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UNP No. 87
Título : Historia e historias de trip bway en San Andrés
Autor : Andrea Lucía Aguirre Sánchez
Sección: Jóvenes
Fecha : Febrero 6 de 2006

En las persecuciones a mar abierto, una de las hazañas es lanzar las pacas de cocaína por la borda para aligerar la carga de la lancha y así huir.

Historia e historias de trip bway en San Andrés

Ser un chico que hace "viajes" es una elección peligrosa pero plausible socialmente. Más allá de una interpretación basada en la falta de oportunidades o en la sed de dinero, una observación antropológica al fenómeno del transporte ilegal de cocaína por parte de jóvenes en San Andrés, halla relaciones novedosas entre las dinámicas socioculturales de hoy y las decisiones políticas con respecto al archipiélago. El análisis de tales expresiones juveniles explica realidades de la historia y el presente de la Isla.

Andrea Lucía Aguirre Sánchez
Antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia.

Una de las primeras imágenes que tengo de la estrecha vía principal del sector de San Luis es la de un hombre joven conduciendo a toda velocidad sobre la rueda trasera de su motocicleta. Me pareció, en ese instante, que los jóvenes isleños debían ser algo así como una generación de gente temeraria y arriesgada. Hay mucho de ello, pero tal imagen no deja de ser tan solo eso: una primera impresión. Según me enteré luego, a esta peripecia aplaudida por muchos niños y jóvenes aquí se le llama one wheel.


La experiencia de convivir con la gente de la Isla de San Andrés se dio en un trabajo de pasantía realizado en el primer semestre de 2005 en el marco del Programa Trabajos Académicos de la Sede Caribe de la Universidad Nacional y en colaboración a un proyecto con miras a la recuperación del sector agropecuario.

Al aterrizar en la realidad de la Isla, las perspectivas y los presupuestos cambiarían: había que dar un paso atrás. Las expresiones juveniles observadas en la Isla y los relatos en algunas entrevistas desataron nuevas inquietudes no solo sobre la presencia o ausencia de vocación agropecuaria (tema inicial) sino sobre aspectos culturales1 de las aspiraciones o "planes de vida". Entendiendo la cultura de manera amplia como el conjunto de imaginarios y costumbres compartidas y aceptadas por un pueblo.

Los cambios económicos, ecológicos y políticos del archipiélago han generado en los jóvenes valores y prácticas de consumo.

Estos aspectos permitirían ampliar o plantear explicaciones alternativas frente a problemáticas como la participación de jóvenes en el transporte o tráfico ilegal de drogas por vía marítima. La discusión sobre estos temas suele ultimarse con interpretaciones como el desempleo y la "falta de oportunidades".

Diversos sectores sociales de San Andrés coinciden en que la Isla vive tiempos difíciles, y existe cierto acuerdo en que fue a partir de la declaración de puerto libre en 1953 y posteriormente con la apertura económica de los años noventa que el equilibrio económico, ambiental y social de la Isla está deteriorándose. Estos hechos, entre otros más, marcan lo que ha sido el impacto del gobierno central, y en general de la sociedad colombiana, sobre las islas que antes de la década del cincuenta fueron prácticamente ignoradas. Valdría la pena, entonces, tener en cuenta la incidencia de los cambios socioculturales, asociados a dichas coyunturas históricas de la segunda mitad del siglo XX, en las aspiraciones y planes de vida. No en vano el narcotráfico es también uno de los tantos "aportes" de la Colombia continental.

No se pretende explicar por qué algunos jóvenes deciden hacer "un cruce" sino por qué tantos desean hacerlo y admiran a aquellos que lo logran. Esto para intentar comprender el fenómeno más allá de su faceta delincuencial, desde la lógica y la perspectiva de sus protagonistas.

La riña de gallos y las carreras de caballos son algunas de las actividades de ocio preferidas por los jóvenes isleños.

Los "cruces", una lectura cultural

Pese a las alarmas de que San Andrés es un paraíso perdido, la vida sigue siendo relativamente tranquila incluso para los jóvenes que se supone deberían vivir con más rigor las contradicciones de estos tiempos. La gente joven disfruta de las carreras de caballos en la vía Elsy bar, pasear en motocicleta, pescar, exhibir clavados en el trampolín, las riñas de gallos, cocinar un "rondón" y bailar de esa forma tan particular y cadenciosa propia de las islas.

