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UNP No.70
Título : Inmortalidad celular
Autor : Unimedios
Sección: Ciencia
Fecha : Febrero 6 de 2005
Inmortalidad celular

Una herramienta novedosa que permite la inmortalización de células del sistema inmune fue desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia y el Instituto de Inmunología de Bogotá. El avance abre un nuevo camino para el tratamiento de diversas enfermedades.

Los resultados obtenidos en conservación celular partieron de los aportes de estos primates.
Foto: Cortesía Jean Paul Vernot

Equipo periodístico, Unimedios

Millones de nuestras células mueren a cada instante. Este proceso ocurre de modo natural y es necesario para el mantenimiento de la vida, pues elimina un gasto energético innecesario; es especialmente importante en aquellas células encargadas de controlar los patógenos invasores de nuestro organismo, es decir, las células del sistema inmune. Allí, éstas mueren como un mecanismo más para permitir que aquellas con mayor efectividad puedan sobrevivir.

Para el estudio de la respuesta inmune, de sus principios básicos de funcionamiento y de los mecanismos por los cuales logra controlar las infecciones de manera espec-fica, se requiere del aislamiento y el mante-nimiento en el laboratorio de células de tal sistema. La muerte temprana de éstas, por fuera de su microambiente natural, es un inconveniente para la investigación.

Así, para obviar estas dificultades, los investigadores utilizan en el laboratorio compuestos químicos denominados "factores de crecimiento celular", que normalmente se producen en los sistemas vivos para regular el mantenimiento de estas células, pero que en la actualidad se producen in vitro (por tecnología de ADN recom-binante) y se adquieren comercialmente. Desafortunadamente, la cantidad que se usa de estas sustancias implica una gran inversión económica que tampoco es efec-tiva de manera indefinida.

Otra estrategia que ha sido utilizada con algún éxito es la infección artificial de células por virus, que tiene la capacidad de inmortalizarlas y permitir su supervivencia in vitro de manera indefinida. La desventaja de los sistemas virales de inmortalización empleados en la actualidad, es que los linfocitos inmortalizados por estos métodos presentan cambios considerables en algunas de sus características y, más importante, en su función, lo que impide que su estudio pueda ser extrapolado a las células de origen.

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia y de los laboratorios de Inmunología (del Instituto Nacional Cancerológico) y de Fisiología Celular y Molecular (del Instituto de Inmunología) lograron inmortalizar linfocitos de una especie de monos nocturnos, Aotus nancymae, utilizando un virus que infecta monos ardilla, Saimiri sciureus (especies de primates que se encuentran en nuestro país). El grupo de científicos demostró que a diferencia de los otros virus, este tipo de inmortalización permite conservar el funcionamiento normal de estas células.

El grupo, liderado por el científico Jean Paul Vernot, profesor asociado de la Facultad de Medicina, acaba de publicar sus hallazgos en el último número de la revista Immunology and Cell Biology. "La importancia de este procedimiento de inmortalización de linfocitos es que puede aplicarse para el estudio de la respuesta inmune en diversas patologías que incluyen enfermeda-des infecciosas, autoinmunes e incluso el cáncer. De esta manera es posible indagar sobre los mecanismos moleculares por los cuales la respuesta inmune específica contribuye a la cura de la enfermedad; es posible igualmente estudiar los mecanismos de transformación celular que ocurren en diferentes tipos de cáncer", afirma Vernot.

Efectivamente, los investigadores lograron inmortalizar un tipo específico de linfocitos T, denominado CD4 ó "cooperador" central en la regulación de la respuesta inmune. Aún inmortalizadas, éstas reconocen un fragmento de una proteína candidata a vacuna contra la malaria. "De este modo es posible estudiar los mecanismos celulares y moleculares por los cuales se logra una respuesta contra antígenos específicos en esos monos", argumenta el médico Luis Alberto Pérez quien participó en el estudio. "Existe incluso la posibilidad de estudiar las proteínas del virus con el fin de desarrollar fármacos que modulen la respuesta inmune", agrega.

Si bien no es la primera vez que se inmortalizan linfocitos de primates, sí es la primera vez que lo hacen con unos con especificidad definida mediante la infección con este virus; es decir, que se conoce la secuencia antigénica de la proteína (unos 14 aminoácidos) que son responsables de la activación del linfocito T. Esto implica que en lugar de tener que estudiar 1010 diferentes linfocitos, se pueda hacer los ensayos con un solo ti-po de célula.

Otros investigadores que participaron en el estudio son la microbióloga Sandra Quijano y la médica Ana María Perdomo encargadas de la caracterización fenotípica y funcional de las célu-las. "Por medio de la inmortalización de estas células y el estudio de su funcionalidad se puede acceder a información más precisa de la contribución de un cierto tipo de linfocito a la respuesta inmune global contra un agente extraño", dice Ana María, quien actualmente cursa el programa de Maestría en Fisiología de la Universidad Nacional.

La investigación también permite determinar cómo las diferentes porciones del antígeno influencian la actividad del linfocito. Se podrán estudiar cuáles son las reacciones intracelulares que deben ocurrir en el citoplasma, en el núcleo o en el material genético para que la cé-lula sea capaz de contrarrestar los microorganismos. "Las redes de comunicación intracelular son muy complejas, pero con células transformadas de este tipo y la nueva tecnología desarrollada disponible se podrá saber cuáles de esas múltiples señales son necesarias para que un linfocito realice una función particular; de alguna manera, esperamos que sea posible dirigir finamente y a voluntad la respuesta celular inmune", sostiene el profesor Vernot, quien presentó recientemente estos hallazgos a investi-gadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Costa Rica.

Sin duda, la implementación de esta técnica de inmortalización de células del sistema inmune, específicas para un antígeno determinado, y su utilización con éxito también en humanos, permitirá el desarrollo terapéutico en enfermedades que comprometan el sistema inmune. Las posibilidades son inmensas.