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UNP No.70
Título : 50 años de patrocinio a la ciencia
Autor : Unimedios
Sección: Entrevista
Fecha : Febrero 6 de 2005
50 años de patrocinio a la ciencia

Casi 87 investigaciones y 300 investigadores, la mayoría de la Universidad Nacional de Colombia, han sido galardonados por la Fundación Alejandro Ángel Escobar. Camila Botero Restrepo, directora de la institución, habló con UN Periódico acerca del reto de hacer ciencia en Colombia.

"A la gente que se quema las pestañas investigando hay que reconocerle sus esfuerzos", dice la directora de la Fundación Alejandro Ángel Escobar.
Foto: Guillermo Flórez P.

Equipo periodístico, Unimedios

"Ser investigador en Colombia no es na-da fácil", dice Camila Botero Restrepo lue-go de contemplar con ufanía los anaqueles repletos de libros, que dan fe del acervo científico de los últimos cincuenta años en el país. "Cada ejemplar lleva implícita una historia de vida", comenta mientras toma de la biblioteca La biblia de los páramos, el estudio más completo sobre diversidad biótica realizado en las altitudes del territorio nacional. Lo destaca por su calidad, pero sobre todo por la osadía con la que el botánico y sus estudiantes realizaron un trabajo de campo impecable, pese a haber estado secuestrados por la guerrilla en el oriente antioqueño.

"Este es tan solo un ejemplo de lo que los científicos colombianos están dispues-tos a hacer", reitera la directora de la Fundación Alejandro Ángel Escobar, con base en los cientos de trabajos que a lo largo de 50 años han merecido, por su excelencia, los Premios de Ciencia y Solidaridad que otorga anualmente la institución.

La abogada paisa le cuenta a UN Periódico el devenir de la Fundación.

UN Periódico: ¿Cómo nace la idea de crear una fundación sin ánimo de lucro para incentivar y premiar la ciencia?

Camila Botero Restrepo: La historia es sencilla. Don Alejandro Ángel Escobar era hijo de un reconocido cafetero antioqueño de finales del siglo XIX, pionero en la exportación del grano hacia Estados Unidos. Su educación secundaria la recibió en norteamérica y se graduó como economis-ta en Inglaterra. En 1927 regresó a Colombia, asumió los negocios de su familia, y en 1950 fue nombrado Ministro de Agricultura, cartera desde la cual fomentó la investigación científica.

Su preocupación por el empobrecimien-to de la tierra en Colombia fue constante. Sabía que solo investigando podrían ha-llarse soluciones. Por eso, en el testamen-to dejó instrucciones precisas para que su viuda, María Restrepo de Ángel, con parte de su fortuna, creara una fundación desti-nada a premiar a quienes hicieran un avan-ce significativo en la ciencia. "No es mi deseo premiar al menos malo, sino al muy bueno", subrayó.

Así sucedió. En este 2005 la Fundación Alejandro Ángel Escobar cumple 50 años de otorgar el más alto galardón científico del país, por la alta calidad de quienes lo han recibido y por el rigor de los jurados encargados de adjudicarlos.

UNP: ¿Quiénes evalúan las investigaciones?

CBR: Los jurados son prestigiosos aca-démicos e investigadores designados por la Junta Directiva de la entidad. En el caso de las ciencias, puede solicitarse el concurso de expertos para una mejor evaluación del respectivo trabajo. Las decisiones de los ju-rados son promulgadas por la Junta y, una vez adoptadas por ésta, son inapelables.

UNP: ¿Los objetivos de la Fundación se han mantenido durante estos 50 años?

CBR: La norma básica que indica otorgar dos premios en ciencias y dos en beneficencia ha sido mantenida por la Fundación. Hace diez años se reformaron los estatutos y se cambió el nombre de beneficencia por solidaridad. Este premio ha estimulado a más de 100 instituciones que promueven educación, salud, vivienda, trabajo, alimentación o recreación en todo el país.

La otra reforma que se hizo fue en cuan-to a los temas científicos, pues en vez de dos se galardonan tres: uno en ciencias exactas, físicas y naturales, otro en ciencias sociales y humanas, y uno más en medio ambiente y desarrollo. Sobre este último tema y las discusiones que genera, la Fundación ha tenido particular interés y por eso nos hemos vinculado con el Foro Nacional Ambiental, en el cual participan también Tropenbos Internacional Colombia, Friedrich Ebert Stiftung (Fescol), la Agencia Alemana de Cooperación al Desa-rrollo (GTZ), la Corporación Ecofondo y el ex ministro del Medio Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra.

Entre de los galardonados quiero men-cionar dos, a quienes recuerdo especialmente. Con motivo de los 40 años de la Fundación se resolvió dar un premio de paz en el año 1995, que se otorgó a Monseñor Isaías Duarte Cancino en el momento en que se retiraba de la diócesis de Apartadó para irse como Arzobispo a Cali. Con el dinero del premio proyectaba establecer una cátedra de paz. Fue asesinado poco tiempo después. Lo mismo ocurrió con el líder indígena Eusberto Jojoa, presidente de la Asociación de Desarrollo Campesino de la Laguna de la Cocha en Pasto (Nariño), luego de recibir el premio de solidaridad.

UNP: ¿Cómo se financia la Fundación?

CBR: Los recursos provienen del legado de su fundador, y los premios se financian con los réditos de ese capital. A partir de este cincuentenario, mi propósito es aumentar dichos recursos.

UNP: ¿Cuál ha sido el papel de la Universidad Nacional en 50 años de premiar la excelencia investigativa en el país?

CBR: Es ejemplar, pues desde 1955 más de 300 científicos han ganado en todas las áreas. Ello demuestra que es una de las universidades más interesadas en investigar, en brindar el espacio y tiempo suficientes a sus profesores y estudiantes para hacer ciencia. La Universidad Nacional nunca ha descuidado el tema de la investigación, y en esto radica su fortaleza. Basta mirar institutos como el de Ciencias Naturales, un legado botánico excepcional y un completo laboratorio para conocer la fauna del país.

UNP: Desde la perspectiva de la Fundación, ¿qué se puede decir del estado de la ciencia en el país?

CBR: La calidad de los trabajos es excelente, pero hay que decirlo: la investigación está atravesando por una situación dramática. Basta revisar el presupuesto nacional adoptado para este año en materia de educación, ciencia y tecnología, para darse cuenta que es ridículo. En Colombia, los investigadores trabajan con mística pero sin ayuda. Otro problema serio para la ciencia es la capacitación, por eso muchos de nuestros académicos tienen que hacer sus posgra-dos en el extranjero, particularmente los doctorados. Al regresar al país como académicos de primer rango, no encuentran dónde ubicarse, por eso tantos buenos cerebros terminan fugándose al exterior.

UNP: ¿Cómo piensan celebrar los primeros 50 años de la Fundación?

CBR: Durante todo el año vamos a realizar una serie de seminarios para analizar el desarrollo científico del país, y uno de los temas más olvidados en Colombia, la filantropía. Igualmente, la Fundación administrará un fondo de becas para estudiantes de pregrado y posgrado que desarrollen trabajos sobre biodiversidad, gracias a la iniciativa del actual director del Museo de Historia Natural de Washington, Cristián Samper y su esposa, quienes decidieron, a partir de una convocatoria que se abrirá el próximo mes de abril, darle la oportunidad a jóvenes investigadores para desarrollar sus tesis de grado.