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El genetista William Usaquén coordinó el análisis de datos del Grupo de Identificación del Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Colombia y el Grupo Colombiano de Identificación Genética Humana y Forense.

Ricardo González/Unimedios

 

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El más sólido mapa genético hecho hasta hoy en Colombia. Muestra las regiones identificadas por la investigación.

Cortesía William Usaquén

 

 

Las poblaciones afrocolombianas no son similares

Los últimos análisis genéticos demuestran que los departamentos con predominio de población negra, como Chocó y el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, son en esencia “poblaciones diferentes”.

 

Así lo confirmó William Usaquén, que aseguró que, aunque muchos estudios han clasificado a los componentes humanos de estas regiones como iguales, los análisis demuestran que “son dos poblaciones humanas con características genéticas diferentes”.

 

Sin embargo, para llegar a conclusiones más definitivas, el investigador se marcó como reto, para la segunda etapa del proyecto, estudiar con más detalle la población del Archipiélago, pues eso permitiría continuar con el diseño del mapa genético colombiano.

 

Para lograrlo se requiere de una inversión económica y de un proceso de sensibilización de la población en la zona.

 

“Es una región que necesita más investigación. Necesitamos el apoyo de la Gobernación de San Andrés y de las instituciones regionales, en aras de entender mejor la historia de esta importante zona del país”, comentó el profesor.

 

Usaquén aseguró que ampliar la cobertura del estudio requiere mirar las regiones de la Orinoquia y Amazonia. Allí, asuntos como las dificultades en el orden público han imposibilitado, según él, la realización del análisis genético poblacional.

 

“En este momento, nuestro próximo objetivo es San Andrés y Providencia”, concluyó.

 

Mapa genético de los colombianos

Un estudio realizado por el Instituto de Genética de la UN y el Grupo Colombiano de Identificación Genética Humana y Forense estableció que Colombia cuenta con una amplia diversidad en su componente humano, que reafirma el principio constitucional de una nación pluriétnica.

José Luis Barragán Duarte,
Unimedios

De Colombia ya no solo se podrá decir que es uno de los países con mayor diversidad en vida silvestre. A partir de ahora, y gracias a un estudio de caracterización genética, se podrá afirmar científicamente lo mismo de su población humana.

Esa percepción de que los colombianos son diferentes étnicamente, hecho que se nota a simple vista (no hace falta viajar tanto), se confirmó con los hallazgos alcanzados por el grupo de identificación del Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Colombia y el Grupo Colombiano de Identificación Genética Humana y Forense.

En el estudio más amplio hasta ahora realizado en la historia de la genética nacional fue analizada una muestra de 3.500 personas de 23 departamentos de la región Andina y las costas Atlántica y Pacífica. La información recogida procedió de pruebas de filiación e identificación realizadas entre el año 2000 y el 2003. La muestra no incluyó los antiguos territorios nacionales, hoy departamentos.

En el análisis del material recolectado, el grupo de investigación utilizó nueve de los trece marcadores microsatélites empleados por el Codis (***), que son mundialmente empleados en la práctica forense, como en el caso del FBI estadounidense.

Los marcadores o sistemas empleados fueron: TPOX, D3S1358, FGA, D5S818, CSF1PO, D7S820, TH01 y D13S317, cuya ubicación en los cromosomas adentra al lector en una identificación prácticamente única de cada persona y deja al descubierto secretos sobre nuestra historia.

En este caso, el mundo del ADN, que muestra una parte de la esencia misma del ser humano, reveló lo diversa que es la población colombiana, que sustenta el principio constitucional que en 1991 designó a la población del país como pluriétnica, gracias al componente indígena, blanco y negro.

Más ayuda

William Usaquén, coordinador del Grupo de Identificación de la UN, afirmó que este estudio buscó mostrar las principales características de la estructura genética de la población colombiana que permitirán más adelante motivar investigaciones enfocadas a “la comprensión de las fuerzas del cambio genético y cultural de nuestro país”.

Para alcanzar esta meta, los investigadores hicieron un análisis genético descriptivo a cada población analizada y establecieron las relaciones estructurales entre los diferentes departamentos. Finalmente, con los datos recolectados, propusieron un modelo general de estructura para estas zonas geográficas.

El camino utilizado, según Usaquén, marca diferencias de fondo frente a otros estudios realizados anteriormente, como el del Instituto de Medicina Legal, del año 2003, y el de los doctores Emilio y Juan José Yunis, del 2005, gracias a la ayuda de elementos estadísticos y matemáticos, poco usados en este tipo de investigaciones en el país, y al mayor tamaño muestral.

