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UNP No. 87
Título : Pobres los pobres
Autor : César Giraldo
Sección: Investigación
Fecha : Febrero 6 de 2006

El discurso sobre la pobreza no habla sobre desigualdad, porque de hacerlo incluiría un análisis acerca de los ricos.

Pobres los pobres

A propósito de los indicadores que muestran una disminución de la pobreza en el país, es necesario precisar qué variables inciden en la "precarización" de la vida colectiva, y los efectos que sobre las estadísticas tienen los enfoques conceptuales que hasta ahora han sido tenidos en cuenta para su cuantificación y definición.

César Giraldo
Profesor Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.

La lucha contra la pobreza ha constituido el centro de la política social. Inicialmente la pobreza se consideraba como la privación material incluyendo la falta de acceso a educación y salud, cuantificada mediante un indicador apropiado de ingreso o de consumo. Esta era la visión del Banco Mundial en el Informe sobre desarrollo mundial de 1990. Para el Informe de 2000/2001, dicho organismo amplía el concepto de tal forma que debe incluir "la vulnerabilidad y la exposición al riesgo, y la falta de representación y la impotencia". Es decir, llevar el concepto a lo que Amartya Sen llama las formas de privación que limitan gravemente las capacidades con que cuenta una persona, que no es otra cosa que las libertades sustantivas que le permiten disfrutar el tipo de vida que considera valioso.

Este enfoque multidimensional, que es el que han adoptado las organizaciones internacionales desde la segunda mitad de los años noventa, tiene varios problemas. Pretender recoger en un indicador las diferentes dimensiones de la pobreza, como los índices de Desarrollo Humano diseñados por Sen (combina esperanza de vida, alfabetización e ingreso), el de Pobreza Humana del Pnud (duración de la vida, grado de instrucción y condiciones de vida), o el de Necesidades Básicas Insatisfechas, pone de presente el problema de definir cuál es la ponderación a cada dimensión en la determinación del grado de pobreza.

En los diferentes índices que se desarrollan cada vez se pone menor énfasis a las variables monetarias y más a las no monetarias. Bajo estos principios, es perfectamente posible reducir la pobreza en todos los dominios no monetarios, sin eliminar la pobreza monetaria, y sin reducir la desigualdad de ingresos entre ricos y pobres. Definir la pobreza en términos de tasas de satisfacción en salud, educación, derechos, libertades, participación, cae en el riesgo de culturizar la pobreza, de ponerla en términos de la cultura dominante. El énfasis en las variables no monetarias nos obligaría a definir a los ricos en los mismos términos. Si los ricos pueden medirse en términos de su capital social y cultural, cómo conciliar la paradoja que a la vez que existen "no ricos", que igualmente poseen un importante capital social o cultural, por otro lado existen ricos que son analfabetas, enfermos o marginados. ¿Cómo se explica el desequilibrio abismal entre la gran cantidad de estudios sobre los pobres, y el desinterés casi absoluto sobre los ricos?

La pobreza es el objeto de estudio de los no pobres, no de la visión que los pobres puedan tener de sí mismos. Se trata de un discurso que tiene una función política disociada de la realidad de las personas pobres, que además no incluye el tema de la desigualdad, porque en este caso habría que incluir a los ricos en el análisis.

La pobreza de los "no pobres"

Una característica del discurso contra la pobreza es que no vincula el tema de la condición del trabajo. La pobreza no se genera solamente en la falta de trabajo sino también en el trabajo mismo. Al desvincular la pobreza del trabajo se la define sobre necesidades, lo cual lleva a que el gasto social se debe focalizar en aquellos que carecen de tales oportunidades.

La focalización casi nunca presta atención a los trabajadores asalariados, y se define con un criterio diferente al del ingreso, bien sea por criterios demográficos o criterios topográficos (habitantes de un barrio, tal o cual zona rural). Para poder identificar los pobres meritorios de ayuda es preciso utilizar definiciones muy específicas, como madres solteras cabeza de hogar, desplazados, despedidos del sector público, habitante de la calle, etc.

La identificación de los pobres se vuelve un verdadero lío, porque hay que responder, por ejemplo, quiénes son, dónde están, cuáles son los más pobres, quiénes reciben ayudas pero no son pobres. Además hay que diferenciar los malos pobres (los que hay que reprimir), de los buenos (que merecen la asistencia). Los malos pobres no entienden lo que se hace por ellos ni toman las oportunidades que se les ofrece, los buenos son aquellos que hacen esfuerzos por aprovechar lo que se les pone a su disposición para insertarse en el mercado salvador: capacitación, crédito, derechos de propiedad.

Las políticas focalizadas de lucha contra la pobreza, al desconectarse de la configuración del status de trabajo, se dirigen a un campo de intervención muy fraccionado. El uso del concepto de la pobreza borra las diferencias entre las categorías sociales y desconecta las condiciones de vida de la posición que ocupan en el sistema productivo. Se "invisibiliza" el concepto de clase trabajadora, y este es un factor que ha facilitado la generalización del discurso de la pobreza como eje de la política social. Esta circunstancia ha sido aprovechada para señalar el "fin de la sociedad del trabajo", de los que hablan Gorz y Offe. Al no hablar de trabajadores se comienza a hablar de pobres. Al no utilizar la categoría de trabajador, el nuevo tipo de ciudadano que se definiría como pobre no reivindicaría el hecho de serlo. ¿Cómo reconocer un nuevo mundo en el cual, aquellos que lo desean no quieren expresar su condición de portadores de ese nuevo mundo (ser pobres), y cuando logren el nuevo mundo no estarían en él (serían no pobres)? La utopía donde no hay lugar.

El efecto político es una despolitización de la política. Darle el poder a los pobres pero a nadie en particular, democratizar pero sin mencionar los partidos políticos, los enemigos de los pobres son los "no pobres" pero allí no hay ricos. Qué hacer con el hecho de que los gobernantes representan a los "no pobres" y se les pide luchar contra los "no pobres", a quienes además se les califica como poderosos.

Los gobernantes deben luchar contra la pobreza pero no son creíbles, las ONG lo son pero en tanto no tengan el poder (de tenerlo dejarían de ser "no gubernamentales"). Lo que se enfatiza es lo moral (la ética) y la técnica (tecnología de la asistencia social). El concepto de pobreza busca una nueva legitimidad sin cuestionar los programas liberales de ajuste, sin tener que plantear la unión de los explotados del tercer mundo para buscar eliminar los mecanismos estructurales de dominación. Si las políticas de lucha contra la pobreza se fundaran sobre el interés de los pobres no habría ningún límite para la transmisión de la propiedad en favor de los pobres que conduciría a la igualdad de todos.

La lucha contra la pobreza responde a las necesidades de los "no pobres", y su objetivo es mitigar ciertas manifestaciones extremas de la diferenciación social a fin de que la estructura social mantenga tales diferenciaciones. Como dicen Salama y Lautier, los ausentes en el debate de la pobreza son los pobres mismos. Es una preocupación de los moralistas, filántropos, damas de la caridad y reinas de belleza. Los pobres reales luchan por su salario (cuando tienen uno), por conseguir trabajo, contra la vida cara. Tienen otras preocupaciones: poesía, música, sueños utópicos. Pero no se definen como pobres porque saben que el verdadero pobre es un avergonzado.