Frente a la falta de oportunidades, si bien es cierto que la Isla está al límite de su capacidad de carga y el desempleo es alarmante, la situación está lejos de parecer un callejón sin salida, ya que, por fortuna, el entorno natural todavía permite una apropiación libre, aunque no siempre responsable, de los recursos naturales como la agricultura y la pesca. Si los isleños dependieran exclusivamente de conseguir un empleo o de esperar puntualidad en el pago de sus salarios, muchos pasarían hambre. Es verdad que dentro de la Isla no hay muchas oportunidades para chicos y chicas que salen del colegio, pero hay muchas alternativas en Colombia continental y el Gran Caribe.

Esto es compatible con la tendencia a la movilidad reconocida en los isleños. Muchos hacen carreras profesionales en universidades de Barranquilla, Medellín o Bogotá, aunque luego resulte problemático regresar a la Iisla a ejercer la profesión. Otros viajan a Panamá, Islas Caimán o Estados Unidos a buscar trabajo y, un grandísimo porcentaje, se embarca como empleados en cruceros turísticos.

En todo caso ser un trip bway (chico que hace "viajes"), o hacerse esposa de uno, no es la regla general, pero constituye un tema polémico que vale la pena discutir en el ámbito académico, sobre todo porque hace parte de las aspiraciones de muchos jóvenes e incluso niños, hoy en día.

El tráfico de cargas de cocaína, desde el continente hacia la Isla (lugar estratégico) y de allí a Centroamérica y Estados Unidos, es un fenómeno bien conocido localmente. Es una alternativa considerada por muchos jóvenes, no solo porque permite conseguir dinero en corto tiempo (con todos los riesgos y dificultades que implica) sino porque goza de aceptación en los círculos de coetáneos. Esto es latente en las historias sobre personajes que han "coronado", y que tienen todas las características de un relato heroico, ante todo, porque estos jóvenes son admirados como buenos navegantes y porque, más allá de que sea una práctica ilegal, a aquellos que "coronan" se les confieren muchas de las cualidades que son socialmente apreciadas en un hombre: astuto, valiente y, de nuevo, buen navegante.

Aunque la escuela es el espacio más importante de socialización, a menudo no imparte las competencias reales que necesitan los jóvenes de la Isla para sobrevivir productiva y socialmente.

Un joven cuenta de lo hábiles que tienen que ser los que hacen "los cruces". "A veces tienen que navegar horas desde los ríos del continente y escabullirse de los guardacostas colombianos que andan muy pendientes en la salida al mar. Muchas veces tienen persecuciones de horas con helicóptero incluido y logran escaparse". Cuenta también la historia de Rubén, un "pelao" que había coronado ya muchos "trips" y lo agarraron "pero fue porque le hirieron al cuidacarga y él no lo quiso dejar tirado".

La historia es que Rubén era capitán de un "viaje" y los guardacostas colombianos los comenzaron a perseguir e incluso pidieron refuerzo de helicópteros gringos. "Cuando ya habían aguantado más de 30 horas de persecución le dieron un tiro al cuidacarga y tuvieron que rendirse. Otra de las estrategias que tienen para escapar es detener la lancha completamente y cuando los helicópteros se acercan arrancan a toda velocidad, o cuando están en peligro botan las pacas de cocaína para aligerar la lancha. Esas pacas, por supuesto, llegan tarde o temprano a alguna playa y mucha gente espera tener la suerte de encontrar una que en el mercado ilegal puede tener un costo de entre 6 y 12 millones de pesos". (Diario de campo, miércoles 15 de abril, 2005).

Sobre estas historias hay incluso una canción en lengua criolla que está en furor. Tampa fue grabada por un joven providenciano y relata en primera persona la historia de un muchacho que es convencido por su tío de realizar un "viaje"; es llevado a Barranquilla donde conoce la opulencia del mundo de la mafia y recibe un avance de la mitad de la paga, pero dice en el coro Mi get haf at di advans bot mi wan see muor, transliteración: "Conseguí la mitad de la paga pero quiero ver más" y, de manera irónica canta que tendrá que ir por ella a Tampa. Es la cárcel de Tampa (Florida), donde se dice que hay más de 400 isleños (entre sanandresanos y providencianos) detenidos en alta mar mientras llevaban en una lancha rápida cargas de cocaína, o gasolina para otras cargas.

