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UNP No.60
Título : El capitalismo sin muro de contención
Autor : María Claudia Rojas R.
Sección: Entrevista
Fecha : Julio 11 de 2004

El capitalismo sin muro de contención

A través de la ONG Kairos Europa, Ulrich Duchrow se dedica a la justicia económica.
Foto: Guillermo Flórez

Sobre la balanza, donde penden de un lado la vida y del otro el capital, el historiador y filósofo alemán Ulrich Duchrow mide la urgencia de plantear alternativas al modelo neoliberal. El profesor de la Universidad de Heidelberg, invitado por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional y el proyecto Justicia y Vida, señala los peligros de admitir un mundo homogéneo.

María Claudia Rojas R. *

La vida o el capital, alternativas a la dictadura global de la propiedad , el último libro de Ulrich Duchrow, que apareció a finales de 2003 y único de su vasta autoría publicado en castellano, sirvió de excusa para adentrarse en lo que implica la estrategia del capital absoluto y para hablar de las salidas concretas al mercado total, que tienen al movimiento social como su mayor doliente.

"Los derechos del capital y los derechos humanos", como se llamó el curso que dictó para los estudiantes de Derecho, el 1 y 2 julio anterior, como cierre de las actividades académicas semestrales, viven en este episodio de la globalización un desencuentro cada vez más profundo. Sin embargo, ante esa dualidad angustiante, Duchrow no duda en citar el antiguo refrán: "cuando solamente hay dos alternativas, escoge la tercera". He aquí sus análisis y propuestas.

UN Periódico: Por qué la caída del Muro de Berlín es considerada el último bastión para contener lo que ustedes llaman capitalismo salvaje.

Ulrich Duchrow: Tanto el socialismo real como la socialdemocracia, relacionada con Keynes, que se acabaron con la caída del muro de Berlín, constituían rivales que competían por la voracidad del capitalismo mundial. Pero la presencia de estos actores ponía al capitalismo en balance. Una vez colapsan -y parece que no le queda espacio al socialismo democrático, porque el capitalismo se convierte en la única voz-, se pierde esa regulación. Por eso estamos diciendo que la desaparición del muro significa la caída del último obstáculo al capitalismo. En esas condiciones, el capitalismo no requiere mostrar una cara social.

UNP: ¿Cuáles son las consecuencias para el equilibrio mundial de la instalación del capitalismo salvaje?

UD: Podemos señalar varias cosas: la primera es que desaparece la red protectora del beneficio social o Estado bienestar, y eso significa que la gente común y corriente ya no tiene representación; los pueblos enteros, entonces, entran a obedecer las lógicas del mercado orientado a la ganancia. La segunda, tiene que ver con los recursos naturales y el manejo del medio ambiente, convertidos en lo que en el lenguaje de la bolsa se llama un bien aceptado. Ahora obedecen al espíritu de la ganancia y de la manufactura del dinero; se vuelven un bien mercadeable. La tercera, se relaciona con los derechos, que sufren una erosión sustancial por el peso y la influencia del capital trasnacional, así como por el agigantamiento del imperialismo estatal, representado en Estado Unidos y sus aliados. Una de las formas más claras como se está manifestando esta erosión es en el olvido y la supresión de la libertad de expresión, pues el capital trasnacional controla la información de los medios de comunicación, de tal manera que la libertad de expresión es un derecho del pasado que no se cultiva ni defiende más.

El Estado imperial llegó a su etapa de madurez con la combinación de dinero y poder. Foto: AP

UNP: Por qué se señala el tema de la propiedad como la raíz de la crisis.

UD: La pregunta nos remite a John Locke, para quien el ser humano es ante todo un propietario y, si eso es así, la función del Estado es defender la propiedad. En esa concepción, el Estado está dedicado preferencialmente a la defensa de contratos y propiedades, lo cual excluye al que no es propietario. Es bueno aclarar que no nos referimos a la propiedad privada de aquellos medios individuales que todo ser humano necesita para llevar adelante la vida; nos referimos al mercado de valores y a los grandes medios de producción. El peso de nuestra crítica recae, entonces, sobre la propiedad privada de esos grandes valores, lo cual me lleva a mencionar una cita de Friedrich von Hayek, uno de los apóstoles de neoliberalismo actual, quien afirma que "una sociedad libre, es decir, orientada al mercado, requiere de ciertas morales que en última instancia se reducen a la manutención de vidas: no a la manutención de todas las vidas, porque podría ser necesario sacrificar vidas individuales para preservar un número mayor de otras vidas. Por lo tanto, las únicas reglas morales son las que llevan al 'cálculo de vidas': la propiedad y el contrato".

Permítame relacionar esta ideología con la realidad. Los propietarios del gran capital son los mismos que manufacturan las políticas. Hoy, la propiedad trasciende las fronteras de la tierra, la fábrica y se extiende a la propiedad intelectual. Una de las consecuencias trágicas la estamos viendo en América Latina, donde el conocimiento de pueblos indígenas ya no es suyo sino de aquel que lo patente, de tal manera que el acceso a medicinas, semillas, tradiciones ya no será un derecho de esas comunidades, a menos que ellos compren y se conviertan en consumidores de ese bien que les fue robado y que ahora goza de los derechos de otros.

