Ricardo González/Unimedios

 

En el sector de San Bernardo, centro de Bogotá, el asentamiento de prostitución y moteles fomentan la inseguridad y el miedo para los transeúntes.

 

* El nombre de la persona fue cambiado.

 

Geografía del crimen en Bogotá

El 7 de Agosto, Chapinero, Patio Bonito, Chicó, Corabastos, Metrópolis y la 93 fueron algunas de las 31 zonas en Bogotá que un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia identificó como críticas para las actividades delincuenciales y de violencia. A través de un intenso trabajo presencial, que incluyó el diseño de mapas con ‘puntos trampa’, la investigación busca apoyar la operatividad de la Policía Metropolitana y sus 18 CAI móviles.

Carolina Flechas Anzola,
Unimedios

“Mi oficio inicial era desde las 9:00 a.m. hasta la 1:00 a.m. como gancho de los negocios. Encontraba personas en la calle y les ofrecía prostitutas y droga. Pero ahora, desde la 1:00 a.m. hasta las 3:00 a.m. cuando la gente sale de los sitios de rumba y el ambiente es muy pesado, soy un ladrón y manejo los business del bajo mundo”.
Este es el relato que Andrés*, un jíbaro y ladrón del sector de Chapinero, les contó a Freddy Cardeño, Johan Avendaño, Jesús Ortiz y Daniel Ojeda, integrantes del grupo de investigación de Geografía del Crimen del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia, dirigido por el profesor Luis Carlos Jiménez, que identificó los 31 sectores que hoy la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá cataloga como zonas criticas o ‘puntos trampa’. La investigación es propiedad del Centro de Estudio de Análisis en Convivencia de Seguridad Ciudadana que solicitó a la Universidad Nacional de Colombia la elaboración de una Metodología para la caracterización periódica, el análisis de la evolución y el diseño de recomendaciones de intervención en ‘sectores trampa’ de Bogotá por sus condiciones de inseguridad.
Con base en información del Observatorio Distrital de Convivencia y Seguridad Ciudadana, SUIVD, del 2006, diagnósticos de los Planes Locales de Seguridad, fuentes periodísticas y el apoyo del Área de Investigación sobre conflictos y dinámicas sociales de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado, los investigadores de la UN diseñaron mapas ilustrativos para condensar las características morfológicas, culturales, urbanísticas, medioambientales y de vulnerabilidad social, que facilitan la configuración socioterritorial para la actividad delictiva.

Retando al peligro

Para Freddy Cardeño, geógrafo de la UN, recorrer la ciudad para entender el crimen y los personajes de la noche es un tema que lo apasiona.
En su visita a Patio Bonito – Corabastos, desde las 2:00 a.m. hasta las 5:00 a.m, encontró que se presenta un alto índice delictivo, debido a la microdinámica que se genera alrededor de la plaza de mercado. “En barrios como el Amparo, María Paz y Patio Bonito se identificó hurto a patrimonio (carros, residencias) y delitos contra la vida (lesiones y homicidios). Además, las condiciones de marginalidad constituyen un factor clave en la situación de violencia”, dijo Cardeño.
Cuando se internó en las calles de María Paz, uno de los sectores más peligrosos de la Capital de la República, encontró que existen sitios de consumo y comercialización de psicoactivos “que dominan algunas calles completas y se conocen como el pequeño cartucho en el barrio”, añadió Cardeño, mientras que el informe advierte que estas actividades hacen que el sector se vuelva una verdadera zona de topofobia.
Cardeño advirtió que en Patio Bonito muchos de los hechos delictivos suceden en el marco de venganzas y riñas por actores generadores de violencia y delincuencia, como pandillas, apartamenteros, ‘jaladores’ de carros y atracadores.
Según el estudio, en la Avenida Ciudad de Cali, entre la entrada principal al barrio Patio Bonito y el Portal de Transmilenio Las Américas, las bandas aprovechan para atracar a sus víctimas y escabullirse entre las calles laberínticas. “Para el atraco y el raponazo está el hipermercado Carrefour. Para muchos delincuentes se supone que los asistentes a este lugar tienen dinero o salen con mercancías suntuosas”. Así, los casos reportados en el 2006 fueron 228 lesiones personales, 151 hurtos a personas y 58 hurtos a residencias.
En materia de ‘sectores trampa’, Cardeño y sus compañeros fueron a lugares que muchas veces en el imaginario colectivo no son considerados tan peligrosos, tal es el caso de Metrópolis. El grupo de investigación se desplazó desde la Avenida calle 68 hasta la Avenida calle 80, cubriendo dos cuadras a cada lado de la Avenida carrera 68, incluyendo también algunas zonas de los barrios Las Ferias, La Estrada, Bellavista Occidental, San Fernando Occidental y José Joaquín Vargas.

Según el geógrafo Cardeño, en la calle 68 la densidad delictiva es mayor. “Los delincuentes se fijan en las personas que salen de los hipermercados sobre la Avenida 68, las que esperan taxi, bus o en aquellas que están de paso en la calle 68 y la calle 80 con Avenida carrera 68”, explicó.

