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UNP No.59
Título : Más allá del debate sobre la reelección
Autor : Elisabeth Ungar Bleier
Sección: Opinión
Fecha : Junio 20 de 2004

Más allá del debate sobre la reelección

Elisabeth Ungar Bleier*

La reelección inmediata del presidente Álvaro Uribe, que fue aprobada en el tercero de ocho debates, ha sido objeto de muchos comentarios por parte de analistas y periodistas y ha suscitado una gran controversia, además de ahondar la polarización que vive el país.

El propósito de este comentario no es analizar la conveniencia de la reelección presidencial en Colombia, sino mirar cómo se ha desarrollado el debate y las posibles implicaciones en nuestra institucionalidad. En este caso los procedimientos no pueden ser vistos como meras formalidades, sino como el reflejo de unas relaciones de poder y de una concepción sobre la forma de hacer política en Colombia.

En este sentido, lo primero que llama la atención es la manera como se han pretendido manejar las relaciones entre el Gobierno y el Congreso de la República. En las últimas semanas el país ha sido testigo del regreso de las más criticadas prácticas políticas, que ponen en entredicho no solamente la independencia de las ramas del poder público, sino la intención tantas veces expresada de depurar las costumbres políticas que tanto daño le han hecho a nuestras instituciones y que han afectado su credibilidad e incluso su legitimidad. La relativa independencia demostrada por el Congreso elegido en 2002 (que se manifestó en la aprobación de una reforma política de origen legislativo, aun en contra de los deseos gubernamentales, pero también en el debate serio a proyectos de origen gubernamental como el referendo, las reformas laboral y tributaria, el Plan de Desarrollo y la Ley General de Presupuesto, para mencionar solamente algunos temas) poco a poco fue cediendo para darle paso a las negociaciones individualizadas, a nombramientos en el servicio exterior de familiares de los congresistas o a la promesa de inversiones en las regiones de quienes apoyaran la reelección a cambio de votos.

Si bien estas prácticas no son nuevas, sí contrastan con la imagen que pretende diferenciarse de los anteriores gobiernos, precisamente por su compromiso con la lucha contra la corrupción, el clientelismo y la politiquería. Todo esto es aún más preocupante, si observamos cómo el trámite del proyecto de reelección ha estado signado por actuaciones que ponen de manifiesto que no basta con que un trámite sea legal o cumpla con los procedimientos formales para que sea considerado legítimo o acorde con los principios éticos que deben acompañar las actuaciones de los congresistas. Por ejemplo, el proyecto de reelección comenzó a ser debatido a pesar de que el Gobierno había presentado mensaje de urgencia e insistencia para la discusión del Estatuto Antiterrorista, lo que implicaba que debía dársele prelación, por lo cual se procedió a votar este último a "pupitrazo". Así mismo, el quórum para uno de los debates se integró con congresistas que se habían autodeclarado impedidos, que además, mediante una fórmula discutible, fueron exonerados por sus colegas. Y al leer el concepto del Consejo de Estado, que niega que tener parientes en el servicio exterior constituya un impedimento, el ministro del Interior y de Justicia omitió los salvamentos de voto, contrariando la norma, pero además impidiendo que se conocieran opiniones en contra. Todo esto para no hablar de la ausencia de televisión durante las primeras horas del debate en el Senado y de las votaciones realizadas al amanecer, como si se le quisiera ocultar algo a la ciudadanía.

Todos estos ejemplos son una manifestación más de los peligros que encierra tener instituciones frágiles y una política asentada en los personalismos. Mientras los gobernantes sigan pensando que la independencia del Congreso de la República es negociable, que la Constitución Política puede ser cambiada para acomodarse a las necesidades e intereses particulares, y que en las definiciones sobre lo público los partidos políticos pueden ser sustituidos por otros actores como interlocutores entre el Estado y los ciudadanos, difícilmente avanzaremos en el logro de los ideales democráticos. Si el debate sobre la reelección inmediata del presidente sirve para poner de manifiesto todo esto, bienvenido sea.

* Directora del Programa Congreso Visible, Departamento de Ciencia Política, Universidad de los Andes.