La esencia del estudio, con la participación de aliados estratégicos de otros campos del saber, se sintetizó en su nombre: Modelo de clasificación de poblaciones a partir de técnicas de análisis multivariado. Usaquén aseguró que estos métodos “dan mayor resolución a los datos genéticos”.

Otro punto en el que el estudio trató de distanciarse de los demás fue en plantear la primera aproximación a un mapa colombiano no visto por departamentos, sino por regiones. “Algunas zonas eran de particular interés, porque habitualmente se han presentado como homogéneas. Tal es el caso de la Costa Atlántica y las zonas afrocolombianas”.

El punto de partida fue determinar si realmente la homogeneidad era real o si, por el contrario, como dice el profesor Usaquén, se “podían encontrar fenómenos de lo que llamamos subestructura genética”.

Más de una sorpresa

Usaquén agrega que los resultados del estudio, gracias a la utilización de marcadores neutros, pueden dar luces sobre la distribución histórica de nuestras poblaciones.

Entre los principales resultados de este trabajo destaca la heterogeneidad étnica entre los habitantes de la Costa Atlántica y los patrones de migración en las grandes poblaciones, como Bogotá, Medellín y Cali, que actualmente presentan características similares.

En términos generales, en el caso de la Costa Atlántica, la homogeneidad, que parecía cobijar a sus seis departamentos, quedó descartada. La investigación estableció el origen de dos diferentes regiones: Atlántico 1, conformada por Córdoba, Atlántico y Magdalena, y Atlántico 2, integrada por Bolívar, Sucre, Cesar y La Guajira. El biólogo Leonardo Eljach entró a determinar con más detalle el aporte de la población negra, blanca e indígena y encontró que en los departamentos de Atlántico, Magdalena y Bolívar prevalece la población afrodescendiente, con participaciones del 63, 62 y 83 por ciento, respectivamente. En la Guajira y Sucre el predominio es de población indígena, 54 y 51%. En el caso de Córdoba y Cesar es más repartida la participación, aunque con predominio de la población indígena y blanca, en comparación con la población negra.

Al margen de los aportes de las poblaciones mencionadas surgieron otras variables, como la aparición de una importante influencia de población de origen en países del Cercano Oriente, como el Líbano y Turquía.

“Esto nos permitió ver que la Región Atlántica, desde una perspectiva genética, no es homogénea, sino que se encuentran diferentes núcleos de población que tienen que ver con asentamientos ancestrales”, agregó Usaquén.

Cambios en la migración

Los hallazgos obtenidos obligaron a los investigadores a dividir la Región Andina en tres: Andes 1, Nariño, Cauca, Boyacá, Bogotá, Santander, Valle y Antioquia; Andes 2 o Tolima Grande, Tolima y Huila, y el Eje Cafetero, Risaralda, Quindío y Caldas.

Al mirar los núcleos urbanos de la región, la investigación, que fue presentada oficialmente este año en el Congreso Nacional de Genética, revela que las tres principales ciudades del país, Bogotá, Medellín y Cali, guardan marcadas similitudes.

Este hecho, dice Usaquén, permite vislumbrar nuevos patrones de migración entre estos centros urbanos, compuestos por poblaciones heterogéneas genéticamente hablando.

Según Usaquén, en el último tiempo, se ha experimentado un cambio en el modelo de los flujos poblacionales: “Hoy parece que existen procesos de migración interna entre grandes capitales. Aparte del mencionado, hay otros modelos de migración y uno de ellos se sitúa en estas ciudades”.

Aseguró que la búsqueda de nuevas oportunidades laborales y académicas, en mayor medida, ha contribuido al intercambio poblacional entre los tres mayores centros urbanos del país: “En los análisis se ve cómo las distancias genéticas entre Medellín Bogotá y Cali es menor que con algunas poblaciones de la periferia de estas poblaciones”.

Adicionalmente, dice, el estudio se convierte en una valiosa fuente de consulta para campos como el sociológico, antropológico e histórico, porque ofrecerá más herramientas para enriquecer los estudios de la población nacional desde esas perspectivas.

“Sin duda creo que Colombia, que es considerada un país megadiverso para muchas especies, también lo es desde el punto de vista humano, muy rico en poblaciones, en sus orígenes y en sus etnias. La diversidad es entendida para las especies silvestres, diversidad en aves, peces y plantas, pero es el momento de ver a Colombia también en su diversidad humana”, afirmó Usaquén.

El estudio comprobó que la diversidad de los colombianos no es nada silvestre. Todo lo contrario, es un fenómeno que se ve en cada uno de los 1.098 municipios y 20 corregimientos departamentales que conforman la geografía nacional.

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