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La Universidad desea convertir el campus de la sede Bogotá en un parque-museo de arte. Es parte de su intención de abrirse a la ciudad y al país.
Fotos: Cortesía Óscar Monsalve

Exposición Homenaje al maestro Miguel Sopó

El 6 de julio, en la Capilla Cristo Maestro, el Ministerio de Cultura le otorgará a Sopó la Medalla al Mérito Cultural, en reconocimiento a su trayectoria y contribución al acervo cultural de la Universidad y del país. Con ese acto se inaugurará la muestra organizada por el Instituto Taller de Creación de la Facultad de Artes.

Óscar Posada Correa
Arquitecto, Director del Instituto Taller de Creación de la Facultad de Artes.

Con motivo de la celebración de los 70 años de creación del campus de la Universidad Nacional, Sede Bogotá (1936-2006), la Universidad Nacional de Colombia, la Facultad de Artes y el Instituto Taller de Creación están desarrollando una serie de eventos y proyectos académicos. Entre ellos, la investigación “Bienes Muebles del Campus Universitario”, que tiene tres intenciones fundamentales.

En primer lugar, compilar la historia dispersa de las obras de arte y registrarlas para su catalogación y conservación. Al mismo tiempo, develar aspectos y circunstancias olvidadas de los artistas que estuvieron vinculados a su realización y a la vida universitaria.

En segundo lugar, convertir el campus de la Sede Bogotá en un parque-museo de arte, integrado por los nueve museos, la Colección Pizano, los 14 edificios declarados como Bienes de Interés Cultural, el Auditorio León de Greiff, la Biblioteca Central, el Observatorio Astronómico y la Capilla de Cristo Maestro, que alberga obras de los artistas franceses Paul Bony y Adeline Hébert-Stevens y de los Colombianos Sergio Trujillo Magnenat y Miguel Sopó Duque.

En tercer lugar, hacer reconocimiento oficial a los artistas que han egresado de la Escuela de Artes Plásticas y han dejado su huella en el campus. En este marco se inscribe la Exposición - Homenaje al maestro Miguel Sopó Duque, que se inaugura el próximo 6 de julio. En el evento, organizado por la Universidad Nacional de Colombia, la Facultad de Artes, el Instituto Taller de Creación y la Capilla Cristo Maestro, el Ministerio de Cultura le otorgará a Sopó la Medalla al Mérito Cultural.

A continuación damos una breve mirada a los proyectos que Sopó realizó para la Capilla de la Universidad: El Cristo, el Vía crucis y el mural Cristo resucitado y los cuatro evangelistas.

Miguel Sopó

El maestro nació en Zipaquirá (Cundinamarca) en 1918. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá (hoy Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional), donde recibió los títulos de dibujante, en 1940, y de escultor, en 1943. Tuvo como profesores a José Domingo Rodríguez y a Carlos Reyes, y como condiscípulos a María Teresa Zerda y a Rodrigo Arenas Betancourt.

Sin más instrumentos que el cincel y el martillo crea su obra entre un especial y riguroso autodominio y la manifestación de sentimientos que muestran el sentir de su sociedad. Como lo expresa Sopó: “Mi mente y mis manos, forjadas por los golpes de quienes entregaban su vida y sudor en los socavones de Zipaquirá, no pueden descansar, tienen que seguir labrando un homenaje silencioso a los humildes, la razón y el sentido de mi creatividad”.

 

 

El Cristo

Clavado a un madero que preside el Altar Mayor se encuentra Cristo crucificado. Sopó plasma todos los sentimientos de amor, dolor, sacrificio y fe en su complaciente rostro inclinado hacia el hombro derecho, queriendo capturar ese segundo antes de su último suspiro, al igual que “con las manos enormes muy abiertas, a la manera del crucificado de Grünewald”, expresa sentimientos de perdón y comprensión, paz y redención, como señala Germán Rubiano en su libro Escultura colombiana del siglo XX.

“En mi estadía en Nueva York tuve la oportunidad de aprender con maestros italianos la técnica de la fundición. Entonces armé un taller para realizar el proyecto. El Cristo fue fundido en bronce y clavado a una cruz de madera silvestre, eucalipto, conservando la corteza. Mide 4 metros de alto por 3,8 metros de ancho y tiene peso aproximado de 550 kilogramos. Como fundición, ofrece la ventaja de tener todos los detalles modelados en la estructura original”, cuenta el maestro Sopó.

 

El Vía crucis

Se trata de una representación de la Pasión de Jesucristo en su camino al Calvario. Son 14 estaciones, de pequeño formato, realizadas en bronce y adosadas a los muros laterales de la capilla. El escultor plasma, con una sorprendente simplificación y economía de forma hasta ahora no conocida en su proceso, una composición dinámica, conmovedora y audaz que se define a través de la esquematización de volúmenes en alto y bajo relieve, acentuados por el juego de la luz y de la sombra, lo que permite que estas figuras traten de salir de esa pequeña caja que logra contener el impulso de sus movimientos.

Relata el maestro Sopó: “El padre Miranda y yo estudiamos la Biblia, bregamos de una forma ardua, discutimos y casi peleamos en la realización del diseño del dibujo del Vía crucis. Porque cuando yo quería hacer una figura en síntesis, un pedazo de una figura, él quería que se hiciera toda en un formato pequeño, ya determinado por el arquitecto Édgar Burbano. Bueno, eso fueron discusiones tremendas, pero al fin se realizó”.

 

El mural

La obra representa a Jesucristo resucitado en postura humilde, de rodillas (para respetar las proporciones del lugar), rodeado por los evangelistas con sus respectivos símbolos: Mateo y el rostro humano (porque el evangelio comienza con la narración del origen de Cristo); Marcos y el león (por comenzar la narración con la predicación de Juan en el desierto); Lucas y el toro (presenta el sacrificio de Zacarías), y Juan y el águila (comienza su narración desde la generación del verbo divino).

Según el maestro, “allí en el mural hay que reconocer que existe una pobreza de color. Yo hice un dibujo policromo, se lo presenté a Obras Públicas y hubo discusión, en el sentido en que si un escultor se ponía a hacer un mural de color, entonces tenía que llamar a un pintor. Yo dije, no, yo me defiendo como dibujante. Hice el dibujo y me dijeron: siga adelante. Sin ser pintura, es un dibujo ilustrativo; es decir, tiene sensación de relieve sin ser relieve, como es el dibujo del escultor”.