidad de que miles de colombianos se desplacen al Ecuador como resultado de la agudización del conflicto en los departamentos del sur de Colombia ha sido una de las principales preocupaciones de la sociedad y del Gobierno ecuatorianos. Se teme que por esa vía pueda darse un “contagio” de los problemas de seguridad que aquejan a Colombia y que la llegada de miles de colombianos a comunidades ecuatorianas carentes de servicios e infraestructura, con problemas de empleo y subempleo, ocasione problemas sociales y económicos de diverso tipo.

No obstante aquello, ha sido reconocido por el propio gobierno de Colombia y organizaciones internacionales, como Acnur, que el Ecuador ha cumplido con sus compromisos internacionales en materia humanitaria. De todas formas, varias organizaciones de derechos humanos han destacado una disminución constante desde 2001 en adelante del porcentaje de solicitudes de refugio aceptadas por el Gobierno.

En cuarto lugar está el tema de la inmigración ilegal de colombianos. La presencia de colombianos indocumentados es otra preocupación desde el lado del Ecuador e, incluso, ha generado un sentimiento contrario a la presencia de colombianos en el país. No hay cálculos precisos, pero se argumenta que en el Ecuador vivirían medio millón de colombianos, de los que tan solo se encuentran registrados 200.000. Por parte del gobierno ecuatoriano existe la propuesta de realizar un censo de colombianos, con el fin de detectar en dónde están ubicados y sus necesidades e, incluso, se ha hablado de promover un proceso de legalización masiva de ciudadanos colombianos que por ahora no han regularizado su permanencia en el Ecuador.

Finalmente, desde la perspectiva ecuatoriana preocupan los temas comerciales. El Ecuador mantiene una balanza comercial negativa con Colombia. Esta tendencia se ha agudizado a raíz de que el Ecuador adoptó la dolarización, hecho que redujo ostensiblemente la competitividad de los productos de exportación ecuatorianos. Así, en el 2004, el Ecuador registró con Colombia una balanza comercial negativa de 981 millones de dólares, cifra que mostró una ligera recuperación en el 2005, 886 millones . Como consecuencia de un eventual TLC entre Colombia y Estados Unidos, y dada la exclusión del proceso por parte del Ecuador, es muy posible que se incremente el desequilibrio comercial existente a favor de Colombia. Incluso, existe también la posibilidad de que el Ecuador sea excluido del Atpdea, lo que profundizaría el desequilibrio comercial ecuatoriano con respecto a Colombia.

Visitar

Visitar

Videoespecial

 

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

PBX.: (1) 316 5000 ext. 18108 - 18106 Fax: (1) 316 5232 • Correo electrónico: un_periodico@unal.edu.co
Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 N° 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
Gobierno en LíneaAgencia de Noticias UN
PBX: 3165000
webmaster@unal.edu.co

Aviso Legal - Copyright