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UNP No. 87
Título : El calentamiento global: un peligro claro y actual
Autor : David King
Sección: Coyuntura
Fecha : Febrero 6 de 2006
Según el grupo de científicos que restan importancia a los efectos antrópicos, los fenómenos celestes son el principal impulsor del clima terrestre.

Entre la influencia determinante de las acciones humanas y los drásticos cambios en la actividad del Sol se debaten las comunidades científicas mundiales, con el fin de explicar el fenómeno del calentamiento de la Tierra. UN Periódico recoge estos artículos, que ilustran las dos posiciones -diametralmente opuestas-, que dejan la sensación de que aún estamos lejos de comprender por qué el planeta está cambiando su comportamiento climático.

El calentamiento global: un peligro claro y actual

Los escépticos se equivocan: las pruebas científicas apoyan la idea de que el cambio climático es una amenaza verdadera que requiere una acción urgente y decidida, afirma el principal consejero científico del gobierno de Tony Blair.

David King
Principal consejero científico del gobierno del Reino Unido y director de la Oficina de Ciencia y Tecnología.

El cambio climático no es un tema nuevo. Hace mucho tiempo, en 1827 por cierto, el matemático francés, Joseph Fourier, planteó el concepto de los gases de invernadero, al deducir por primera vez que la atmósfera absorbe el calor que de otra manera irradiaría hacia el espacio. Sino fuera por el "efecto invernadero", la vida en el planeta no sería la que conocemos. La temperatura promedio sería de 19 °C , en lugar de 15 °C . bajo la que vivimos, y habría una diferencia mucho mayor entre las temperaturas diurna y nocturna.

Un científico irlandés, John Tyndall, descubrió en 1860 que el efecto invernadero no se debe a los principales componentes del nitrógeno y el oxígeno sino a gases minoritarios en nuestra atmósfera, sobre todo el vapor de agua, el dióxido de carbono y el metano, que después serían llamados "gases de invernadero".

Los primeros cálculos sobre el calentamiento global fueron hechos en 1896 por el químico sueco Svante August Arrhenius (premio Nobel en 1903). Él estimó que si la población humana llegara a consumir una cantidad de combustibles fósiles que doblara el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera, el resultado sería un aumento de la temperatura global de 5 °C .

No se equivocaba del todo. El cálculo más reciente, basado en enormes programas de computador en unos cuantos centros mundiales de climatología, incluso el Centro Hadley de Predicción e Investigación del Clima, considera un aumento de la temperatura entre 1,5 °C y 6 °C en el caso de doblarse el nivel de dióxido de carbono.

De darse el aumento máximo, el impacto sería inmenso. La diferencia de temperatura entre una edad de hielo y un periodo templado es de cerca de 5°C a 8 °C .

Estos datos históricos sirven para mostrar que nuestra comprensión del cambio climático es de larga data. Sin embargo, hay mucho de incierto en esta ciencia, debido a la enorme complejidad de la Tierra y de los sistemas climáticos mismos. Pero también buena parte de nuestros conocimientos en este campo está comprobada.

Gracias al trabajo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), nuestra comprensión científica de este fenómeno se ha ampliado en forma extraordinaria. Basándose en el trabajo de cerca de 2.000 científicos de todo el mundo, y con un estricto proceso de evaluación de colegas, el IPCC representa una comprobación sin precedentes de los resultados de las investigaciones sobre el clima.

El trabajo del IPCC ha sido esencial para sustentar y proporcionar la información a los esfuerzos internacionales que enfrentan el cambio climático, incluyendo el Protocolo de Kioto.

Sin embargo, a menudo se informa que los mismos científicos no se pueden poner de acuerdo sobre si realmente se está produciendo un cambio climático, si este se debe a la influencia de las actividades humanas y si, siendo ciertas estas dos cosas, el asunto no importe mucho que digamos. La mala noticia es que esto es en realidad un seudodebate. Aunque muchos se vean tentados a creer que de nuevo se trata del "catastrofismo" de los ambientalistas, la realidad es que la mayoría de los científicos tiene claro los tres puntos, esto incluye la opinión de los científicos en Estados Unidos y el resto del mundo.

Está demostrado, sin duda, que se produce un cambio climático. La humanidad está impulsando este proceso en gran parte por el uso de los combustibles fósiles. Y es un problema serio, tal vez el más serio de todos los que estamos enfrentando hoy.

El cambio climático sin freno intensificará los actuales azotes de la humanidad -pobreza, enfermedades, hambre- y añadirá unos cuantos nuevos, como el aumento de catástrofes debidas al cambio extremo del clima, el aumento de nivel de los mares y las inundaciones en una escala sin precedentes.

Pero si la opinión científica está tan unida en torno a estos puntos, ¿por qué existen informes sobre el "debate" en torno al cambio climático? Parte de la respuesta es la naturaleza misma de los medios, afectos a presentar los dos lados de cualquier tema. "Los científicos están de acuerdo." no es un titular tan bueno como "los científicos se enfrentan". Esto es aplicable a otros campos de la ciencia diferentes del cambio climático.

También se presenta el problema de que algunos, incluyendo políticos, simplemente no desean oír las pruebas, al considerar que las implicaciones son demasiado difíciles de digerir (y políticamente impopulares).

Los escépticos y las pruebas

Parece apropiado decir unas palabras relacionadas con los "escépticos sobre el cambio climático", que en general pertenecen a tres campos.

En primer lugar está un pequeño grupo de científicos serios que recalcan los problemas de construir modelos de aerosoles y la cobertura nubosa. No rechazan el modelo de invernadero, los aumentos observados de dióxido de carbono o de la temperatura global. El más conocido es el climatólogo estadounidense, Richard Lindzen.

En segundo lugar está otro pequeño grupo de científicos que asisten a todas las reuniones pero no son considerados serios. Entre ellos están un científico danés que sostiene, sin dar ninguna prueba, que los mares no están subiendo de nivel; un científico francés que, basado en el estudio de los registros de compañías de plantaciones de té en Tanzania, sostiene que no ha habido un aumento de temperatura en torno al Kilimanjaro a pesar de la pérdida del 85% de su casquete de hielo (que data de la última época glaciar) durante los últimos cien años; y un científico británico que dice que sí hay un calentamiento global pero que se debe a un aumento de la actividad ar (modelo que no se basa en ninguna medición).

En tercer lugar hay un grupo vociferante de cabildeantes profesionales. Algunos, pero no la mayoría, han tenido un entrenamiento científico. Se las arreglan para ser oídos porque se expresan bien y están claramente bien financiados. Pertenecen a la misma categoría de los cabildeantes de las compañías de tabaco que sostienen que no se ha probado el vínculo entre fumar y la mala salud.

El balance de la opinión científica internacional está generalmente a favor de la conclusión de que el cambio climático es una amenaza verdadera que requiere una acción urgente y decidida. Sin embargo, sigue siendo un tema importante -si se quiere obtener un consenso político y público sobre la necesidad de actuar- el hecho de que los argumentos presentados por los escépticos tienen una publicidad e influencia que rebasa en gran medida lo que puede justificar su prestigio, la validez de sus argumentos o la credibilidad científica de las pruebas que pueden aducir.

Publicado por la Universidad Nacional de Colombia con propósitos pedagógicos y bajo licencia académica de openDemocracy . Traducción de Nicolás Suescún.