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UNP No.70
Título : Alianzas necesarias
Autor : Santiago Fandiño C.
Sección: Sociedad
Fecha : Febrero 6 de 2005
Alianzas necesarias

Una alternativa a la lucha contra las drogas, a partir del diálogo franco y directo entre las naciones que consumen drogas ilícitas y aquellas que las producen, propone el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, con el "Macroproyecto estratégico en drogas ilícitas y narcotráfico".

En muchos municipios colombianos la deserción escolar ocurre porque los niños ven más presente y futuro como 'raspachines' de coca que como estudiantes de escuela.

Santiago Fandiño C.*

A finales del mes de octubre de 2003, el entonces Ministro del Interior y Justicia, Fernando Londoño, invitó a la Universidad Nacional y al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica) a presentar ante el Consejo Nacional de Estupefacientes1 que él presidía, dos proyectos que en el tema de las drogas ilícitas y el narcotráfico le habían presentado ante-riormente en su despacho.

Algunos meses atrás, un grupo de investigadores asociados a la Universidad Nacional y adscritos a cuatro de sus centros de investigación -CID, CES, Idea, Iepri- venían trabajando en el diseño de lo que se ha conocido como el "Macroproyecto es-tratégico en drogas ilícitas y narcotráfico", encaminado a construir nuevas propuestas de política pública que asumiera la corresponsabilidad, la correspondencia y la integralidad pregonada sobre el tema, por la sociedad de naciones.

El proyecto fue presentado a la Dirección Nacional de Investigaciones (Dinain) de la Universidad Nacional y ganó junto a otros siete proyectos, una convocatoria in-terna para las mejores propuestas de investigación en temas centrales.

La primera propuesta de investigación aplicada proponía realizar una cuantificación del impacto de las drogas ilícitas y el narcotráfico en la economía y la sociedad, mediante un análisis de la relación costo/beneficio. El estudio da cuenta de los efec-tos de la industria, más allá de la comprobación de la existencia de un flujo anual de recursos que se ha estimado entre los 3 a 5 mil millones de dólares anuales. Cifra casi equivalente al valor total de las exportaciones legales del país de cada año.

Este proyecto parte de una hipótesis central: el tema de las drogas ilícitas debe ser manejado más sobre esquemas de compensación por deuda pública, recuperación del medio ambiente y lucha contra la pobreza, que bajo los actuales planteamientos de la cooperación internacional; pues, en la actual situación en que las drogas son consideradas ilícitas, la magnitud del desafío genera una imposibilidad estructural de hacerle frente al negocio de origen colombiano, que puede representar a precios finales en las calles de Nueva York cerca de la mitad del producto interno bruto del país de cada año.

En la época actual, la demanda de drogas psicotrópicas hace parte del estilo de vida de la población consumidora del mundo industrializado y de las propias naciones productoras; como quiera que más de la mitad de los adictos no son pobres y tienen empleo de tiempo completo. Así, se propone una suerte de tasa retributiva al consumo de drogas, siguiendo la máxima que se aplica en la literatura medio ambiental: "el que contamina paga".

El segundo proyecto, "Ciudades gemelas", pretendía establecer una articulación directa entre las comunidades de consumidores y las de productores, mediante una planeación de desarrollo de mediano plazo de los eslabones mas débiles en la cadena de los ilícitos. En realidad, plantea una forma de generar, desde lo local, un diálogo entre el mundo del consumo y el de la pobreza, a propósito de la problemática de las drogas ilegalizadas; un diálogo para buscar alucinar naturalmente con la vida, minimizando el riesgo del consumo y pretendiendo el cambio de la vocación económica agrícola de las zonas hoy articuladas a la economía criminal de los ilícitos.

En la presentación que hizo la Universidad Nacional ante el Consejo Nacional de Estupefacientes en octubre de 2003, se proponía que así como Colombia había montado, con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos y del Programa Mundial de Lucha contra las Drogas de las Naciones Unidas, un sistema de monitoreo satelital para seguir la evolución a los cultivos ilícitos, también nos deberíamos proponer establecer un sistema adecuado para realizar el seguimiento equivalente al consumo de drogas, país por país, ciudad por ciudad, localidad por localidad. Y establecer entonces, simétricamente, compromisos de reducción del consumo equivalentes a los compromi-sos de reducción de la producción.

Según el proyecto del CID, la erradicación forzosa de coca demanda un esfuerzo de largo aliento, y es muy temprano para realizar una evaluación certera.

Los recursos solicitados a la Comisión para adelantar el estudio de los impactos y para establecer el programa de desarrollo "Ciudades gemelas", ascendían a los 2.100 millones de pesos. El ex ministro Fernando Londoño comprometió a la Comisión en cabeza de la Dirección Nacional de Estupe-facientes (DNE) a entregar a la Universidad Nacional, y específicamente al Iica, antes de un mes, los recursos para el financiamiento de estas iniciativas. Y concluyó su intervención diciendo a propósito de las propuestas de la Universidad: "Vamos a establecer una alianza entre la academia y el Estado para construir nación".

El coronel retirado Alfonso Plazas, en ese entonces director de la DNE, felicitó a la Universidad Nacional por la calidad de estos proyectos. Sin embargo, un mes después en circunstancias conocidas, Fernando Londoño salió del Ministerio, y el coronel Plazas se encargó de que los recursos aprobados nunca llegaran a la Universidad.

Las políticas públicas del gobierno colombiano en el tema de las drogas parecen estar incompletas, mientras esto continúe toda iniciativa será infructuosa.

El equipo del Macroproyecto ha recorrido todas las instancias posibles para iniciar los proyectos referentes a las drogas: logró el aval de las iniciativas por la Agencia Colombiana de Cooperación Internacional (Acci); el apoyo de la Cancillería Colombia y el interés del Plan Colombia; la ambientación ante la cooperación internacional europea acreditada en el país, bajo el auspicio de la Embajada del Reino de los Países Bajos; además, interactuó con la oficina del Agregado Cultural de la Embajada de los Estados Unidos. Y ahora, por recomendación de la Oficina del Alto Consejo Presidencial intenta que la iniciativa de "Ciudades gemelas" pueda hacer parte de las acciones de los programas regionales de desarrollo y paz.

El tema de las drogas ilícitas y el narcotráfico requiere de una política de estado mas allá de las exigencias de la coyuntura. Es tarea de la academia la disputa por las políticas públicas hacia la pretensión de cambiar el rumbo mismo de los acontecimientos, y coadyuvar a la creación de más y mejores bienes públicos. Del mis-mo modo la atención se debe dirigir a los temas centrales, para crear sobre la marcha: capacidad humana, institucional y social hacia la construcción de una sociedad mas hospitalaria.

Mientras tanto, algunos miembros del equipo del "Macroproyecto en drogas ilícitas y narcotráfico", se plantean la siguiente pregunta: ¿Cómo se crea en Colombia una autoridad capaz de mandar detener la guerra?

* Economista e investigador asociado al Centro de Estudios Sociales (CES) de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.1 El Consejo Nacional de Estupefacientes es la máxima instancia coordinadora de la lucha contra las drogas en el país, tiene asiento en cinco ministerios -Interior y Justicia, Agricultura, Protección Social, Medio Ambiente y Vivienda, y Educación-.