Hasta ahora solo existen vacunas para trece enfermedades infecciosas de las 517 que puede llegar a sufrir el ser humano.

JupiterImages

 

 

 

El abecedario de las vacunas sintéticas

La larga experimentación de Manuel Elkin Patarroyo y de su grupo de científicos, los llevó a encontrar unas reglas para organizar los aminoácidos en los péptidos y así entender la forma como el propio organismo se defiende contra los virus, las bacterias y los parasitarios, a partir de sustancias químicamente producidas. El doctor Ismael Roldán destaca este proceso como el punto de partida para la creación de nuevas vacunas en el futuro.

Ismael Roldán, MD,
Ex decano Facultad de Medicina Universidad Nacional de Colombia

La última investigación científica del profesor Manuel Elkin Patarroyo (Universidad Nacional de Colombia) y de su hijo, el doctor Manuel Alfonso Patarroyo (Universidad del Rosario) publicado en la revista Accounts of Chemical Research de la American Chemical Society el pasado mes de marzo, no es un trabajo más sobre la malaria. Allí se establecen ya principios universales para resolver, a través de la química, el grave problema de las enfermedades transmisibles, como la malaria, la tuberculosis, las hepatitis, las bronconeumonías, las diarreas, el sida, para mencionar tan solo estas seis enfermedades que matan a más de 17 millones de personas al año y afectan a dos terceras partes de la Humanidad, particularmente en los países en desarrollo.

Hasta ahora solo existen vacunas para trece enfermedades infecciosas de las 517 que puede llegar a sufrir el ser humano. Estas vacunas son biológicas. Es decir, operan con el principio descubierto por Louis Pasteur en 1884 de incitar la creación de anticuerpos o defensas en el organismo humano, mediante un procedimiento que consiste en tomar ya sea el virus o la bacteria causal de la enfermedad, muertos o debilitados, y aplicarlos a la persona. Ante la agresión, el organismo responde con la generación de defensas que frenan la invasión.

El trabajo de los Patarroyo inventa un camino totalmente nuevo en la ciencia. La novedad radica en que proporciona los principios para emplear la síntesis química de pequeños fragmentos de las proteínas, llamados péptidos, para fabricar vacunas contra las enfermedades infectocontagiosas. Lo revolucionario de este trabajo radica en que, basados en estos principios, los científicos pueden producir químicamente vacunas contra estas enfermedades y muchas otras más, contra las cuales no existían.

Lo que los Patarroyo encontraron junto con el grupo de científicos de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (FIDIC), mediante la experimentación en el laboratorio y en los micos Aotus (la mayoría de los cuales son regresados a su hábitat en buenas condiciones) durante casi 30 años de trabajo sistemático, fue que al inocular estos pedazos de proteína químicamente sintetizados en el organismo de un animal, este organismo reacciona. Lo hace, ya no al virus inoculado, como en el sistema biológico, sino a esas partes de las proteínas o péptidos que Manuel Elkin llama manos. Estos péptidos están compuestos por los 22 aminoácidos que normalmente se encuentran en las proteínas de todos los seres vivos.

En el laboratorio es posible reproducir tanto péptidos como las proteínas enteras, como ya era sabido. Pero lo que no se conocía es que los aminoácidos que se ordenan con determinada lógica, siguiendo los principios descubiertos por los científicos de la FIDIC, como sucede con las letras en el alfabeto, éstos pueden actuar como vacunas.

La larga experimentación de Manuel Elkin Patarroyo, de su hijo Manuel Alfonso y de su grupo de científicos, fue lo que los llevó a encontrar unas reglas para organizar los aminoácidos en los péptidos.

A partir de las reglas, se hizo un proceso experimental con un número significativo de micos Aotus hasta encontrar las respuestas inmunológicas de protección del organismo que recibe de estos péptidos. Es decir, de esta forma se logra que el propio organismo se defienda contra los virus, las bacterias, los parasitarios de la invasión, a partir de sustancias químicamente producidas. Estos conceptos y reglas nunca antes habían sido descritos en los más de 120 años de investigación sobre vacunas.

La investigación consistió en que a algunos Aotus se les inocularon péptidos modificados químicamente, basados en partes de los parásitos productores de la malaria. Se estudió la respuesta inmunitaria y se demostró que los micos se protegían contra esta enfermedad. Esta experimentación permitió crear el concepto de vacunas sintéticas basadas en subunidades mínimas (pequeños fragmentos de las proteínas de los microbios, las manos) químicamente producidos. Luego se formularon y se presentaron a la comunidad científica del mundo las reglas para poder crear vacunas químicas, específicas para cada una de las enfermedades transmisibles.

Así como con las 26 letras del alfabeto se pueden hacer libros y más libros, usando el orden de los 22 aminoácidos en los péptidos, según las reglas descubiertas en la FIDIC, se pueden lograr vacunas y más vacunas para las enfermedades que son transmisibles.

Esto es un hito en la solución de uno de los problemas de salud más importantes de la humanidad: las enfermedades infecciosas. Este trabajo presenta las reglas descubiertas que son instrumentos para que los científicos puedan crear nuevas vacunas en el futuro. Por eso la investigación no se limita a una vacuna más efectiva contra la malaria, lo que es muy deseable, sino que apunta a enunciar principios universales que se pueden aplicar al desarrollo de vacunas contra la malaria, la tuberculosis, las hepatitis, el Sida, las diarreas, así como a todo el amplio rango de las enfermedades infecciosas, tanto humanas como veterinarias.

La piedra de Rosetta de las vacunas químicas ha sido descifrada y este abecé está ahora a disposición de la ciencia, gracias a científicos colombianos que han dedicado su vida a la búsqueda de esta solución para el bienestar de la humanidad.

Visitar

Visitar

Videoespecial

 

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

PBX.: (1) 316 5000 ext. 18108 - 18106 Fax: (1) 316 5232 • Correo electrónico: un_periodico@unal.edu.co
Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 N° 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
Gobierno en LíneaAgencia de Noticias UN
PBX: 3165000
webmaster@unal.edu.co

Aviso Legal - Copyright