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Primeras crías porcinas de semen congelado

Luego de múltiples intentos, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia lograron la inseminación artificial de cuatro cerdas, con semen congelado procedente de la región antioqueña. Ello supone a largo plazo una mayor producción porcina con una genética cuidadosamente seleccionada.

Aldemar Echavarría,
Unimedios

Parado en sus patas posteriores, en las cuales sostiene más de 300 kilos de su propio peso, el cerdo eyacula entre doscientos y cuatrocientos mililitros de esperma. Si por cada espermatozoide concibiera una cría, sería el progenitor de sesenta mil millones de lechones. Es un buen macho, sin duda. Lo ideal sería que a pesar de su inevitable y pronta muerte, él fuera el padre de cientos y cientos de cerdos de alta calidad genética: un reto que si en el pasado fue un imposible, ahora se vislumbra como una posibilidad real, tangible y productiva.

A diferencia de otras especies, la inseminación en porcinos con semen congelado es una labor difícil y frustrante. Mientras que con la esperma refrigerada una cerda puede concebir una camada superior a los diez lechones, con su congelación la cría es inferior a los seis porcinos.

Desde hace dos décadas, países como Canadá, Estados Unidos, Francia, Suiza y Austria han tenido una preocupación constante por este tipo de desarrollo porcino. Según el profesor Guillermo Henao, director del Departamento de Producción Animal de la UN en Medellín y miembro del Grupo de Investigación en Biotecnología Animal, “en Colombia, los primeros intentos de inseminar con semen congelado se dieron en 1986 y posteriormente en 1989, con la réplica de una fórmula norteamericana, la cual estaba destinada a tener unos resultados deficientes”.

Hoy, después de 22 años de trabajo investigativo, los científicos de la Universidad Nacional en Medellín lograron que cuatro cerdas tuvieran unas camadas prometedoras por medio de la inseminación artificial con semen congelado producido en la región: dos cerdas tuvieron once lechones y las otras dos, siete crías.

Un proceso bien concebido

Normalmente, la inseminación artificial en porcinos se hace con semen refrigerado. Con este proceso, se obtiene el esperma por método manual, se estudia, se diluye y se guarda a un temperatura promedio de 17 grados centígrados.

Según Andrés Pareja López, zootecnista y egresado de la Maestría en Biotecnología de la Universidad Nacional, “éste se mantiene bajo unas condiciones climáticas estables para conservar las células viables y con capacidad de fertilización durante alrededor de cinco a nueve días con los diluyentes más desarrollados”. El sistema es frecuentemente utilizado en los sistemas de producción porcícola.

En cambio, el semen congelado se ha utilizado únicamente en países como Estados Unidos y Bélgica para conservar material genético de un macho con características deseables de trasmitir y no con fines comerciales, dadas sus bajas tasas de concepción.

Por ello, el Grupo de Investigación en Biotecnología Animal de las Facultades de Ciencias y Ciencias Agropecuarias de la UN, reconocido en categoría A de Colciencias, ha venido trabajando en la línea de gametos y embriones para el procesamiento y conservación del semen porcino.

Según el profesor Guillermo Henao, “el semen de porcino ha tenido muchas dificultades para su congelación, debido a que la membrana de los espermatozoides tiene unas particularidades que lo hacen diferente al de otras especies”.

En un inicio, este grupo de investigadores trabajó con la Organización de Programas de Inseminación Artificial a nivel de granjas porcinas y con ellos se hicieron varios proyectos que contaron, además, con la colaboración de estudiantes de pregrado y posgrado.

El profesor Guillermo explica que “nuestro grupo de investigación ha revisado la bibliografía de congelación de semen a nivel mundial y ha encontrado que los españoles, sobre todo en la Universidad de Murcia, van muy adelante en este tema. Por eso, nos basamos en sus investigaciones para hacer nuestros ensayos, los cuales también han sido asesorados por ellos”.

Aplicando la técnica española con métodos colombianos y con una financiación de la porcícola La Linda, ubicada en el municipio de Santa Rosa de Osos, en el norte de Antioquia –que además proporcionó la granja, los ejemplares porcinos, los diluyentes y el equipo técnico– tres investigadores principales y tres estudiantes adelantaron el proceso de inseminación.

“Congelamos el semen de diez reproductores de reconocida fertilidad, entre uno y tres años de edad, utilizando el mejor antioxidante, en la mejor concentración. Con cuatro dosis que se aplicaron se logró inseminar a cuatro cerdas. A los 33 días se les hizo la ecografía y todas estaban gestando. Al tiempo, después de 312 días, nacieron cuatro camadas, dos de once y dos de siete, tras una gestación que transcurrió normalmente”, señaló el investigador Henao.

El zootecnista Andrés Pareja López explica que “recientemente se han desarrollado herramientas para evaluar el tipo de perjuicio que ocurre en el espermatozoide con este sistema, el cual consiste en el daño a la membrana plasmática y en el ADN”.

El interés apunta a dejar estandarizadas las técnicas para seguir haciendo el procedimiento. De acuerdo con Francisco Roldán, gerente de la porcícola La Linda, “en el país están establecidos todos los mecanismos y leyes para manejar y controlar esta nueva técnica. Existe la reglamentación pero no se había dado en la práctica, porque todavía no se habían aplicado en el terreno”.

Un futuro prometedor

El semen congelado supone altas ventajas biológicas y productivas, tales como su transporte y distribución en el espacio, y su perdurabilidad en el tiempo. Según la bibliografía sobre el tema, se calcula que tienen que pasar entre 3 mil y 10 mil años para que se mueran la mitad de células que están almacenadas bajo el sistema de congelación.

Otros de sus beneficios son la posibilidad de guardar información genética y reproducir porcinos de calidad, es decir, con menor grasa dorsal, más número de lechones por camada y mayor ganancia de peso con menos alimentación.

El alto costo de la carne

Mientras el consumo de carne de cerdo en el mundo fue en promedio de 15.6 kilos al año por persona en 2005, en Colombia fue de 3.26. Para 2007, esta cifra se ubicó en los 4.28 kilos, según la Asociación Nacional de Porcicultores.

Para explicar su bajo consumo, es necesario tantear variables tales como el costo, la calidad, la oferta y el sistema cultural de las regiones. “El cerdo es aún desconocido en muchas zonas. Además, se tiene la idea vieja de que su carne contiene mucha grasa y colesterol. En la actualidad, este alimento es mucho más magro y de alto contenido nutricional”.

Al desarrollar y aplicar nuevas técnicas científicas se podría favorecer a largo plazo la productividad porcícola. En el presente, Asoporcicultores plantea que los principales exportadores son Dinamarca, Canadá, Países Bajos, España y Bélgica. En cambio, nuestro país produjo 148.239 toneladas de carne de cerdo en el 2006, representando tan solo el 0.14 en la participación mundial.

Así mismo, se considera que uno de los costos superiores en la etapa de producción porcina son los alimentos y, en mayor proporción, la mano de obra. Por ello, se espera que con la relación científica–productiva la etapa de levante porcina contribuya también a la disminución de gastos, puesto que con el mejoramiento genético es posible que los animales ganen mayor peso con menor alimento.

El profesor Henao sostiene que “el paso siguiente es inseminar a 200 cerdas, y no a cuatro, como la primera vez, no de un solo reproductor sino de diferentes, para comprobar el éxito y la aplicabilidad de la fórmula”.

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