Cortesía María Fernanda González

 

Cortesía Juan Pablo Gómez

 

De la finca a la plaza de toros

Gracias al trabajo de un grupo de investigadores en Palmira, ahora los criadores de ganado de lidia cuentan con una metodología más precisa para evaluar, seleccionar y mejorar sus reses, además, de un software para almacenar dicha información.

Laura M. Fuertes Sánchez,
Unimedios

¡Vamos a los toros! es el decir de la afición cuando quiere presenciar el espectáculo taurino. Una vez en la plaza, al abrirse la puerta de toriles, salta el toro en la arena acudiendo al cite y embistiendo al capote del diestro de turno. Desde ese momento, tanto toreros y ganaderos como el público expectante empiezan a medir la casta y la bravura del animal.

Pero lo que muchos desconocen es que antes de llegar a la plaza el toro de lidia ha pasado por un largo proceso de crianza, selección y mejoramiento, en el que se escogen los animales que poseen excelentes características morfológicas y genéticas, para ser más tarde los progenitores de aquellos que tendrán una cita en la arena.

Son las faenas de tienta de hembras (y de algunos machos) y la lidia de toros en corridas los principales mecanismos que el ganadero posee para controlar la bravura a efectos de reproducción y continuidad de la casta en la ganadería. En ellas se evalúa cada animal, basándose en su respuesta ante una serie de estímulos presentados durante su encuentro con el caballo del picador y la muleta del torero.

Proceso de selección

En la soledad del campo y en una pequeña plaza convertida en el laboratorio de la ganadería, el criador califica el comportamiento de sus animales, a través de reseñas escritas tomadas por él al momento de torear las reses. En este espacio, el ganadero se convierte en el presidente de la plaza y requiere de total concentración.

No obstante, aunque siempre se ha tenido claro el alto componente subjetivo de las calificaciones generadas por los ganaderos, debido a la dificultad de cuantificar los resultados de las variables de comportamiento, en la actualidad se requiere de un método más preciso y objetivo que brinde un carácter más científico a la evaluación y selección de estos animales.

En este contexto se enmarca un proyecto de investigación de la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira, adelantado por el zootecnista David Calero Quintero, que pone en juego la Etología o el estudio del comportamiento animal en condiciones naturales o seminaturales.

En este sentido y como lo explicó Carlos Vicente Durán, profesor de la UN en Palmira, coordinador de la investigación y líder del grupo de investigación en Conservación, Mejoramiento y Utilización del Ganado Criollo Hartón del Valle y otros Recursos Genéticos Animales en el Suroccidente Colombiano, “el estudio consistió en evaluar el comportamiento de las variables etológicas del ganado de lidia, a través de una nueva metodología, además del diseño de un software para sistematizar dicha información”.

Las variables etológicas que nombra el investigador se refieren a la fijeza, prontitud, distancia y tipo de arrancada, recorrido, humillar, repetir, tipo de embestida, recargar, manifestación de dolor, grado de encelamiento, ir a más, perseguir y fuerza. Estas fueron escogidas durante la tesis de pregrado del zootecnista Calero por ser las que describen la bravura integral del toro, a través de un trabajo participativo entre ganaderos, matadores, rejoneadores y maestros del arte taurino.

Como producto del primer trabajo de investigación, se diseñaron unas fichas, a través de las reseñas escritas del ganadero, para evaluar esos comportamientos deseables en las reses, donde se incluyen cada una de las variables etológicas, con escalas de medición que van de 0 a 2, siendo 2 la presencia permanente de la característica. “Con ello se reduce la subjetividad y se obtiene una nota mejor determinada. Dichas fichas se convirtieron en punto de partida para el trabajo de maestría”, manifestó el investigador.

“Las fichas permiten medir con mayor exactitud las variables de comportamiento observadas, con el fin de seleccionar los individuos superiores en las ganaderías y conseguir avances genéticos en las diferentes características puntuales del comportamiento”, aseguró el profesor Durán.

El trabajo de maestría

En la segunda parte de la investigación, se diseñó una herramienta adecuada y confiable para sistematizar la información. “Se trata de un software denominado DeLidia, que integra diversos aspectos de vital importancia en el funcionamiento y la selección de una explotación de lidia, donde se sistematizaron los registros de cada una de las ganaderías involucradas”, explicó Calero.

Los investigadores trabajaron de la mano con las ganaderías de Ernesto González Caicedo y “Guachicono”, del ingeniero agrónomo Luis Fernando Castro Botero. “El proyecto permite ir más allá de las reseñas de los ganaderos, persiguiendo y analizando cada variable etológica a lo largo de la tienta o lidia de cada animal, y almacena la información en un sistema diseñado especialmente para ello”, manifestó Calero Quintero, al referirse a la importancia de los resultados.

“Es un sistema ciento por ciento Universidad Nacional, con el que a través de videos se puede evaluar, embestida por embestida, cada una de las variables etológicas. El software calcula las frecuencias de ocurrencia de cada variable y entrega los datos listos para ser procesados estadísticamente”, detalló el profesor de la UN en Palmira, José Reinel Uribe, ingeniero de sistemas y especialista en Administración, quien coordinó la parte técnica del proyecto.

El software se convierte en una herramienta de apoyo a la metodología diseñada por los investigadores, obteniendo una valoración más precisa del desempeño del animal, principal objetivo tanto de los ganaderos como del proyecto. “Es de fácil manejo y se puede instalar en cualquier computador”, agregó el profesor Uribe.

Mejoramiento genético

“Gracias a la información procesada y arrojada por el software, se realizó un estudio genético detallado, que entre sus logros permite determinar en qué grado se transmiten o heredan las variables etológicas, la proporción en la que se encuentran las mismas actualmente dentro de las ganaderías, el grado de asociación de los genes entre dos variables determinadas, la medida en que influyen la consanguinidad y algunos factores ambientales como el lugar de la lidia, el torero y el picador, entre otros, en el comportamiento de la res. Todo ello permitirá mejorar en gran medida las debilidades existentes dentro de las explotaciones”, puntualizó el zootecnista Calero.

Paralelamente, se adoptó una metodología estadística que permite estimar la proporción en que cada semental aumenta o disminuye la producción en una variable etológica determinada. Se trata de la técnica de genética cuantitativa conocida como Mejor Predictor Lineal Insesgado – BLUP, muy utilizada en ganado de leche y que fue incluida en el software DeLidia.

Como producto del uso de esta técnica, los investigadores pudieron determinar que en la medida en que se busca mejorar algunas variables responsables de la toreabilidad del animal, se disminuye la fuerza o el rendimiento físico del toro. “Igual situación ocurre cuando se cruzan animales emparentados. En este caso, también aumentan los niveles de algunas variables mientras se disminuyen los niveles de fuerza”, aseguró Calero.

La utilización de esta clase de metodologías comprobadas y validadas científicamente son fundamentales para contribuir al sostenimiento de la casta y bravura que caracterizan al ganado de lidia.

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