Se espera que en Colombia la superficie agrícola dedicada a sembrar biomasa para agrocombustibles aumente en un 280% para el 2030.

Notimex

 

1RUIZ, Nubia Yaneth, RUIZ SALGUERO, Magda. Universidad Externado de Colombia. Centro de Investigaciones en Dinámica Social, 2006.

 

Agrocombustibles, hambre y mortalidad

Investigadoras del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UN analizan la relación entre los índices de mortalidad por desnutrición en algunos departamentos de Colombia con el auge de los grandes proyectos de producción de agrocombustibles. ¿Sólo una coincidencia?

Sara Eloisa Del Castillo Matamoros,
Coordinadora Observatorio de Seguridad Alimentaria
y Nutricional, OBSAN

Ángela Marcela Gordillo Motato,
Subcomisión IEC - OBSAN

El Departamento Nacional de Planeación, en el marco del Foro “Biocombustibles, potencia en Colombia”, realizado en Cartagena en el 2007, presentó los principales departamentos del país que adelantan proyectos para la producción de agrocombustibles. Magdalena, Cesar, Sucre, Bolívar, Córdoba, Antioquia, Santander, Boyacá, Quindío, Cundinamarca, Valle del Cauca, Nariño y Meta son los que se destacan por concentrar los principales puertos y redes fluviales de Colombia.

Por otra parte, en diferentes instancias gubernamentales y académicas, se ha llevado a cabo la difusión de los resultados de la Encuesta Nacional de Nutrición – ENSIN, realizada en el año 2005 por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que muestra cómo los peores resultados en torno a los principales problemas nutricionales que aquejan en especial a los niños y niñas más pequeños, se concentran en la Costa Atlántica, Nariño, Cauca y Boyacá, que son en su mayoría los departamentos donde se hace en el hoy por hoy la mayor inversión para la producción de agrocombustibles.

A la fecha no se ha tenido conocimiento de una inversión igualmente agresiva e importante para la seguridad alimentaria, de carácter no paliativo, sino integral, para la superación de los graves problemas nutricionales que describe la encuesta en estos departamentos.

La expresión del hambre

Según la ENSIN, la desnutrición crónica (retraso de la talla para la edad, desnutrición desde la gestación) para niñas y niños menores de 5 años alcanza una cifra del 12%, y de esta el 2.1% es severa. Los mayores porcentajes corresponden a los niños entre 1 y 2 años, con 16.9%; del nivel de Sisben 1, con 17.2%, y de la zona rural, con 17.1%, cifra 2 veces mayor comparada con el 9.5% para la zona urbana.

Al mirar las cifras por subregiones, Guajira/Cesar/Magdalena, Cauca/Nariño y Bolívar Sur/Sucre/Córdoba son las que presentan las mayores prevalencias con un 16.5%, 18.7% y 14.4%, respectivamente, que superan ampliamente el promedio nacional.

La desnutrición aguda (retraso del peso para la talla, hambre expresa) fue el 1.3% promedio nacional, y aunque es una cifra que no asusta a nadie, la ENDS 2005 claramente informa (p. 271) que departamentos como Boyacá, Cauca, Tolima, Huila y Valle de nuevo duplican el promedio nacional con creces.

En cuanto a la desnutrición global (retraso del peso para la edad) en niños entre 5 y 9 años, que corresponden a los escolares, los departamentos con mayores prevalencias son Córdoba (15.1%), Atlántico (12.4%), Bolívar, Magdalena, Norte de Santander, Cesar, Sucre y Huila. Aquí se destaca como una constante que los problemas de desnutrición en los tres indicadores, descriptores de la situación nutricional, se concentran en estos departamentos.

Para este mismo indicador, en los niños y niñas entre 5 y 9 años, se encontró que el 12.6% tiene retraso en crecimiento y es mayor en los hombres que en las mujeres con un 14% versus 10.6%; a su vez, la prevalencia es mayor en la zona rural (18.5%) que en la zona urbana (9.7%). La región con la prevalencia más alta es la Atlántica (15.2%) y es alta en la subregión Guajira, Cesar y Magdalena (19.5%) y en Cauca y Nariño sin litorales (19.5%).

Se advierte, además, que las cifras son mayores en la zona rural (7.5%) que en la urbana (4.4%). La región Atlántica y la subregión de La Guajira, Cesar y Magdalena tuvieron los mayores porcentajes con un 8.9% y 10.1%, respectivamente.

