Caso de lesión en el dorso de la mano en un adulto.

Fotos: cortesía Enrique Vergara-Amador

 

Diseño del colgajo sin afectar las dos arterias principales.

 

Buen resultado con cobertura del dorso de la mano.

 

 

Nueva cirugía para corregir
defectos de la mano

Después de un estudio que tardó 10 años, un profesor del grupo de investigación de la Unidad de Ortopedia y Traumatología de la Universidad Nacional desarrolló un nuevo tipo de cirugía reconstructiva denominado colgajo cubital dorsal invertido, útil para los miembros superiores. Con éste se pueden corregir defectos de cobertura de la mano, sin afectar las dos arterias principales.

Magda Páez Torres,
Unimedios

No es una corriente de arte, porque trasciende de la estética, pero nada tendría que envidiarle a obras de la arquitectura o la pintura mundial. Se trata de la cirugía reconstructiva que, apelando a la misma materia humana, acomete cada día para devolverle al cuerpo algo de la perfección original que distintas adversidades pudieron robarle.

Como respuesta a este desafío, el profesor de la Universidad Nacional, Enrique Vergara−Amador, del grupo de investigación de la Unidad de Ortopedia y Traumatología de la UN, desarrolló un nuevo colgajo para corregir defectos del dorso y la palma de la mano, sin afectar las dos arterias principales de esta zona: radial y cubital.

El estudio nació gracias al trabajo que viene desarrollando desde hace varios años la línea de investigación en disección anatómica, de la Unidad de Ortopedia de la Universidad. Profesores y estudiantes, semanalmente, adelantan prácticas de este tipo en el Instituto de Medicina Legal.

Colgajo cubital dorsal inverso

Un colgajo es un tejido compuesto de varias estructuras que pueden ser piel, grasa, fascia, músculo y, en ocasiones, hueso que se usa para cumplir un efecto de cobertura en áreas donde la piel o los músculos están expuestos y estructuras importantes como nervios, arterias o hueso están descubiertos.

Quemaduras por descuido doméstico, accidentes de tránsito o ataques con armas de fuego causan a veces daños físicos que dejan secuelas externas, influyentes de alguna manera en el buen funcionamiento motriz. Las extremidades superiores, por lo general, son las más afectadas en estos casos. Por ende, para esta área se desarrolló el nuevo colgajo, llamado cubital dorsal inverso.

“Es el desarrollo de una nueva opción quirúrgica, con una circulación diferente, que facilita tener otra herramienta disponible para el tratamiento del trauma y algunas deformidades cutáneas en la mano”, dijo Ernesto Cantini, miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Reconstructiva.

Una de las primeras personas en quien se probó la efectividad de este colgajo fue en un niño de 8 años. Él sufrió una quemadura clásica en su mano que le causó una retracción en la piel, hasta el punto de que sus dedos quedaron adheridos al antebrazo. Ello, por supuesto, afectó el movimiento de este miembro.

Lo que el profesor Vergara hizo fue tomar un colgajo de la parte interna del antebrazo, valiéndose de una arteria menor que descubrió, que se conecta con una de las arterias mayores: la arteria cubital. Esto permitió llevar a cabo la cobertura de piel necesaria con el colgajo invertido, conservando la viabilidad de éste con un contraflujo de sangre.

“Aprovechamos esa conexión para que la sangre se devuelva y le dé vida al colgajo que diseñamos”, señaló el profesor Vergara–Amador. Así, se cubrió el defecto con una piel laxa que le permitió recuperar el movimiento.

Como lo afirmó el director de la investigación, este colgajo tiene varias ventajas sobre los otros, porque no sacrifica ninguna arteria importante; estéticamente es mejor, ya que se ubica en la parte interna del antebrazo y, además, es bastante confiable, porque el estudio demostró que la corriente arterial utilizada existe en todos los seres humanos.

Las pruebas

A este nuevo colgajo se llegó gracias a un proceso que inició con estudios anatómicos, cerca de 10 años atrás. Se comenzó a estudiar, con inyecciones que van marcando la piel con diferente coloración el comportamiento de las arterias en cadáveres frescos.

“Uno inyecta la arteria y espera que se coloree la mano. 24 horas después, se hace la disección de los cadáveres y se va mirando lo que a uno le interesa. En este caso, las arterias y su conexión con los músculos y la piel”, afirmó el investigador.

De esta forma, se hizo el descubrimiento de la conexión entre la arteria cubital dorsal y la arteria cubital original, a nivel de la mano. “Al encontrarla se me ocurrió pensar que podía ser utilizada como una corriente contraria, es decir, de contraflujo”.

Fueron 25 los cadáveres estudiados, en los que se comprobó que todos contaban con la unión de las arterias descubiertas. Una vez ratificada su existencia, se empezó a llevar a cabo el procedimiento en pacientes. Hasta ahora son 15 las personas que se han beneficiado con la cirugía.

Brasileros, italianos y franceses ya se han reunido con los investigadores para aprender a desarrollar el procedimiento quirúrgico, resultado del estudio que ya se publicó en la revista científica más importante en cirugía plástica y reconstructiva: Plastic and Reconstructive Surgery.

Para Ernesto Cantini, el hecho de que el estudio se haya publicado en esta revista es un reconocimiento que se le hace a una buena investigación y una señal de que el país va por buen camino en materia de cirugía reconstructiva.

Cirugía para todos

Este nuevo colgajo puede usarse en todas las personas (niños y adultos) que tengan defectos de cubrimiento de piel en la palma o dorso de la mano, hasta la base y el primer espacio de los dedos (espacio interdigital o primera comisura).

“Es una opción muy buena que les estamos dando a los cirujanos para cuando se encuentren con ese defecto de cobertura en la mano. Es una alternativa adicional a las tres o cuatro que ya existen en el mundo”, sostuvo el profesor Vergara–Amador.

Y es que el trauma de mano es todavía uno de los problemas y desafíos más grandes y frecuentes en el mundo entero. Por tal razón, si se cuenta con una opción más, el cirujano podrá inclinarse por la mejor para cada caso.

Como lo sostuvo el investigador, este es un colgajo muy seguro anatómicamente. El único riesgo que se podría afrontar sería que la arteria no funcionara. No obstante, las pruebas del estudio fueron contundentes.

De acuerdo con el director del grupo de investigación de la Unidad de Ortopedia y Traumatología de la UN, Fernando Galván, esta nueva opción en cirugía reconstructiva constituye uno de los frutos del trabajo diario que adelanta el equipo para encontrar otras alternativas médicas o mejorar las ya existentes.

La idea, ahora, es que se empiece a extender el uso del colgajo cubital dorsal invertido en la comunidad de cirujanos de este campo, en el ámbito nacional y mundial, de tal manera que se responda a las necesidades de la población que sufre problemas de cobertura en su mano.

Visitar

Visitar

Videoespecial

 

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

PBX.: (1) 316 5000 ext. 18108 - 18106 Fax: (1) 316 5232 • Correo electrónico: un_periodico@unal.edu.co
Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 N° 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
Gobierno en LíneaAgencia de Noticias UN
PBX: 3165000
webmaster@unal.edu.co

Aviso Legal - Copyright