Infografía basada en la explicación del genitista Emilio Yunis.

 

 

Reprogramación celular, el logro científico del año

UN Periódico consultó a expertos en ciencia y tecnología sobre el avance científico del año en el mundo y encontró que el método de la reprogramación celular fue el mayor logro, porque puede ser una alternativa para combatir enfermedades degenerativas o producidas por el desgaste de los órganos. El genetista Emilio Yunis explica los alcances de este hecho.

Gabriela Rodríguez Salgado,
Unimedios

Al nacer, el ser humano tiene una millonaria cuenta de células madre en su organismo. Como dinero, vamos invirtiendo nuestros ahorros en lo que necesitamos: reparar un hueso que se nos ha partido, reponer la piel que descamamos con el roce o el baño, mantener en buen estado la mucosa del tubo gástrico para que no nos dé gastritis, incluso, invertimos en la producción de insulina en el páncreas.
Nuestra cuenta de células madre se va reduciendo a medida que pasan los años o cuando padecemos una afección en alguno de nuestros órganos. Lo vemos en la piel. Al envejecer, salen arrugas, su apariencia se torna apergaminada y vemos que la capacidad para curar heridas disminuye.
Una célula madre es una célula que tiene la capacidad de producir otras células diferenciadas, o especializadas, que mantiene en su interior un depósito para seguir dividiéndose y reemplazar las que se gastan. Por eso, mantener una gran cuenta de células madre, que permita al ser humano curar enfermedades, es una necesidad en la que investigadores de todo el mundo han trabajado para encontrar la manera de conservarla.

Este año, dos grupos de investigación, uno de la Universidad de Kioto, y otro, de la Universidad de Wisconsin, encontraron la manera de producir una célula madre embrionaria, a partir de otra célula adulta o especializada, mediante métodos de reprogramación celular, con los que las células reprogramadas adquieren un carácter similar a las embrionarias, pero no son embrionarias.
El fundador del Laboratorio de Genética de la Universidad Nacional de Colombia, Emilio Yunis, destacó esta reprogramación de células, que se comportan como células madre, como el principal hecho científico del año que termina, porque “el hecho de poder reprogramar células es un paso adelante para seguir con la investigación en el tema, que debe llevar a la terapéutica de sustitución celular y eventualmente tisular, tejidos, y de órganos”.

Una célula muy madre
Hay dos tipos de células madre: las embrionarias y las adultas o especializadas. Las primeras “son las que forman el paquete de células en la blástula humana, a partir de las cuales se desarrolla un embrión. Estas células tienen la capacidad de producir las tres capas embrionarias: ectodermo, mesodermo y endodermo, que forman las diferentes líneas celulares para hacer a un ser o a un animal complejo, como el hombre”, explica el genetista Yunis.
Las segundas, “las células madre adultas, tienen un camino de especialización. Hay células madre del adulto en la médula ósea, que ya están prediseñadas para hacer tejido sanguíneo; otras en la piel, los músculos o en los tejidos, para reponer las células que se desgastan. Si no hubiese reposición de las células de la piel, que constantemente estamos descamando con el frote o el baño, la piel estaría desnuda y no tendría la protección que tiene”.
El uso para la investigación de células madre embrionarias ha sido el foco de la polémica ética en varios países. En Estados Unidos, por ejemplo, los presidentes Clinton y Bush prohibieron la inversión pública en este tipo de investigaciones. La Iglesia Católica llegó incluso a anunciar la excomunión para quienes trabajaran en ello, por considerar que para su obtención era necesaria la destrucción de embriones humanos.
La reprogramación celular realizada por los científicos japoneses y estadounidenses abre el camino hacia la continuación de un proceso que por falta de apoyo y recursos se vio estigmatizado y detenido.

La reprogramación celular
Una de las limitaciones que ha tenido el trabajo con las células madre embrionarias es su obtención, pues se requiere de un proceso de clonación que pasa por una etapa embrionaria y que parte de una fecundación natural de un ser vivo, en el que intervienen un óvulo y un espermatozoide.
En el proceso natural de reproducción celular, el óvulo fecundado tiene varias etapas de división, como el cigoto, las blastómeras y la mórula, entre otros, que finalmente conforma un racimo de células que forman una corona llamada trofoblasto, en cuyo interior se albergan las células madre embrionarias (Ver gráfica).
Estas células se empiezan a especializar y forman cada tejido del nuevo ser.
Pero al hacerlo in vitro, el proceso de clonación se hace a partir de un óvulo no fecundado. En el laboratorio se retira el núcleo del óvulo, para dejarlo vacío, y se le introduce el núcleo de una célula diferenciada o especializada que ha sido cultivada, es decir, de una célula que hace parte de algún tejido, como la piel u otro órgano.
Cuando se ha dado este paso, se reanima y empieza el mismo proceso de división celular que llega hasta el paquete celular acogido en el trofoblasto. De allí se toman las células para cultivarlas. Con este procedimiento lo que se está clonando es el núcleo de una célula adulta o especializada, y ya no hay necesidad de utilizar un embrión.
“El aporte de los investigadores de Kioto y Wisconsin consiste en tomar una célula madre especializada, hacerle este proceso de clonación nuclear y añadir cuatro elementos genéticos nuevos que le borran toda la memoria, su código genético, y las convierten en células madre embrionarias. Es como tomar una cinta de casete y borrarla para grabar otra cosa encima de ella”, explica Yunis.
Para Yunis, el asunto va más allá. “Los cuatro factores genéticos, que son Octo4, Sox2, c-Myc y Klf4, con los que reprograman la célula, son normales en ella, sólo que la célula los apaga en la medida en que se especializa. Sería menos problemático si en lugar de introducir los genes son prendidos o reactivados”.
Pero además de darle una salida al dilema ético, la reprogramación celular hace que se disminuyan las incompatibilidades genéticas, porque cualquier persona estaría en capacidad de producir sus propias células madre embrionarias.
Con este avance se abre una alternativa científica que permitirá tratamientos con células madre en cualquier persona que los necesite. Es decir, que si antes sabíamos que en nuestra cuenta de células madre teníamos ahorros millonarios que irremediablemente se gastarían, ahora tenemos la posibilidad de mantener nuestro crédito.

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