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UNP No. 86
Título : El conquistador de jóvenes lectores
Autor : Diana Manrique Horta
Sección: Entrevista
Fecha : Enero 15 de 2006

Juan Farias estudió náutica en La Coruña y se embarcó en la Marina Mercante donde permaneció hasta mediados de la década del setenta, cuando cambió la actividad de marino por escritor.

El conquistador de jóvenes lectores

Como colofón a una brillante carrera, el español Juan Farias recibió el Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Ediciones SM. El gallego se impuso a otros 42 candidatos, cuyos finalistas fueron la colombiana Gloria Cecilia Díaz, el mexicano Francisco Manuel Hinojosa y la brasileña Ana María Machado. UN Periódico entrevistó al autor de 50 libros de este corte y otras ocho novelas "adultas".

Diana Manrique Horta
Unimedios

Juan Farias nació marino, pero el azar quiso que fuera escritor. Quizá por ese primer destino, su mirada ha sabido otear más allá de la línea del horizonte y enfrentar el descubrimiento de la vida de manera literaria. Es la herencia de ese mar bravío y aventurero de su pueblo de Serantes, al norte de España, que colorea su prosa aún a costa de él mismo.

Este gallego de verbo corto pero de pluma contundente, lo ha ganado casi todo en el mundo de la literatura para niños y jóvenes. Lo último fue, a sus 70 años, y durante la pasada Feria Internacional del Libro en Guadalajara (México), el Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Ediciones SM, en su primera versión, otorgado a toda una carrera literaria, un galardón considerado como el "Cervantes juvenil". Un premio debido, según el acta del jurado, a "la solidez formal y conceptual de su obra, la continuidad de su carrera, iniciada en un momento de cambio de la literatura infantil y juvenil española, su compromiso con la literatura, la elección de los temas y su voluntad de estilo con economía de medios expresivos".

UN Periódico contactó al escritor en su casa de Madrid (España) donde por estos días esboza, en la imaginación y en el ordenador, la que será, seguramente, su próxima obra cuya historia central es la de un gallego perdido en Grecia.

UN Periódico: ¿Cómo fue el inicio de su trayectoria literaria?

Juan Farias: Han pasado 60 años y aún me acuerdo del primer cuento que escribí. Me pusieron una nota baja, un tres raspado. Es más, el profesor me dijo: "Escribiendo eres un zote"; ¡me llamó zote! Fue como si hubiese tropezado al intentar dar un salto de dos metros. Volví a intentarlo una y otra vez y al final conseguí un cuento que publiqué en un librito por el que me dieron el premio de la Universidad de la Laguna, en las islas, cuatro años después de haberlo escrito. Así empecé en esto de escribir, y tengo escrito lo mío y en los sitios más diversos: en un cuaderno de bitácora, entre cálculos de estrellas, latitudes y longitudes alrededor del mundo, mi primer viaje serio, en un barco de cuatro mástiles, a vela, enganchado por los vientos de la Rosa. Di la vuelta al mundo como gaviero de sobre juan ete, viví la mar, vi países, puertos y ballenas. Poco a poco le iba cogiendo gusto a escribir que es como todo, te metes y acabas enviciándote. Terminas queriendo apurar la botella y chupar el corcho.

UNP: Nació en 1935 y le tocó vivir la Guerra Civil española y la dictadura franquista. ¿De qué manera influye esa época y el periodo de la transición democrática de los años setenta en su literatura?

JF: El franquismo es la censura, la persecución. No se puede, no se hace, no se piensa. Eso no me deja respirar. Nací cuando empezaba aquella estúpida guerra. Me educaron cantando himnos nuevos, me repitieron hasta la saciedad las consignas de la nueva patria, de la patria purificada con sangre de mártires y patriotas. De todo aquello quedó una censura larvada que condicionó mis libros. Uno de ellos, Los niños numerados, fue víctima de esa censura que lo tachó íntegro. Lo publiqué en la periferia y gracias a un premio literario.

Por otra parte, era más emocionante ser perseguido que aceptado. Esto convierte la literatura en un tipo de aventura. Lo prohibido siempre me atrajo. Saber que no puedo hacer una cosa me incita a hacerla. Yo y todos fuimos humillados por aquel lápiz rojo. Algo que no quiero que vuelva a pasar.

