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UNP No.70
Título : Federici: académico y humanista
Autor : Grupo Federici
Sección: Perfil
Fecha : Febrero 6 de 2005
Federici: académico y humanista

El tono en tiempo pasado con que el Grupo Federici hace homenaje póstumo a su maestro, trae consigo la vigencia del disentimiento como forma de conocimiento y de la pedagogía como ética y forma de vida.

Al igual que aprender, cómo "desaprender" fue una de las grandes preocupaciones del maestro. Insistía en la necesidad de eliminar preconceptos que han echado raíces en la mente y que es preciso "descartar" como el archivo inútil de un documento.
Foto :Guillermo Flórez P.

Grupo Federici*

A través del aprendizaje, de los interrogantes, el ser humano progresa, se dignifica. Un punto central es, en cada caso, encontrar de manera clara y precisa la pregunta.

Además de haber sido un gran académico, Federici será recordado por su entereza moral y por su afán de procurar el bienestar para los demás, sobre todo para los niños. Su interés por evitar el maltrato pedagógico hacia los alumnos en la escuela lo llevó a realizar valiosos estudios sobre la enseñan-za de los sistemas numéricos, la resolución de problemas y los sistemas de símbolos en la matemática. Decía: "Es el niño quien construye la idea; el maestro le sugiere el nombre". Por esta razón cada palabra que se le dice al infante tiene consecuencias fundamentales para su formación.

El entusiasmo por las ideas y el compromiso por los intereses del otro hacían que una discusión con él desembocara rápidamente en una pregunta fundamental. En la conversación era muy común llegar rápidamente a una pregunta fundamental y de allí a las raíces del problema discutido. En ningún momento se aceptaban opiniones basadas en argumentos de autoridad de ninguna de las partes. Para él, la mejor manera de darle sentido a las cosas era ver sus orígenes tanto históricos como conceptuales. Además, desde esta perspectiva se lograban importantes pistas sobre cómo enseñar.

Contribución a la cultura académica

En la Universidad Nacional, Federici modernizó la matemática en los años cincuenta, ayudó a forjar la Facultad de Matemáticas, introdujo el estudio de la lógica en Colombia, consolidó el ciclo de enseñanza de la lógica en el Departamento de Filosofía, abrió espacios de interdisciplinariedad y exploró las relaciones entre arte y matemática; psicología y lenguaje; y entre lenguaje y filosofía.

Federici ayudó a institucionalizar el cultivo de las ciencias puras en Colombia; promovió el estudio de la matemática como disciplina independiente y no sólo como herramienta práctica. Impulsó la redefinición del compromiso de la Universidad Nacional con la educación básica y media, promoviendo la investigación pedagógica.

Logró transmitir a sus alumnos y colegas una gran preocupación por el rigor y la claridad. Mostró que la discusión y la apertura a los argumentos de los demás pueden contribuir a forjar criterio y conocimiento, por medio de la comunicación sin prejuicios, sin caminos dados ni verdades impuestas. Dicha discusión implicaba una valoración del otro y un respeto inmenso que se traducía en una atención cuidadosa y en una crítica aguda a las ideas de su interlocutor. En todo momento reinaba la fuerza del argumento. En el diálogo con el profesor, se debía saber por qué se usaba cada palabra y tener conciencia de su carga semántica.

Tal vez su legado más importante está en quienes se acercaron a él. En cada persona suscitó una reflexión sobre las cosas más fundamentales de la vida. Enseñó, con su ejemplo, que hay que comprometerse a fondo y con responsabilidad en cada labor que uno hace y que cada deci-sión hay que pensarla y asumirla con sus consecuencias.

Política y ética

Su preocupación por la política se pue-de interpretar como reflejo de una preocupación ética y como expresión de un inmenso dolor por el sufrimiento del otro, por la injusticia en que vive gran parte de la población mundial. Su trabajo científico y su investigación sobre pedagogía tenían implicaciones éticas y políticas. No asumía estas tareas como fines en sí mismos, sino como medios para mejorar al hombre, para ayudar a pensar de manera clara y crítica, y para evitar el sufrimiento de los niños.

En cuanto a la enseñanza, el compromiso por la construcción de una comunicación es fundamental, en ella se debe alcanzar su mayor intensidad. Se trata de reconocer el sentido de la educación como formación humana y no sólo como espacio de desarrollo de habilidades.

Federici era radical en su fidelidad a la ética de la comunicación. Era consecuente con sus ideas sobre la importancia esencial de la discusión y estaba siempre dispuesto a asumir las contradicciones propias del diálogo crítico. Como tenía la convicción de que sólo se podía avanzar en el conocimiento a través de la contrastación de puntos de vista distintos, decidió conformar grupos de trabajo hasta el final de sus días.

Uno de los grandes valores de Federici era su emoción frente al descubrimiento. Estaba dispuesto a asombrarse ante lo nuevo, a festejar el hallazgo de una buena idea. Generalmente empezaba la sesión preguntando: ¿qué han pensado en esta semana, qué quieren que discutamos? Una vez la pregunta adquiría sentido y claridad, la discusión era realmente abierta.

Con el fin de eludir "obstáculos pedagógicos", Federici propuso una simbología que aclara el pensamiento y da sentido a cada signo poniendo en evidencia estructuras subyacentes. En este contexto planteó que para entender y enseñar de manera clara la matemática siempre se debía hacer una referencia última a la experiencia.

Federici rechazó tajantemente la heteronomía, la falta de pensamiento auténtico por el dogma. Era un pensador, sus ideas no eran remedos de las de otros autores; daba un significado propio a lo que recogía en sus lecturas y discusiones y criticaba agudamente las propuestas con las que no estaba de acuerdo. Su forma de ver la educación era, en gran parte, un reflejo de su actitud crítica frente a cualquier tipo de autoridad, de injusticia y de heteronomía. La educación para él era una posibilidad para formar personas críticas que no aceptaran pasivamente lo dado.

Federici fue un humanista, creía profundamente en el hombre, en el conocimiento y en la posibilidad que éste le da para mejorar. Para él, el hombre podía dignificarse, construirse y formarse por medio de la educación, de la crítica y de la pregunta. No solo atendía a lo que es, sino que defendía radicalmente un deber ser: la posibilidad de formar niños más críticos, responsables y solidarios, sin acudir a maltratos inútiles. Federici era partidario de la clarificación de los procesos, tenía confianza en una razón flexible, amplia, que impulsaba el movimiento hacia una verdad que es "la asíntota de la búsqueda".

Imponer los conceptos en los niños era para él una de las más grandes violencias. El conocimiento no se debe "dictar", debe ser el producto de una interacción entre do-cente y discente; debe ser un recorrido en el cual se crea y se descubre; debe ser algo que se encuentra a través de la discusión en el aula y que alimenta el deseo y la voluntad de saber.

* Grupo de Investigación sobre educación de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia.

1 UN Periódico, 20 de octubre de 2002.