Babylon, el imaginario político

La economía del narcotráfico no solo es posible y saca provecho de la posición estratégica del archipiélago y un panorama de oportunidades limitadas, sino que también lo es, en tanto existe una generación nacida en una isla transformada económica, ecológica y políticamente. Dichos cambios pusieron a los jóvenes en un entorno material y cultural que ha originado nuevos valores y prácticas de consumo. Las aspiraciones de los jóvenes obedecen a necesidades materiales y a imperativos sociales, en términos de prestigio y aceptación social.

Por otro lado, su percepción de los organismos del Estado y de las instituciones de la política formal no es de autoridad conferida, sino de poder impuesto y además corrupto. Esto se ilustra en la idea de Babylon, muy recurrente en el imaginario de los jóvenes. Babylon es el término Rastafari para describir la estructura de poder político que mantuvo a los negros o afrodescendientes dominados por siglos. Según algunos Rastafari, en el pasado fueron oprimidos por la esclavitud, y en el presente, por la pobreza y la ignorancia. La expresión "Babylon System" tiene similitud con la historia de Babilonia en la Biblia, representa el "sistema opresor". La mayoría de los "jóvenes de ahora" no saben el origen del término pero lo usan para referirse a la policía o al gobierno que los juzga a la vez que los abandona. Ellos ven cómo el aparato político ha sido, si cabe afirmarlo, tradicionalmente clientelista; tal vez por un desafortunado híbrido entre unas prácticas ancestrales en donde el regalo y el favor son fundamentales, y una política formal importada del continente colombiano con todos sus vicios. Lo que sí está claro es que Babylon es la corrupción de lo establecido. Simboliza el sistema y sus instituciones y es en general una imagen negativa. Es todo aquello relacionado con el régimen occidental.

En época electoral es muy común y de conocimiento público que los candidatos paguen por votos. Se escuchó a muchos jóvenes decir: "Les voy a cobrar a todos y luego voto en blanco". Puede ser que eso se entinda como un discurso político de los jóvenes, pero al parecer se empieza a vislumbrar al menos una posición crítica frente a las prácticas habituales. Esta desconfianza o descreimiento de la juventud con respecto a las instituciones y a la legalidad se concluye de observaciones propias. Si se le pregunta directamente a una jovencita isleña por qué su novio quiere estudiar navegación en Barranquilla y luego hacer un "viaje", ella responderá sin rodeos que por dinero. Si se le pregunta a un adulto, éste ampliará diciendo que por ganar "dinero fácil".

Por lo que se sabe no es tan sencillo. Ellos cuentan con su astucia y habilidad para moverse en el mar pero arriesgan su "pellejo": su vida y su libertad. Ellos conocen esos peligros. La tragedia de muchas familias que tienen a sus hermanos, padres, hijos, esposos o amigos en una cárcel estadounidense es un problema real que no debe tomarse a la ligera. Este impacto social es el verdadero problema y es a donde deberían estar dirigidos los esfuerzos de la "lucha contra las drogas". La lucha debería estar encaminada a incentivar alternativas económicas diferentes para los jóvenes y no a fumigar las selvas y montañas para proteger, supuestamente, a los adolescentes de otros países.

Desafíos de esta generación

A tenor de la falta de oportunidades o de una frívola sed de dinero, la existencia de los "Trip bway" se enmarca en una racionalidad propia de la nueva generación, que además tiene mucho que ver con los mencionados factores históricos que han transformado a la Isla. El dinero es hoy más necesario para conseguir bienes y servicios que en la generación anterior.

Planteado el problema surgen alternativas. Teniendo en cuenta el capital social que ofrece la juventud, podría aprovecharse su competencia multicultural asociada al bilingüismo, la enorme disposición para la música, la danza y la pintura; deportes como el baloncesto, el softball y el béisbol. Sin contar con el potencial de desarrollo para las nuevas generaciones que les da el estatus de Reserva de Biosfera que ha sido otorgado al archipiélago.

Lo anterior se traduciría, por ejemplo, en nuevas formas de turismo ecológico que estén en manos de los habitantes de la Isla, en las que éstos tengan participación más allá de ser taxistas, lancheros o camareras en los grandes resorts. En esto se han dado ya algunos pasos con el programa de posadas nativas e iniciativas como una granja ecoturística en el sector de El Cove. Los padres de los que hoy son jóvenes lograron en su momento la reivindicación política de la cultura raizal. La reapropiación económica y social y la recuperación ambiental de la isla están en manos de la nueva generación.

2 Expresión criolla similar a trip boy