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UNP No.60
Título : En el fondo del pozo
Autor : Sandra Inés Gómez Galindo
Sección: Cine
Fecha : Julio 11 de 2004

En el fondo del pozo

Recobrar la palabra como imagen e indagar sobre los motivos que llevaron a Campo Elías Delgado a cometer la matanza de Pozzetto, uno de los crímenes que ya hace parte del imaginario bogotano es lo que busca En el fondo del Pozo , un documental de un realizador de la Universidad Nacional.

Sandra Inés Gómez Galindo*

"En una acción infernal, sin antecedentes en el país, un psicópata colombiano ex combatiente de la guerra de Vietnam asesinó anoche a 22 personas en Bogotá. el desquiciado sujeto -cuyo padre se suicidó hace 37 años bajo un palo de mango, en Bucaramanga- mató a su propia madre, incendió su residencia, recorrió los demás apartamentos, eliminó a cuatro universitarias, luego se dirigió al restaurante Pozzetto, donde comió y bebió sin prisa, y dio muerte a otras 14 personas". Así registraba el viernes 5 de diciembre de 1986 el diario El Tiempo la masacre cuyo responsable, Campo Elías Delgado, es el único asesino de este tipo citado en la historia de Colombia.

Este hecho ha servido de inspiración a escritores de novela, cineastas, guionistas de televisión, siempre dentro del género de la ficción. Ahora, después de casi 18 años, el realizador Jorge Andrés Forero Mejía, egresado de la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional, lo aborda por primera vez de manera documental.

En el fondo del Pozo recorre los últimos pasos de Campo Elías Delgado ese día. El corto busca materializar un hecho que en Bogotá se ha convertido en una más de las leyendas urbanas, al tiempo que plantea una reflexión sobre la violencia en Colombia.

Para acercarse a los motivos que lo llevaron a cometer estos crímenes, el documental aborda la vida del asesino desde tres ejes: la relación con su madre, su paso por Vietnam y su obsesión por la literatura, en especial por el libro El extraño caso del Doctor Jekill y Mister Hyde .

El valor del testimonio como esencia del interlocutor y la utilización del recorte de prensa dentro de la narrativa documental se hacen evidentes con la intención del realizador de reivindicar la palabra escrita como imagen, a través del uso reiterado de los titulares y textos de los periódicos que registraron el crimen.

Para investigar y dar forma a la historia, el documental se nutre de tres testimonios que, a pesar de nunca ser utilizados, son fundamentales: el del periodista Juan Gossain, que cubrió la matanza en directo para su cadena de noticias; el de Luis Carlos Restrepo, Alto Comisionado para la Paz, psicoanalista y filósofo, que desde estos campos indaga en la personalidad de Delgado, y el del escritor Mario Mendoza, compañero de universidad del autor de los asesinatos y literato.

Así, a medida que pasan los minutos, el documental nos va narrando una historia inscrita en la ciudad que hay detrás de ella. Esa ciudad de un país que en esa década (los años ochenta) fue testigo mudo de todas las formas de violencia; un nevado al garete, un palacio en llamas, sumados a lo que para el joven realizador es una vicisitud de la cultura, un hombre que encontró en la muerte la única salida para poder devenir plural. Panorama que al final no da tiempo de dolerse por lo que sucede. "En un país donde una masacre empuja a la otra, no hay tiempo de hacer los duelos", anota Gossain.

Una ciudad de contrastes, con las notas manipuladas de Eno y de Piazzola, con la cámara que observa mientras hace el recorrido de un día como el que vivió Campo Elías, "ese día que no nació, que no amaneció como otros días, ese día en que la ciudad se miró absorta examinando la fuente de su silencio", como narra la voz en off , y que da paso al descubrimiento de este personaje.

Entre el bien y el mal

Según Restrepo, la relación del ex combatiente de Vietnam con su madre le provocó serios problemas, ya que no logró separarse emocionalmente de ella. No fue capaz de encontrar su propio camino. Este proceso de "liberación" ocurre al final de la adolescencia en la mayoría de las personas y, en caso contrario, puede generar patologías psicóticas. Sin embargo, Restrepo prefiere no centrarse en la historia personal del individuo, sino que decide verlo como parábola del sujeto moderno que defiende hasta el ultimo momento su yo, pero que es asaltado por la pluralidad, y cuya única alternativa, al suceder esto, es la crueldad o la muerte; en eso se diferencia del sujeto posmoderno.

Para Campo Elías, su madre se había convertido en un ser tabú (sagrado e impuro al mismo tiempo, como lo define Freud). Según vecinos y amigos de doña Rita, su madre, mientras él se aseaba en el baño principal de la casa, a ella la obligaba a utilizar el baño de servicio.

Lleno de contradicciones, Campo Elías, de 51 años, leía bastante, era inteligente, culto y solitario. Se ufanaba de su paso por el ejército norteamericano y criticaba el desorden y subdesarrollo colombiano, comparándolo con la limpieza y la funcionalidad de la sociedad estadounidense. Usualmente insultaba a los mendigos y detestaba cualquier tipo de marginalidad. Se mostraba como un ser fuerte e inmaculado. Sin embargo, esta rigidez le impedía desarrollar un punto de fuga a tanto control.

Le fue imposible aceptar la pluralidad del yo, por su sólida personalidad, reforzada con la vida militar que había vivido; debido a esto, la única salida que encontró para expresar la ambigüedad del ser humano fue a través de una disociación psíquica. No logró encontrar el equilibrio entre "lo bueno y lo malo". Trató de apaciguar sus deseos con una disciplina aséptica, rigurosa e intachable. Trató de seguir el sueño del Doctor Jekyll, al intentar separar el bien y el mal y no aceptar esta dualidad de todos los seres humanos. No porque tuviera una voluntad débil, sino por mantenerse en una búsqueda de purificación de los más altos valores éticos. Como dijo el doctor Jekyll: "era más bien la exigente naturaleza de mis aspiraciones, y no una particular degradación causada por mis faltas, lo que me hacía lo que era y lo que, con abismo profundo, separaba en mí los campos del bien y del mal". Recuerda Mendoza.

En el fondo del Pozo : un año y medio de trabajo, cuatro capítulos, una narración visual, una ficción documental y una realidad abstracta. Esta obra aprovecha la tradición y los archivos de la narrativa literaria y los modifica para desarrollar un planteamiento visual que integra ambos elementos sin que riñan. Toma un tema y un suceso real, lo reinterpreta y lo reescribe, modificando los archivos para lograr una narración muy intimista y propia del documentalista.

Un documental que aborda un acontecimiento histórico que, al decir de su autor, "está más cerca de lo que Bill Nicholls llama la modalidad de representación reflexiva", es decir, donde se hace una meditación cinematográfica del mundo histórico -donde la construcción poética es muy importante-, que se encarga entonces de cómo acercarse al mundo histórico y no únicamente de hablar acerca de él.

"Soñar que si., que caer por fin es una dicha, que las madres no han parido seres, solo cruces, que es posible hacerse cólera, que es posible hacerse alivio, abriendo con el filo de los actos la mudas entrañas del otro que observa".

* Periodista Unimedios.