Mortalidad por desnutrición
en Colombia

La Universidad Externado de Colombia1 realizó un estudio sobre la mortalidad por desnutrición en Colombia en los periodos 1998–2002, en el cual muestra que la probabilidad que tiene un niño nacido en ese lapso de morir por desnutrición en Colombia es de 252 por cien mil nacidos vivos. Existen municipios en los que esta probabilidad llega a 7.500 defunciones por cien mil nacidos vivos.

Este estudio presenta desagregada la información por departamentos y algunos municipios, en los cuales la magnitud de la mortalidad por desnutrición referencia cifras elevadas que coinciden con aquellas zonas en los cuales se desarrollan “proyectos de alta productividad agroindustrial, minera y petrolera, en los territorios donde hacen presencia resguardos indígenas y en los municipios medios que tienen entre 50 y 100 mil habitantes que son hoy por hoy objeto de grandes proyectos de producción de agrocombustibles” (RUIZ Nubia y RUIZ Magda, 2006). Es el caso de Bolívar y Atlántico, por ejemplo, que concentran cerca del 8% de las muertes, seguido de Amazonía, Boyacá, La Guajira, Chocó y Magdalena, como puede verse en la siguiente gráfica:

Al desagregar en municipios la probabilidad de mortalidad por desnutrición, la investigación presenta 74 municipios pertenecientes a 21 departamentos que superan las mil muertes por cada 100 mil nacidos vivos. La Chorrera, en Amazonas, presenta la probabilidad más alta de morir por desnutrición: siete mil niños menores de cinco años por cien mil nacidos vivos.

Le siguen Alto Baudó y Bojayá, con cinco mil defunciones de menores de cinco años por desnutrición por cien mil nacidos vivos. Otros, como Belén de Bajirá y Acandí, también en Chocó, y varios de Guainía superan las tres mil muertes por cien mil nacidos vivos. Los municipios de Amazonas y Guainía, que concentran gran número de población indígena, presentan probabilidades altas (RUIZ Nubia y RUIZ Magda, 2006).

Agrocombustibles parecen ser la respuesta

La producción de agrocombustibles tiene la mayor concentración de tierras históricamente productivas en el país, se espera que “la superficie agrícola dedicada a sembrar biomasa para agrocombustibles aumente en un 280% para 2030 (FIAN, 2008), tal como lo presenta la siguiente gráfica que muestra el aumento en la producción de cultivo de palma para agrocombustibles en Colombia.

Lo anterior afecta al pequeño productor, quien subsiste de la agricultura en pequeña escala, el cual se verá obligado a adherirse a este tipo de agroindustria en la que no puede competir y pasará de pequeño propietario a obrero de esa macro–agroindustria, obligando a millones de familias a deteriorar su calidad de vida.

El impulso de los agrocombustibles, sumado con otras políticas del Gobierno colombiano como el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, se convierte en una gran amenaza para la garantía del derecho a la seguridad alimentaria y nutricional de la población colombiana. Solamente analizando desde los indicadores de situación nutricional, es claro cómo ante los resultados mostrados no hay respuestas integrales del Gobierno ante los graves problemas nutricionales, más allá de acciones asistenciales que poco o nada impactan los determinantes básicos del hambre, como sucede con las muertes por desnutrición que, en vez de disminuir, aumentan y se reportan en Chocó, Risaralda y recientemente en Barranquilla.

A más de dos años de conocerse los resultados de la ENSIN y más de tres de difundirse los resultados del estudio sobre mortalidad por desnutrición que documentaron ampliamente el flagelo del hambre y sus consecuencias, continúan las respuestas aisladas por parte del Estado. La pobreza crece y la calidad de vida de las familias rurales empeora, a pesar de que los mismos estudios de las entidades del Estado (DANE, 2002; ENDS 2005 y ENSIN–ICBF, 2005) ilustran claramente la cuota de pobreza y mortalidad infantil por desnutrición en el país.

Seguramente, ello contribuirá en el corto plazo, de la mano de la política nacional de biocombustibles, a que desaparezcan esos pequeños campesinos a quien el recientemente fallecido profesor Orlando Fals Borda tanto les escribió. Y con ellos desaparecerá la verdadera vocación agrícola de Colombia, esa que no se ajusta a la lógica de progreso y desarrollo del Gobierno Nacional hoy.

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