"Poco a poco le iba cogiendo gusto a escribir que es como todo, te metes y acabas enviciándote".

También es cierto que la censura fue la madre de muchas vocaciones, porque era un muro que había que saltar y malo si no te podaban el trabajo, sin censura te convertías en sicario del régimen, escribías lo que ellos te pedían que escribieses. Censurado eras un ejemplo de rebeldía que es lo que hay que ser en las posguerras

Hablar de transición es irreal, en la sociedad no cambia nada. España no se adapta a la democracia, la democracia se adapta a España, al país de los enfrentamientos posibles, al país incapaz de aceptar sus propias limitaciones. España sigue siendo un patio de monipodio, y eso es precisamente lo que la hace diferente, un país distinto, muchas veces incongruente, pero digno de ser vivido.

UNP: ¿Cuál es el principal cambio que ha vivido la literatura infantil y juvenil de hoy, además de temas o formas de narrar?

JF: La literatura infantil y juvenil no ha cambiado nada. Se afianza en sus clásicos que son universales y en su universalidad. Lázaro y toda su épica son el origen del relato picaresco, de Guillermo Brown, Till Eulenspiegel, Kimbal O´Hara o Huckelberry.

UNP: ¿Piensa en algún tipo de menor cuando escribe?

JF: No, todos somos menores. No pienso siquiera en que me van a leer. Me sorprende cuando alguien dice que me ha leído. No escribo pensando en nadie. Cuando me dicen que escribo para niños, aprieto la cincha para no caerme.

UNP: Hasta los 10 ó 12 años, los niños suelen tener hábitos lectores, pero con la adolescencia hay una ruptura o una deserción, la cual en los últimos años parece ir en aumento. ¿Cuáles cree que son los motivos que generan esa situación?

JF: Hay un salto entre la literatura infantil y la de adultos. La segunda muchas veces exige un esfuerzo para dejarse comprender. Supongo que un niño la encuentra demasiado densa. En el momento que la literatura deja de ser un placer, empieza a ser algo completamente inútil.

UNP: ¿Qué se podría hacer para reducir ese bajo índice de lectura en la adolescencia?

JF: Algunos libros para ser leídos exigen del lector que tenga un bagaje cultural determinado, incluso exigen que tenga conocimientos muy amplios de geografía, historia y de la misma literatura. Hay que hacer más transitable el puente entre la literatura infantil y la literatura para adultos.

UNP: ¿Cómo competir con otras actividades de ocio como la televisión, Internet y los videojuegos?

JF: Enseñándoles a leer, a disfrutar de la lectura; a vivir, a mojarse con la lluvia, a correr con el perro, a subirse a los árboles, a andar a pedradas con el vecino.

UNP: ¿Qué significa para usted haber recibido el Primer Premio de Literatura Infantil y Juvenil Ediciones SM y con qué lo compromete?

JF: Sorpresa porque me den un premio por hacer lo que más me gusta. Ahora he de hilar fino en mi trabajo, los niños son un tema serio.

Y millares de niños saben que Juan Farias los toma en serio. Por eso ha obtenido no solo este "Cervantes juvenil", sino que fue distinguido en España con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil hace 25 años. Son aplausos para un autor que ha creado cerca de 50 libros entre los que se destacan El paso de los días (2000), La infancia de Martín Piñeiro (1994) y Algunos niños, tres perros y más cosas (1980), considerada una de las cien mejores obras del siglo XX en español, según la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, centro de investigación y fomento a la lectura de menores de edad.

Según críticos españoles y el presidente del jurado y director de la Editorial SM, José Luis Cortés, la obra de Farias tiene una calidad literaria altísima. Y recomienda a los jóvenes su lectura "porque recorre 30 años de la historia de España, porque siendo literatura infantil y juvenil tiene una altura y peso literario y porque divierte; es una literatura bonita y fácil de leer".

Dos características distinguen la literatura de Juan Farias, según Cortés, "ahora mismo, dentro de la literatura infantil y juvenil hay dos corrientes. Una es la que ataca temas de fondo, como la droga o los embarazos no deseados, y ponen menos énfasis en la forma literaria. Juan Farias aúna las dos cosas".