UNP: En esas circunstancias, ¿diríamos que el bien común desapareció?

UD: Las víctimas principales son las comunidades locales, a quienes se les priva de su independencia económica en razón a que el capital trasnacional va a invertirse y orientarse en aquellos lugares dispuestos a desconocer los derechos labores. La segunda víctima es el Estado nacional, porque al favorecerse los capitales trasnacionales con reformas tributarias se facilita la evasión de impuestos. Así, los Estados van a tener siempre sus presupuestos en rojo, y van a estar al debe, de tal manera que la deuda pública y la deuda internacional se va a incrementar.

UNP: ¿Usted nos puede dar ejemplos concretos?

UD: Hay casos que afectan incluso a Estados aparentemente fuertes como el alemán, donde tenemos importantes compañías que no han pagado impuestos en años. Un ejemplo claro es la compra de la telefónica Mannesmann, por parte la británica Vodafone. Las negociaciones se hicieron de tal manera que ahora el Estado alemán le debe a Vodafone 20 billones de euros. La consecuencia es que, debido a que el capital opera de esta manera, se pierde la cobertura de servicios básicos, primera área donde las trasnacionales quieren invertir, por cuanto los Estados no tienen cómo suministrarlos ni cómo competir con proveedores privados. Esto se traduce en que los servicios básicos van a ser solamente para aquellos que tienen capacidad de compra, polarizando más la injerencia social entre las comunidades y debilitando la economía local.

Otro ejemplo es la creciente caotización de la sociedad, el incremento de la violencia en todos los niveles, lo cual conduce a que la única empresa floreciente sea la de seguridad. Incluso, la seguridad misma es privatizada, ya el Estado no tiene el monopolio de la fuerza.

UNP: Entonces, quién es hoy el opositor del capitalismo.

UD: Lo que llamamos el movimiento social, en coalición con sindicatos e iglesias, viene siendo el único mecanismo de resistencia al capitalismo; los movimientos sociales son los que están articulando las necesidades de la gente.

UNP: ¿Qué se supone que va a pasar con los excluidos?

UD: En el pasado había alguna esperanza en los gobiernos. Como esto ya no es así, porque el gobierno pertenece a los que detentan el gran capital, la esperanza para el excluido es la organización popular, orientada a recuperar la democracia, no en el sentido de la política formal, sino en el de la democratización del gran capital, los medios de producción y el mercado de valores.

UNP: ¿Y sí tienen los movimientos sociales el suficiente poder para resistir los embates del mercado total?

UD: Esto puede sonar muy utópico, pero no lo es tanto, porque la gente tiene poder. Voy a mencionar algunos ejemplos: la campaña mundial que se lanzó contra la leche que producía Nestlé, que estaba diseñada para matar a los bebés en África; un boicot de dimensiones insospechadas puso fin a eso. Un segundo ejemplo es Coca-Cola, muy involucrada en el asesinato de sindicalistas en Guatemala. Acciones lideradas por iglesias en Estados Unidos condujeron a un abandono definitivo de estos mecanismos por cuanto la amenaza fue clara: un muerto más y organizamos un boicot; eso puso a temblar al imperio comercial.

El derrumbe del apartheid en Suráfrica es también una historia del poder popular contra compañías cuyas inversiones favorecían y fortalecían el régimen racista. Lo que quiero decir es que hay dos poderes que la gente tiene que recuperar: el poder como consumidores y el poder como ahorradores. La organización social es un arma poderosa a la hora de darle esperanza a los excluidos y de transformar esta realidad que estamos viviendo.

La multiplicación de la fortuna dentro del mercado absoluto lleva a la destrucción de la vida humana y de la naturaleza.

UNP: Ustedes proponen salidas a la disyuntiva entre propiedad privada o propiedad del Estado. De qué se trata.

UD: La división entre propiedad privada y estatal es la formulación de la Guerra Fría y es una dicotomía bastante falsa. Al fin y al cabo la propiedad estatal era otra forma de concentración del poder. La experiencia del socialismo real en la Europa del Este es una forma de capitalismo estatal que no beneficia a la población.

Hecha esta aclaración, quisiera que nos fijemos en la pregunta, ¿quiénes son los beneficiarios de las leyes y del derecho de propiedad? Para nosotros tiene que ser la gente, no los que detentan el capital. Por lo tanto, estamos proponiendo unas leyes de propiedad desde abajo. Es bastante complejo formularlo en términos concretos, por lo que me referiré a tres ejemplos: 1. la propiedad municipal, en el caso de la tierra. Si esta pertenece al municipio, sus habitantes tendrán acceso directo al bien; 2. las cooperativas constituyen un mecanismo que ha funcionado en la historia y puede seguir siendo fortalecido. 3. una iniciativa inspirada en la legislación alemana hace referencia a la obligación social de la propiedad; esto es, toda propiedad, por privada que sea, debe estar orientada al servicio del bien común. En pocas palabras, estoy hablando de una diversidad jurídica en relación con la regulación de la propiedad privada.

