AFP

 

1Tomado del documento de la Oficina de Investigación Naval de EEUU, Army Medical Department, AMEDD, citado por The New York Times en su edición de enero de 2008.

 

Soldados de Iraq padecen estrés postraumático

Muchos de los soldados estadounidenses que regresan de Iraq a su país padecen del Síndrome de Estrés Postraumático que, a través de cadenas genéticas, puede trasmitir la susceptibilidad a desarrollarse en las siguientes generaciones. Investigadores de la Universidad de Texas estudian sus consecuencias y también una posible recuperación.

Carolina Flechas Anzola,
Unimedios

“Hay momentos en los que me siento a llorar y recuerdo los gritos de la gente cuando explotaban las bombas. No logro borrar de mi mente el instante en que tuve que matar a un iraquí para salvarle la vida a mi compañero. El sólo hecho de poner los pies en el piso y sentir que puede ser una mina, me asusta1”. Este es uno de los tantos testimonios de soldados estadounidenses, que deben luchar contra los recuerdos de la guerra. Al cumplirse cinco años de la invasión a Iraq, más de cuatro mil soldados padecen trastornos psiquiátricos, entre ellos, el Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD).
El Departamento de Defensa de EE.UU. financió un estudio pionero para evaluar soldados antes y después de su asignación en Iraq. Deborah Stote, Ph.D. en neuropsicología e investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Texas en Austin, estuvo a cargo de dicho estudio y participó en el V Encuentro de Ciencias del Comportamiento, organizado por el Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Colombia.
Stote evaluó los determinantes neurológicos y genéticos del estrés crónico y explicó cómo el PTSD en los soldados de Iraq, además de afectar sus emociones, marca desórdenes de ansiedad y cadenas genéticas para la predisposición del estrés.

Analizando mentes

En el estudio, Stote y su grupo utilizaron resonancias magnéticas funcionales para evaluar los efectos del PTSD en diversas regiones del cerebro. Uno de los principales hallazgos mostró que el estrés extremo al que se ven enfrentados los soldados en combate, afecta en particular las neuronas del hipocampo, el órgano encargado de guardar los recuerdos. “A través del método EPME, que son una serie de mapas o guías para entender la función del hipocampo a reacciones causa – efecto, logramos determinar cómo otras estructuras del cerebro podrían estar implicadas en la predisposición a un estrés postraumático o al desarrollo de un trauma”, indicó la investigadora.
Con este proceso se confirmó que a mayor estrés y trauma, el hipocampo se reduce, y es allí donde se forman nuevos recuerdos asociados a la experiencia o memoria autobiográfica. “En ese instante se elevan los estados de adrenalina, se incrementan el ritmo cardiaco y la respiración y, al afectar la región del hipocampo, este se vuelve más pequeño. Entonces, las defensas responden ante el estrés postraumático y la respuesta se vuelve crónica o adaptativa”, explicó Stote.
En la investigación fueron analizadas las respuestas de la amígdala y el cortex prefrontal medial del cerebro cuando los soldados mostraban expresiones de temor.
Según la investigadora, la susceptibilidad al PTSD y los trastornos que este genera en los soldados puede ser transmitido a través de cadenas genéticas a sus próximas generaciones. Es decir, sus hijos o nietos tienen un mayor potencial para desarrollar características de agresividad, ansiedad, adicciones, entre otras respuestas.
“Sin embargo, depende de cómo la persona herede las características de ambos padres y las exprese. Podemos predecir problemas psicológicos como la esquizofrenia, estrés, cambios de temperamento, varios tipos de desordenes. Esa es solamente información, pero eso no significa que si se tiene el gen se desarrolle la enfermedad”, explicó Stote.
Los datos arrojados por el estudio fueron analizados en términos de polimorfismos genéticos del subsistema 5-HT, en donde la predisposición al estrés no está controlada por un gen, sino por varios genes. Por tal razón, la investigación afirma que el nivel de estrés en los militares está asociado al incremento en el riesgo de desórdenes afectivos múltiples y que impactan la estructura y función de los circuitos emocionales corticolímbicos, porque “hace que estén constantemente en un estado de estrés al reaccionar a estímulos muy simples”, indicó Stote.

Entre Vietnam e Iraq

Las secuelas de la guerra en Iraq también las padecieron los veteranos de Vietnam. Según el Estudio Nacional de Readaptación de Veteranos de Vietnam (NVVRS)¬, basado en entrevistas personales con 3.016 veteranos, cerca de 30,6% de soldados varones y 26,9% de mujeres sufrieron los síntomas del PTSD.
“Un conflicto es distinto a otro, pero son los mismos síntomas en situaciones distintas con enfermedades críticas, como la neurosis. Los psicólogos han clasificado los síntomas y tenemos en la actualidad un diagnóstico de todos los desordenes de estrés”, afirmó la Stote.

Los soldados que han retornado de Vietnam y de Iraq presentan historias de depresión, otros trastornos afectivos, abuso del alcohol, problemas de aprendizaje e hiperactividad. El estudio de Stote halló que el comportamiento del corazón, además de los fuertes cambios en los niveles de cortisona, que fueron medidos por medio de la saliva, marca el nivel de estrés de estos soldados. “Quiere decir que la presencia prolongada del estrés postraumático hace que se concentren en situaciones de riesgo y eso les genera más estrés al imaginarse lo que puede venir”, explicó la experta.
Así mismo, con el análisis de cuestionarios y resonancias, cerca del 35% de las mujeres presentaron PTSD, mientras que los hombres el 30%. “La evidencia muestra que las mujeres son más propensas a desarrollar estos traumas, porque físicamente son más vulnerables a actos violentos; sin embargo, también puede ser el resultado de una predisposición. Este es un punto a estudiar en nuestra investigación”, indicó Stote.
Una de las problemáticas más frecuentes en estos soldados es que ante situaciones sencillas no tienen la capacidad de control. “No les gusta estar rodeados de gente, los gritos, no se dan cuentan por qué se sienten temerosos. Si están ansiosos la única manera de controlarse es evadiendo la situación a través del alcohol o las drogas. Precisamente la evasión es una de las situaciones más difíciles de tratar en una terapia”, afirmó la investigadora.

Una salida…¿y el futuro?

Como parte del estudio, Stote ha utilizado terapias de exposición, un procedimiento de extinción de fobias, que ha sido desarrollado en los últimos años en mundos virtuales para los soldados que padecen PTSD. A través de un juego de computador de “realidad virtual”, la terapia combina escenas de realismo callejero, sonidos e incluso olores para contribuir a que los pacientes alivien sus problemas en un ambiente controlado.

“La terapia de exposición no es mostrarles imágenes de fuego o de guerra, porque eso lo guardan en su memoria, sino más bien los introducimos poco a poco en esa situación donde manifiesten estados de ansiedad y empiecen a contar su historia para volverla a vivenciar. Nosotros recolectamos esa información y en cada una de las sesiones los exponemos a lo que ellos temen aumentando o reduciendo la ansiedad sin que la evadan”, explicó Stote.
Así mismo, lo que se pretende con este tipo de terapias es que les permitan a los pacientes retornar a su vida normal, “que sean capaces de salir de sus casas, trabajar y continuar con sus relaciones normales, en sus familias y con sus seres queridos”.

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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

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