La médica mexicana Asa Cristina Laurell visitó la UN donde contó su experiencia al frente de la Secretaría de Salud de Ciudad de México.

José Luís Barragán/Unimedios

 

 

Gratuidad en salud es posible en
América Latina

A través de la implementación de políticas novedosas, la mexicana Asa Cristina Laurell logró hacer realidad uno de los mayores propósitos de cualquier gobierno en el mundo: acceso gratuito a la salud. En diálogo con UN Periódico, la experta contó algunas claves de su gestión que hicieron viable el proyecto de medicina social en Ciudad de México.

José Luis Barragán Duarte,
Unimedios

La medicina social es una corriente surgida en los años sesenta en América Latina y el Caribe que buscó, entre muchos propósitos, hacer valer el derecho de los ciudadanos de las zonas menos favorecidas de la región a un acceso igualitario a los servicios de salud y a la protección social.

Una de sus mayores representantes es la mexicana de origen sueco Asa Cristina Laurell, quien protagonizó la más reciente experiencia de esta corriente al frente de los destinos de la salud de una importante región en el continente, en la que se aplicaron novedosas políticas que, entre otros resultados, lograron que estos derechos fueran garantizados. Este caso fue posible en México D.F., a comienzos de siglo, cuando esta médica cirujana se desempeñó como Secretaria de Salud.

En julio pasado, en su primera visita a Colombia, la maestra en Salud Pública de la Universidad de Berkeley, Estados Unidos, dictó una charla en la Universidad Nacional de Colombia, invitada por el Doctorado Interfacultades en Salud Pública, en la que relató las peripecias que debió realizar para afrontar con éxito este reto, en contravía de las políticas tradicionales y del orden nacional que llegaban desde la Secretaría de Salud.

Laurell, cofundadora de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social, explicó que durante su administración se expidieron dos leyes que marcaron hito en México y en la región: la primera relacionada con el derecho al acceso gratuito en salud y la segunda enfocada al otorgamiento de una pensión universal para los adultos mayores del Distrito Federal.

Lo anterior fue posible, según Laurell, porque partieron de la premisa de que los servicios de salud pueden ser prestados con mayor eficiencia por el operador público que por el privado, hipótesis que confirmó al término de su gestión al frente de esta cartera durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. “Sí logramos garantizar el derecho a la salud de todos los habitantes de la Ciudad de México que no tenían seguridad social”, afirmó.

Resultados

De acuerdo con la especialista, la reforma aplicada en el Distrito Federal contribuyó a que se presentara un incremento, de entre 30% y 80% en la prestación de los servicios de salud, sobre todo en aquellos procesos de mayor costo, como el caso de las hospitalizaciones, los laboratorios, la imagenología y las cirugías.

“Efectivamente, removimos un obstáculo importante en la atención que es el económico. Antes, la gente en la ciudad si iba a su consulta lo hacía hasta que era estrictamente necesario y por lo regular era bastante tarde. No usaban los servicios de salud que eran los más caros”, explicó.

Otro indicador que muestra, según Laurell, los resultados positivos de la gestión de esta corriente en la capital mexicana fue el impacto favorable sobre las condiciones de la salud de los diferentes segmentos de la población, que se vio reflejado en las estadísticas vitales. “En todos los grupos de edad bajó la mortalidad”, dijo.

Para hacer viable este modelo, se atacó la tradicional falta de presupuesto con la aplicación de medidas que iban en contra de los excesos en los beneficios salariales de un grupo reducido de funcionarios de alto nivel, que para el caso de México, según Laurell, equivale, en términos económicos, a 1.000 millones de dólares en seguros privados.

“Hubo un incremento en el presupuesto para salud porque esencialmente se presentó la redistribución de los recursos, sobre todo en la alta burocracia gubernamental. Nos rebajamos los sueldos y nos quitamos muchas arandelas”, dijo.

Laurell aseguró que con la inyección de nuevos recursos, “el manejo transparente del presupuesto y la persecución de todas las fuentes de corrupción”, la Secretaría de Salud ganó capacidad de compra y, por ende, obtuvo mejores precios en asuntos como la adquisición de nuevos equipos.

Adicionalmente, esta entidad fortaleció la infraestructura física con la construcción de dos nuevos hospitales en lugares donde no había, lo que supuso añadir 450 camas al sistema, representando, según Laurell, un incremento del 25 por ciento. También se remodelaron y se reabrieron otros establecimientos que estaban cerrados.

Derechos sociales

Con entusiasmo, Laurell dijo que los principales logros en su administración fueron los de constituir, por vía legislativa, algunos derechos sociales de los ciudadanos y conseguir que se mantuvieran en el tiempo pese al cambio de los gobiernos.

El primero de ellos fue el de obtener el otorgamiento de una pensión alimenticia universal a todas las personas mayores de 70 años residentes de la ciudad, hecho que se logró por primera vez en México con la nueva norma, la cual entró en vigencia desde abril del 2006.

“Hay un clamor en todo el país de que se extienda en el resto de la nación porque ha sido un programa muy importante, porque todos hacen reflexiones sobre el envejecimiento de la población y sobre qué se debe hacer respecto a la atención, pues este grupo de personas es el que tiene mayor posibilidad de caer en la pobreza absoluta”, dijo.

Esta pensión, equivalente a 60 dólares ó 113.000 pesos colombianos al cambio actual, además de incrementar los ingresos de este grupo poblacional entre 30% y 40%, causó un efecto interno que generó, según Laurell, “una mayor autoestima a los adultos mayores”.

El segundo tema legislado fue el de la gratuidad en el acceso a la salud, que entró en vigencia por ley en el 2003.

El origen de esta iniciativa surgió por los vacíos existentes en la normatividad de ese país. Laurell explica que, por una parte, la Constitución Política de México no indica con claridad quién debe garantizar el cumplimiento de este derecho y, por otra, la Ley General de Salud, aunque reitera que el acceso a los servicios debe darse bajo los principios de universalidad, equidad y necesidad, en uno de sus artículos indica que hay cinco modalidades de acceso.

Otro paso para darle forma a esta iniciativa fue fortalecer la infraestructura pública en salud desde dos perspectivas: tener presupuesto para la compra de medicamentos y garantizar la prestación de los servicios en muchos lugares.

En este campo, sumado a los hospitales nuevos, los remodelados y los reabiertos, la Secretaría de Salud construyó una red de nuevos centros de salud y cambió el equipamiento tecnológico.

Laurell presenta el éxito del programa de salud médica gratuita en términos monetarios, al destacar que desde que se aplica esta iniciativa los ciudadanos del Distrito Federal se han ahorrado cerca de 4 millones de dólares.

Finalmente, Laurell concluyó afirmando que la experiencia de la medicina social al frente de la salud en México D.F. le permitió confirmar, entre otras premisas, que “el derecho a la salud es un derecho de todos, es un derecho universal y el Estado tiene que garantizarlo”.

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