FOTO

Teresa de Jesús Muñoz, a sus 80 años de edad, encontró en el Modelo de Cuidado Cultural de la Salud su mejor terapia. El alivio le permite hasta tocar guitarra y bailar.

Gabriela Rodríguez Salgado / Unimedios

 

Los adultos mayores que se beneficiaron de este nuevo modelo de Cuidado Cultural decidieron unirse y pedirle al Gobierno Nacional lo siguiente:

1. Ser considerados real y categóricamente en las políticas y agendas de gobierno para garantizar nuestros derechos como ciudadanos. Aunque confinados en la casa, aún existimos.

2. Contar con apoyo económico oportuno, suficiente cobertura para quienes estamos en esta situación de vejez, discapacidad y pobreza. No queremos más limosnas.

3. Dar soporte a nuestras familias para que no se empobrezcan más a causa de la exclusión e inequidad a la que estamos siendo sometidos. No queremos ser una carga.

4. Que la sociedad y el gobierno nos incluyan en la programación y toma de decisiones de acciones que nos beneficien con base en nuestras necesidades. Somos sujetos de derecho aunque no podemos salir a votar.

5. Contar con programas de cuidado en casa, adaptados a nuestra condición de salud, vida y cultura por parte de profesionales altamente calificados.

6. Ser tratados dignamente y con prelación, para acceder y recibir los diferentes servicios sociales y de salud.

 

Hacia un nuevo modelo del cuidado de la salud

Infusiones de hierbas, no coger frío para conservar el calor del cuerpo y los ‘sobijos’ para calmar el dolor son algunos de los remedios que los abuelos usaban para cuidar su salud. En la Facultad de Enfermería de la UN hallaron la manera de combinar ese concepto cultural de cuidado con las mejores prácticas de las diferentes disciplinas del área de la salud. La investigación dio como resultado el primer Modelo de Cuidado Cultural de la Salud para adultos mayores.

Gabriela Rodríguez Salgado,
Unimedios

“Abuelito, quédese por ahí sentadito, no se mueva ni se ponga a caminar por ahí que eso le hace daño”. Actitudes como esta son muy comunes en las familias que han asumido el cuidado de un adulto mayor, pues las familias lo hacen para evitar que el abuelo se caiga o se lastime. Pero a veces esta cura resulta más cara que la enfermedad, pues impedir la actividad física a un ‘viejito’ puede derivar en una discapacidad total.

Esto fue lo que el Grupo de Cuidado Cultural de la Salud, de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, tuvo como punto de partida para desarrollar una investigación sobre las creencias e imaginarios que los adultos mayores han practicado por tradición y combinarlas con los aportes de las diferentes áreas de la salud y la antropología.
Así lo explicó la profesora Alba Lucero López, coordinadora del Grupo: “el Cuidado cultural es la utilización de elementos de la antropología para el desarrollo de nuevas prácticas, que pueden rescatar la visión de mundo de cierta comunidad, es decir lo que las personas creen y hacen, y combinarlo con lo mejor que tienen las profesiones del área de la salud”.

El Grupo estudió por más de un año estas creencias de los abuelos en Kennedy y San Cristóbal, en Bogotá, y en Cáqueza, Cundinamarca. Allí, en coordinación con las autoridades locales, los profesionales de la UN identificaron la población de abuelos que llevaban su vejez con alguna discapacidad física y en situación de pobreza. Al hacerlo, decidieron visitar casa por casa a los abuelos y conocer sus condiciones, para explorar sus necesidades, que serían la materia prima para construir el primer Modelo de Cuidado Cultural de la Salud para esta población vulnerable de Colombia.
La respuesta de los abuelos fue la mejor. Entusiasmados encontraron en el equipo de profesionales de la UN la respuesta a sus oraciones, así como cariño y la mejor alternativa para aprender a vivir su vejez con tranquilidad y salud.
Cuando llegaron a la casa de Teresa de Jesús Muñoz, una mujer de 80 años nacida en Anolaima, Cundinamarca, que dejó su tierra por venir a Bogotá a encontrar trabajo, vieron que ella los necesitaba con urgencia. El estado de salud de doña Teresa no podía ser peor. Sufría de artritis degenerativa y estaba ‘tullida’, así se diagnosticaba ella misma, porque no podía caminar, ni moverse. Incluso, en el punto más alto de su deterioro llegó a arrastrarse por el piso para poder ir de un lugar a otro de su casa.