UNP: Cuáles deben ser las principales reivindicaciones.

UD: Quisiera mencionar acá dos puntos: 1. contra los acuerdos internacionales que regulan las transacciones comerciales, una ideología que está empujando la privatización de los servicios básicos, la alimentación, el transporte, etc., y 2. luchar para desmantelar las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) relacionadas con el conocimiento. La sigla para esto es Trip, Tratado Internacional de Derechos de Propiedad Intelectual. Bajo esta figura se está atentando contra el conocimiento popular, sobre todo en dos bienes: las semillas y los fármacos. ¿Qué va a pasar el día que todas las semillas estén patentada?, pues que las comunidades no van a poder cultivar de acuerdo con sus conocimientos ancestrales.

UNP: En el caso colombiano, estas luchas no están a la vista. En este momento parece adelantarse con éxito el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

UD: Me sorprende que el movimiento social colombiano no esté presentando una resistencia exitosa, porque hay un movimiento mundial contra la privatización, y aquí en las Américas es fuerte. La razón por la cual Estados Unidos ha buscado este acuerdo bilateral es precisamente por el logro apenas parcial de las trasnacionales, que se han dado cuenta de que no es tan fácil imponer una agenda global, como el Alca presupone. En la última reunión de la OMC, varios gobiernos del llamado grupo de los 20 se opusieron a algunos acuerdos planteados y lo pudieron hacer por contar con el respaldo popular, saben que sus habitantes, sus electores, se están resistiendo a las privatizaciones mundiales.

Si Estados Unidos adelanta los acuerdos bilaterales con Colombia sin aparente resistencia y con relativo éxito, tendríamos que preguntarnos por qué el movimiento colombiano no se está conectando con los fenómenos sociales mundiales, por qué se está quedando atrás, porque gracias al movimiento social mundial estos acuerdos no podrían transitar la ruta fácil que están transitando aquí.

UNP: En el pasado, Alemania fue aliada de Estados Unidos. En este momento cuál es la posición de su país frente al fenómeno global.

UD: Como es una pregunta compleja, permítame dar dos respuestas: 1. aclarar que tanto Alemania como la Unión Europea siguen la agenda neoliberal y capitalista; rivalizando con Estados Unidos, pero en competencia por lo mismo. Alemania o Europa ya no son los modelos de Estado de bienestar, eso se acabó. 2. con relación a las operaciones militares, hay una desviación de las actividades normales, en las cuales Alemania participaba. Cuando comenzaba la guerra en Irak, había una contienda electoral en Alemania y Gerald Schoerder quería capturar los votos, dando cuenta de la enorme resistencia contra la guerra, no solo contra Irak, sino contra las operaciones en Kosovo, Afganistán, etc. Nos alegró esta feliz coincidencia entre la declaratoria de la guerra en Irak y las elecciones, porque esto le dio al movimiento popular una fuerza especial y la esperanza de que podíamos distanciarnos críticamente de Estados Unidos.

UNP: En el caso de América Latina, cuál ha sido la actuación en la búsqueda de alternativas.

UD: América Latina es ejemplo para el mundo de movimiento popular. Prueba de ello es que la sede del Foro Social Mundial está en Portoalegre. Esta misma ciudad brasileña es paradigma con su campaña del presupuesto participativo. También está el movimiento indígena, que ha escrito páginas en la historia de los últimos años en defensa de los derechos locales, civiles, con capacidad de subvertir el orden neoliberal. También debo dar crédito a la Teología de la Liberación y su concreción en las comunidades eclesiales de base, que han jugado un rol importante que nadie niega en la movilización social.

UNP: Hemos hablado de allanar obstáculos en lo local, qué podemos decir en cuanto a lo macro del problema.

UD: Frente al sistema macro es más complicado luchar, pero es posible. Para que los servicios y los bienes básicos sigan siendo públicos y no se privaticen tenemos en Europa una red orientada a la justicia tributaria. Ya había mencionado cómo todo se ha arreglado para que el gran capital no pague impuestos, bien sea estableciendo zonas francas o poniendo fábricas en lugares donde no rige la legislación laboral ni tributaria existente para el resto del país. La red está luchando por el cierre de estos sitios y peleando para que se cumpla la Constitución acerca de que quienes tienen mayores ingresos paguen más impuestos. Esto es una blasfemia para el liberalismo, pero es una pelea que permite decir con confianza que se puede ir contra el sistema.

Igual ocurre con la campaña contra los alimentos genéticamente modificados y tenemos una pequeña victoria. En Europa se lanzó una norma que establece que los costos por daños causados por semillas modificadas corren por cuenta de quienes las utilizan. Sea daños de orden ecológico, nutricional o de otro tipo.

* Periodista Unimedios.