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UNP No. 80
Título : Bogotá sagrada
Autor : Laura Salazar
Sección: Memoria
Fecha : Septiembre 4 de 2005

Para los indígenas, el carácter de una persona se empieza a definir mucho antes de su concepción, dependiendo de los sentimientos que alberguen sus padres: si hay rabia o pereza, el fruto no podrá ser que distinto.
Fotografías cortesía: Roberto Santos.

Bogotá sagrada

Saber de dónde venimos, quiénes somos y qué suelo estamos pisando es el propósito del Encuentro de Saberes Ancestrales, donde 25 ancianos de diferentes comunidades indígenas colombianas compartirán su palabra en el mismo sitio donde lo hacían ancestralmente: Bacatá, ahora llamada Bogotá.

Laura Salazar
Lingüista Unimedios

La razón estorba al espíritu cuando se quiere recibir el mensaje ancestral indígena, un mensaje que será transmitido desde Bogotá, a través del lenguaje de tabaco y coca, para que llegue a las demás latitudes de nuestro territorio. De esto se encargarán 25 ancianos provenientes de la Sierra Nevada de Santa Marta, Serranía del Perijá, Guajira, Putumayo, Amazonas, Chocó, Cauca, Llanos Orientales, Sierra Nevada del Cocuy y Sabana de Bacatá, durante el Encuentro de Saberes Ancestrales que se realiza del 1 al 5 de septiembre en el Parque Simón Bolívar, bajo la coordinación de Roberto Santos, un arquitecto egresado de la Universidad Nacional de Colombia y representante de la ONG tierraUNA Colombia.

Los primeros en llegar fueron el Mamo arhuaco Aruawikugumu Yosatana y el Taita uitoto Arturo Rodríguez, que a pesar de pertenecer a comunidades diferentes tienen un mismo pensamiento: humanizar y "quitar la máscara" de los bogotanos para encontrarnos en el aspecto fundamental de la Ley de Origen (la lógica de la vida y el origen sagrado de todo), y entender que el único camino es recordar quiénes somos, cuál es nuestro origen, dónde vivimos, qué es la vida, para qué la tenemos y cómo podemos relacionarnos con la madre tierra.

El lugar elegido para difundir este mensaje es Bacatá, nombre antiguo de la capital de Colombia, ya que era uno de los más importantes centros de reunión espiritual para los indígenas de América, junto a Machu Pichu en Perú y Teotihuacán en México. "Desde aquí se manda el mensaje para que la brisa lo lleve hasta fuera", explica en su rústico español Aruawikugumu Yosatana.

"Después de que se quiten la máscara pueden recibir. Si no, van a oír pero no a entender, a mirar pero no a ver. Hoy no hay estimación porque no estamos andando por un mismo camino, ni pensando un solo pensamiento. Por eso hay tanta guerra -afirma Arturo Rodríguez-. Para morir estamos, pero no por una bala en la cabeza. Como indígenas hacemos la guerra, pero no al humano, sino al espíritu violento que tiene dominada a nuestra república. A pesar de nuestra lucha, de que lo que les pasa nos duele, somos los más olvidados de Colombia".

Para encontrar la paz debemos deshacernos de nuestra mentalidad individual y reconocernos como hermanos, como unidad. En sus comunidades nada está separado, la salud, la educación, el alimento, todo es uno mismo, y el territorio que habitan es su propia vida, por eso el respeto hacia la madre tierra es fundamental. Una manera de respetarla es hacer pagamento: retribuirle con ofrendas y rituales lo que tomamos de ella.

"Nosotros como indígenas manejamos el aire, los subsuelos, el bosque... y vemos que las cosas se le están complicando a la humanidad porque no hay respeto con la madre tierra. Este trabajo es para nuestros venideros, para que no sufran", agrega el Taita uitoto que, además, insiste en que ellos vienen a hacer justicia con las leyes indígenas olvidadas por nosotros, mestizos que negamos nuestra madre indígena y buscamos únicamente al padre español.

Los caminos equivocados que desde la conquista hemos venido recorriendo han dado sus frutos no solamente materializándose en guerras, también en los cambios climáticos que sufre el planeta. Por ejemplo, Bogotá ya no lo es para los pueblos indígenas, cuya historia dice que esta es tierra fría. En palabras del Taita: "Aquí vine la primera vez en el 65. En ese tiempo todas las cosas que uno llevaba de aquí, ropa, comida... llegaba a nuestro territorio y todavía se sentía el frío. Ya no, ahora parecen de tierra caliente".

"Cuando la riqueza del subsuelo se saca, se acaba la vida. Por eso hay huracanes y guerras". .

Preparativos sagrados

Comenzando 2005, los ancianos visitaron los lugares sagrados de Bogotá y sus alrededores como una especie de preparación para el encuentro de este año. Entre ellos estuvieron las lagunas de Ubaque, Guatavita, Chingaza, el Salto del Tequendama, la Catedral de Sal, el Museo del Oro, el Cerro de Monserrate y otros lugares.

El objetivo fue rescatar el valor sagrado de estos altares, la mayoría de ellos naturales, que se constituyen en atractivos turísticos que la gente frecuenta sin saber en realidad qué representan y por qué son tan importantes para nuestra cultura.

En el libro Mensajes de la madre tierra en territorio muisca, que recopila dicha fase preparatoria, se encuentra que la Laguna de Guatavita, por ejemplo, es la madre de las profundidades, un espacio sagrado donde se iba a pensar en los dioses y a obtener paz del espíritu verdoso; que en el Salto del Tequendama los caciques muiscas hacían pagamentos para purificarse espiritualmente y hacer peticiones en tiempos de escasez; que la Catedral de Sal representa el esqueleto del planeta que nos provee de alimento sagrado, pues la sal purifica la tierra y provee claridad; que el Museo del Oro todavía no debe ser considerado como tal porque la cotidianidad de los indígenas sigue siendo "historia viva"; y que Monserrate está ligada espiritualmente con las montañas sagradas de Makutama y Donachui (Sierra Nevada de Santa Marta), pero que ha perdido su poder de comunicación con otros lugares sagrados porque sus antiguos habitantes han sido olvidados.

El Parque Simón Bolívar como lugar del Encuentro Sagrado que se está realizando en Bogotá no fue elegido por simple facilidad de espacio para que se congreguen las personas. Como lo expresara el Mamo mayor de los arhuacos en su visita preparatoria:

"Este lugar es muy importante para la ciudad y el resto del país. El hecho de llamarse Parque Simón Bolívar se dirige a ser un centro de pensamiento libre, de convocatoria a encuentros que nos permitan conocer la historia de antes y de ahora: la palabra libertad significa para los indígenas, entender la sabiduría depositada en el pensamiento de nuestras naciones aborígenes".

Así, el evento finalizará con el rebautizo y la limpieza de sitios sagrados y monumentos en Bogotá, porque existe la Avenida de Quesada, pero muchos no saben quién fue él. Se trata de quitar de esos símbolos el recuerdo de violencia que encierran, para poder comenzar a sanar la memoria y el espíritu.