El miedo

Jesús Ortiz, estudiante de sociología y Johan Avendaño, estudiante de geografía, ambos de la UN, aseguraron que transitar en Bogotá por las noches, además del miedo que ocasiona al principio, es vivir en tensión permanente.
Avendaño relató que para cuidarse entre ellos mismos, cuando salían a realizar los recorridos en Kennedy o en Suba, armaban estrategias. “Uno de nosotros se adelantaba y cinco minutos después llegaban los demás, pero siempre separados, para no ser tan evidentes. Nos custodiábamos y si teníamos planeada una ruta que no era conveniente optábamos por otra”.
Ortiz y Avendaño aseguraron que en barrios como María Paz o El Amparo se sintieron vulnerables. “Uno en estos sitios no puede mostrar miedo. Hay que ser precavido. Para que no se dieran cuenta de que no éramos habitantes del barrio actuábamos con naturalidad”, dijo Cardeño. En una ocasión, impotentes, presenciaron el atraco con lesión personal a un peatón en Plaza de las Américas. “Eran las 6:00 de la tarde. Estábamos a tres metros de un señor al que estaban robando, cuando vimos que él comenzó a perseguir al ladrón y éste le dio una puñalada. Hay una indiferencia total de la gente a estos hechos. Para los vendedores ambulantes del sector esto ya es muy cotidiano”, comentó Ortiz.
La investigación demostró que para este sector “la localización de los hurtos se presenta sobre las vías principales, como la Avenida Agoberto Mejía, la Ciudad de Villavicencio y la Primero de Mayo”, con modalidades de intimidación como armas de fuego y blanca. En las cuadras internas opera el raponazo y el hurto dentro de los vehículos. Allí, los reportes de hurto a personas fueron 105; lesiones personales, 96, y hurto a residencias, 59.
Según el informe de Chapinero, el hurto a vehículos es el más frecuente en el sector de la Clínica Colsubsidio, entre calles 66 y 69 y carreras 9 y 10; el hurto a residencias, en el sector de la carrera 7ª hacia el oriente; el hurto a personas está disperso a lo largo de las carreras 13 y 7ª; el hurto a establecimientos comerciales sobresale entre las calles 59 y 64 y entre la carrera 9ª y la Avenida Caracas. Las lesiones personales se concentran en sectores de expendio de bebidas alcohólicas y servicios sexuales.

Olfato y algo más

Algunos catalogarían a los integrantes del grupo como expertos conocedores de la ciudad, pero ellos afirman que ante el peligro han desarrollado una especie de sexto sentido u olfato que, cuando transitan las calles, identifican fácilmente a un posible delincuente. Tan es así que les han aconsejado a sus familiares y amigos tener cuidado a la hora de coger un taxi solos y mirar siempre a su alrededor. Además, les aconsejan a las personas no ser ingenuas al creer que el norte de Bogotá es seguro, porque allí, en especial en Chicó – Country, es frecuente el llamado el paseo millonario.
“Es el punto de referencia para el paseo millonario debido al nivel adquisitivo de las personas que transitan por este lugar. Además, los delincuentes saben camuflarse muy bien”, precisó Cardeño. El informe en este sector revela que “entre las calles 72 y 85 la suntuosidad de la arquitectura, la concentración de zonas de rumba y la transición de uso residencial a uso comercial explica en buena medida las distribuciones de hechos delincuenciales. El mayor reporte de hurtos está en las calles 90, 92, 93, 93B, 94 y 95”.

La Metodología

El profesor Jiménez, con su grupo de investigación, partió de un primer estudio que se enfocó en la criminalidad de Ciudad Bolívar, que sirvió de base para más tarde proponer el análisis de otros sectores críticos ante la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá, con el visto bueno de Rubén Darío Ramírez, director del Observatorio de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Subsecretaría para Asuntos de Seguridad y Convivencia.
“Aplicamos un esquema inductivo porque nos lanzamos a indagar cada uno de los lugares que implicaba un trabajo de observación, de experiencia, de entrevista, de acercamiento a los actores territoriales: vecinos, vendedores ambulantes, Policía, transeúntes y demás personajes, incluidos delincuentes, para el estudio”, dijo Ramírez.

El grupo localizó específicamente cada delito por su tipología. Contra la vida o contra el patrimonio. “Cada uno de esos delitos tiene unas características. Por ejemplo, en el caso del homicidio se analizó en qué lugar se cometió, si en un establecimiento público o en un parque, etc., y también qué tipo de arma se utilizó, a qué hora, sexo de la víctima. Eso se convierte para nosotros en un puntito en el mapa que nos señala el sitio trampa”, explicó.
Una vez georreferenciados los puntos del crimen, se realizó un análisis descriptivo y luego se elaboraron las cartografías básicas del sector, tendientes a la identificación de elementos urbanísticos y equipamientos. “Como, por ejemplo, dónde están los puentes, los parques, mobiliario urbano, que los tomamos porque eventualmente se podrían constituir en escenarios de actividades de delincuencia o hechos de inconvivencia”, afirmó el profesor Ramírez.
Aunque el estudio no pretendía abordar con detalle elementos criminológicos, ni la identificación de bandas delincuenciales, trabajo que es propio de las autoridades de Policía, la experiencia piloto de los 31 lugares críticos o ‘puntos trampa’ estudiados por el grupo de investigación de la UN sirvió para hacer recomendaciones para la formulación de la Política Distrital de Seguridad y Convivencia. Los resultados del estudio también fueron una herramienta para el trabajo que vienen adelantando los Centros de Atención Inmediata de la Policía en Bogotá.

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