Dos años atrás doña Teresa había tenido una crisis que obligó a sus vecinos a llevarla de urgencias al Hospital de Kennedy, en donde le dieron medicamentos y una certificación de discapacidad que le permitió adquirir el acceso al Sisbén.
“En ese entonces, recuerda, me dieron 120 ejercicios para hacer y los hice por algún tiempo”, pero luego desistió. “Una amiga me dijo que yo me estaba tullendo por no hacer los ejercicios y ahí fue cuando me visitaron por primera vez los de la Nacional”, agregó.
El trabajo del Grupo de Cuidado Cultural sirvió para ver de una manera diferente el ejercicio, pues los profesionales con la información recolectada se dieron cuenta de que la mejor manera de convencer a los abuelos era partiendo de sus creencias.
La profesora López indicó que “la mayoría de los ancianos provienen de área rural, comparten muchas ideas y creencias. Y en este contexto identificamos que el ejercicio, en el estrato de ellos, es el imaginario del trabajo, porque ha sido la razón de ser de sus vidas”.

Nace la idea

Tomando como punto de partida el trabajo del campo, que para muchos de los abuelos es un referente de vida, el Grupo de la UN se dio a la tarea de diseñar su Modelo de Cuidado Cultural para el adulto mayor.
Dichos como “a Dios rogando y con el mazo dando”, “ayúdate que yo te ayudaré”, “la fe mueve montañas” y “pedid que algo llegará” hicieron las veces de ejes temáticos del Modelo. “Hoy vamos a trabajar la salida a cosechar. Levanten el hacha, suéltenla y muevan la tierra. Siembren la semilla, rieguen y tapen el hueco”.
“Con esta secuencia estamos haciendo que ellos se ejerciten, porque les damos una serie de movimiento programados y ajustados al imaginario del cultivo”, explicó la profesora López.
Al empezar con estos ejercicios algunos de los abuelos se dieron cuenta de que estaban levantando la mano por encima de la cabeza, que estaban moviendo sus caderas al agacharse para echar la semilla y sus piernas al tapar la tierra y, lo mejor de todo, que lo estaban disfrutando. Una grata sorpresa, pues habían empezado a reconocer sus propias capacidades.

Como muchos de ellos cargaron cajas o bultos en sus tierras, se tomó ese recuerdo que los motivó volver a hacer el mismo movimiento y cargar un pequeño peso de arena, de acuerdo a las capacidades de cada uno. “Nos sorprendimos aún más cuando, con esa idea del cultivo, ellos empezaron a hacer nuevos ejercicios al recordar actividades que realizaban, como cargar cebolla”, indicó López.
En otra etapa del Modelo se partió del ‘sobijo’ y del calor del cuerpo para mermar el dolor. Como para ellos es tan distante el concepto del masaje y tan arraigada la importancia del calor en la sangre, los profesionales optaron por incorporar una terapia llamada ‘la serenata para el cuerpo’, donde a través de maracas, rodillos y una cartilla ilustrada de ejercicios específicos, los abuelos aprendieron a reconocer su cuerpo y a ejercitar cada músculo.
La profesora López explicó que “con las maracas se hacen movimientos sobre los músculos, porque para ellos esto calienta la sangre y cuando se calienta la sangre se pueden mover los músculos. Este es el imaginario con el que se trabaja y, si uno lo mira profesionalmente, serían los movimientos de calentamiento que anteceden a cualquier ejercicio, pero adaptados al universo cultural de ellos”.
Como cada etapa del modelo tiene un nombre que corresponde a una frase común entre ellos, como “Pedid que algo llegará”, los abuelos, con el apoyo de los profesionales de la UN, redactaron un comunicado dirigido al Gobierno Nacional en el que solicitan un reconocimiento a los adultos mayores y mejores medidas para asegurar su calidad de vida.
Con el apoyo para la difusión del comunicado (ver recuadro), el Grupo de Investigación, avalado por Colciencias, demostró que el trabajo y compromiso con la comunidad ayuda a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones que, como los adultos mayores, no son foco de atención para muchos.

Visitar

Visitar

Videoespecial

 

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

PBX.: (1) 316 5000 ext. 18108 - 18106 Fax: (1) 316 5232 • Correo electrónico: un_periodico@unal.edu.co
Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 N° 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
Gobierno en LíneaAgencia de Noticias UN
PBX: 3165000
webmaster@unal.edu.co

Aviso Legal - Copyright