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Con el trabajo del profesor Aguirre se busca contribuir a la conservación de una riqueza que aún hoy podemos apreciar en distintos ecosistemas como el bosque tropical.

Foto: Ricardo González Ángulo / Unimedios

 

 

El nuevo inventario de la “flora semioculta”

Gracias a un trabajo de registro, análisis y clasificación de la riqueza de musgos y líquenes del país, la sociedad colombiana cuenta con una inmejorable oportunidad para tomar conciencia de la importancia de preservar este patrimonio florístico.

Yino Castellanos Camacho,
Unimedios

Sólo un enamorado de los musgos y líquenes dedicaría buena parte de su vida a “cortejar” a estos organismos con un minucioso estudio que le sirviera para actualizar el conocimiento sobre su estado en el país. Sólo un enamorado podría dedicar buena parte de su vida profesional, y al menos cinco años de arduo trabajo científico, a la redacción de una completísima tesis doctoral (Diversidad de los Musgos (Briofita) y líquenes de Colombia. Una evaluación con propósitos de conservación) que sirviera como un documento guía para implementar políticas encaminadas a preservar tal patrimonio.

Pues este es el caso del doctor Jaime Aguirre Ceballos, Director del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, briólogo por devoción y convicción, que se dedicó a la colosal tarea de ampliar y actualizar la información florística, ecológica y fitogeográfica (de ubicación) de las 976 especies de musgos registradas para la flora colombiana y las 1.515 especies de líquenes encontradas en el país.

Este trabajo incluyó una pormenorizada revisión bibliográfica y de herbario de los registros que sobre musgos y líquenes tuvieran en Colombia las distintas instituciones de estudios biológicos tanto de Colombia como del resto del mundo. El profesor Aguirre compiló así información de más de veinte mil registros para el caso de las briofitas y once mil para los líquenes del país. “Especialmente universidades y jardines botánicos alemanes y estadounidenses poseen archivos muy completos de esta riqueza florística”, señala Aguirre.

El interés científico por estos organismos vegetales, que van de escalas de apenas milímetros de grosor hasta más de 50 centímetros de longitud (excepcionalmente), supera con creces el de los vendedores de musgo navideño, para quienes este patrimonio florístico solo sirve para decorar el camino de los reyes magos.

Para los briólogos, en cambio, el estudio de los briofitos es de gran valor, pues numerosas especies sirven como indicadores de humedad. Además, según reza en el Libro rojo de briofitas de Colombia: “contribuyen de manera significativa en términos de biomasa y cobertura. Estos organismos también son capaces de interceptar la lluvia (posiblemente hasta 50% ó más) y absorber y retener agua, con lo que contribuyen a detener la erosión, especialmente en el ecosistema andino”.

Elementos para una investigación

La distribución de los musgos y líquenes, objeto de la investigación del profesor Aguirre, tiene directa relación con las condiciones ecoclimáticas. La mayoría de los briofitos prefieren los ambientes cubiertos o protegidos por la gran vegetación, pues allí las condiciones microclimáticas son de alta humedad ambiental y limitada influencia de la radiación y el viento. Los líquenes, por su parte, prefieren ambientes expuestos a la radiación solar, pues son más tolerantes a la intervención antrópica. De igual forma, pueden establecerse en áreas deforestadas e intervenidas.

La indagación bibliográfica y el estudio de especímenes de herbario realizados por Aguirre puso de manifiesto que la información sobre estas especies estaba fragmentada. Además, como asegura él mismo: “El problema no había sido abordado con una visión amplia e integradora del país, que involucrara regiones de vida y las relaciones con factores ambientales y abióticos. Además, no se tenía un documento que proporcionara información sobre su diversidad y distribución en el territorio nacional”.

En consecuencia, la información sobre los especímenes depositados en los herbarios del país y en otros lugares, en cuanto su distribución, taxonomía y aspectos morfológicos debió ser sistematizada y organizada, con el fin de brindar un completo panorama de la situación actual de estos organismos. Esto incluyó un análisis sobre la preferencia de sus hábitats.

Algunas de las conclusiones que arrojó el estudio permiten ubicar la mayor riqueza de musgos en la región de vida andina del sistema cordillerano, especialmente en la cordillera oriental donde se encontraron 718 especies. Es decir, el 73,5% de la riqueza de los musgos de Colombia.

De igual forma, fue posible establecer que de estos “pequeños reservorios de agua” se encuentran menos especies a bajas altitudes, se incrementa su compañía al viajero que se aventura a tierras más altas y alcanza su mayor expresión de diversidad en la región de vida andina y baja del páramo. Sin embargo, existe una especie el Bryum Argentum, que el profesor Aguirre denomina “viajero en bus”, por su formidable capacidad de adaptación a diversas alturas.

Para los líquenes, la región de vida andina también se presentó como el hogar más adecuado. Estos organismos, resultado de la simbiosis entre un hongo y un alga, encuentran la cordillera oriental lo suficientemente cómoda para expresar su riqueza en 984 especies. Esto es, el 64% de la riqueza de líquenes del país.

Elementos para la preservación

Aunque en términos generales el hogar favorito de los musgos y líquenes del país es el sistema cordillerano, en la investigación se presentan los resultados de las regiones Caribe, el Chocó biogeográfico y la región Amazónica con el mismo rigor metodológico y similares análisis de diversidad y riqueza.

Esto supone el primer paso para implementar una política pública de preservación: conocer con detalle la ubicación y clasificación de este patrimonio. Una actualización y sistematización de la información de estas plantitas que nos acompañan en los más diversos lugares. En perfecta comunión con las piedras o en los intersticios de los ladrillos de las casas, en el caso de los musgos. Y la mayoría de líquenes en los troncos de los árboles y, cada vez menos, en lo que debieran ser sus hábitats naturales: los bosques.

El profesor Aguirre asegura en su trabajo que existen 392 especies de musgos y 878 especies de líquenes bajo algún tipo de amenaza, especialmente por la agresión contra su hogar, como consecuencia principalmente de la expansión de la frontera agrícola. Existen familias, como Entodontaceae, cuyas especies amenazadas están en condición crítica, y otras, como la Eucalyptaceae, cuya situación es vulnerable.

En tanto, la única familia de líquenes que tiene especies amenazadas en la mayoría de las regiones naturales y en los ramales cordilleranos es la Parmeliaceae. Estos nombres poco nos dicen acerca de la importante labor que cumplen musgos y líquenes en la conservación de los ecosistemas en que se establecen.

No obstante eso, su tarea es muy importante para la existencia de los bosques: absorben, retienen y reintegran la humedad al medio, por lo que su depredación generaría indeseables desequilibrios en la economía hídrica de regiones clave para el abastecimiento de agua. Por todas estas razones, es indispensable mirar con otros ojos a estas plantitas “semiclandestinas”, que ahora son más visibles gracias al trabajo de un briólogo consumado.

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