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UNP No.59
Título : Cerco al conocimiento
Autor : Orlando Rangel-Ch
Sección: Educación
Fecha : Junio 20 de 2004

El trabajo de campo es indispensable para inventariar la riqueza natural del país.
Fotografía Guillermo Flórez.

Cerco al conocimiento

De un acuerdo tácito sobre la investigación de campo, se pasó a una decisión unilateral de los actores del conflicto armado de no permitir la movilización de científicos para la investigación de la biodiversidad colombiana.

Orlando Rangel-Ch.*

La reciente retención de los biólogos Hermes Cuadros y Diego Calderón, mientras adelantaban trabajo de campo en localidades de la Serranía del Perijá, Cesar (Colombia), por parte de uno de los agentes del conflicto interno que nos desangra, viene a confirmar una sentencia que se hizo a otro grupo de biólogos retenidos hace cerca de cuatro años en el oriente antioqueño: "Ustedes los biólogos también son parte del conflicto y no pueden pensar que éste no los involucrará". Luego de este insuceso, la retención forzosa de profesionales que requieren acopiar información directamente del campo ha sido frecuente y en la acción han participado tanto grupos de la subversión como de las autodefensas.

Entre estos dolorosos casos cabe mencionar la retención de un estudiante de Geología de la Universidad Nacional de Colombia en la zona sur del país, en los alrededores de Tumaco, por miembros de las autodefensas, que afortunadamente se solucionó rápido; la retención de practicantes y biólogos de la Universidad de los Andes en localidades cercanas a Bogotá; la de varios profesionales vinculados a Corpoica y Cega por parte del frente Camilo Torres del ELN cuando investigaban en la Serranía del Perijá; la de varios científicos, entre ellos Joaquín Clavijo, quienes adelantaban trabajos de campo en el Alto Baudó, Chocó.

Si representáramos en un mapa la localización de estos eventos y los comparáramos de manera desprevenida con la distribución de los agentes del conflicto y la subversión, y de manera complementaria con la localización de los centros de concentración de la riqueza biológica del país, fácilmente se detectan coincidencias que no son azar sino que, por el contrario, es claro que la atención de los intereses -así sea de manera empírica- coincide con los sitios de considerable oferta ambiental y de recursos naturales renovables y no renovables. Si esto es así, tendremos entonces que aceptar que realizar el inventario biológico del país más rico en biodiversidad del planeta será una tarea imposible, al menos mientras no retorne la sensatez a quienes dirigen estos grupos.

En foros recientes, al discutirse sobre las potencialidades de la biodiversidad de Colombia, se ha relacionado esta condición con la sostenibilidad socioeconómica del país y entre las causas implícitas se encuentran la paz y la concordia. Difícilmente podremos encontrar salidas más justas y equilibradas a la tremenda desigualdad, que ha sido uno de los generadores del gran desacuerdo, si no logramos apropiarnos de la información y generar el conocimiento que facilite el uso de esa riqueza con bases científicas sólidas que garanticen su perpetuación.

Aún falta mucho por conocer la biodiversidad colombiana, sin lo cual es imposible plantear nuevas propuestas de desarrollo.

Aunque los profesionales directamente implicados en el estudio y generación de conocimientos sobre la biodiversidad colombiana parezcan no sumergirse en la búsqueda de una solución al conflicto, ellos están colocando su grano de arena para construir una sociedad con menos diferencias. El uso racional y la conservación de sus recursos biológicos deberá ser un propósito nacional, puesto que como país tropical hemos recibido una herencia excepcional que solamente con su estudio detallado lograremos utilizar adecuadamente, y lo más importante preservarla para el disfrute de las generaciones futuras.

Desde hace mucho tiempo nos hemos acostumbrado a desarrollar nuestras actividades en medio del conflicto y en repetidas ocasiones a estar entre fracciones antagónicas. Sin embargo, pese a la agudización del conflicto, se siguió desarrollando objetivos investigativos, que en algunos casos son parte integra de los planes de vida personales y profesionales, porque es fundamental aclarar que para la casi totalidad de los biólogos colombianos están congregados en torno al propósito nacional de caracterizar la biodiversidad del país y sus potencialidades, buscando nuevas fuentes de utilización no tradicional de los recursos.

A manera de anécdota vale la pena comentar que en la mayoría de los foros internacionales a los cuales asisten los biólogos colombianos, además de respaldo y solidaridad manifestada siempre surge la misma pregunta "¿Y cómo hacen ustedes para trabajar en el campo y persistir en los propósitos de documentar la biodiversidad en el país más bello y diversificado del mundo?". Quizás acá sacamos a relucir una de las características de nuestra colombianidad que es la capacidad de amoldarse ante cualquier situación, es decir, la amplia capacidad de aguante.

Entre 1993 y 1997, no obstante la permanencia de todos los actores tanto gubernamentales como al margen de la ley, un grupo de profesores del Instituto de Ciencias Naturales, desarrolló trabajos en la Serranía del Perijá en tres sectores: Norte, Centro y Sur. "Experimentamos lo que es levantarse a las 2:00 de la madrugada con un fusil en el cuello, acampar en inmediaciones de los campamentos oficiales del ejército o movilizarse en áreas bajo control de agentes de la subversión"; sin embargo siempre con las debidas explicaciones se solucionaron los insucesos y se dio la oportunidad de explicar cuál era el significado de la labor de los biólogos.

Infortunadamente en los últimos cinco años hubo un rompimiento en esta tácita aceptación de nuestra labor. Sentimos que la situación está tocando fondo y ya empezamos a percibir las presiones, no porque se nos haya quitado un privilegio (el respeto y consideración por nuestro trabajo en el campo), sino por el significado de la acción, que viene a confirmar lo que premonitoriamente nos habían comunicado: "todos tenemos que involucrarnos en el conflicto".

En estos momentos, cuando la angustia y la desesperación de nuestros queridos colegas les hace vivir trances tan dramáticos al repasar lo que ha sido su vida y llegar a la pregunta de si ¿habrá un mañana?, nos unimos a las voces de aliento para que el soplo de esperanza que abrigan nuestros corazones les confiera la fortaleza para salir triunfantes del tropiezo y que su penuria sea el detonante de una reacción fuerte y sostenida que nos saque del letargo para exigir respeto por nuestras decisiones y por la libre determinación de cada colombiano.

* Investigador del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia y Presidente del Consejo Profesional de Biología.