En el Laboratorio de Bioconversiones de la UN en Medellín se están cultivando las células en un medio nutritivo para que produzcan sustancias que pueden servir a las industrias farmacológicas y cosméticas.

David Calle/Unimedios

 

 

 

Cultivos de células vegetales, útiles para la industria

Con tan solo una hoja o el tallo de una planta, investigadores de la UN lograron reproducir en el laboratorio cultivos de células vegetales útiles para la producción de sustancias industriales. Con este proceso se evita sembrar grandes extensiones de cultivos.

David Calle,
Unimedios

No hay necesidad de ir una y otra vez al campo para recolectar las plantas que se utilizan en la producción de sustancias requeridas en el procesamiento de fármacos, colorantes, aromatizantes, edulcolorantes y otros químicos finos. Ahora, con una sola muestra de una hoja o de un tallo, se pueden cultivar células desde el laboratorio que producen dichas sustancias.
Prueba de ello es que los investigadores de la Universidad Nacional de Colombia han producido de la planta comúnmente llamada como Cobangolo o catape, Thevetia peruviana por su nombre científico, una sustancia llamada peruvósido, que puede ser utilizada como regulador del ritmo, y de otros problemas cardiacos.
“Podría ser una alternativa a la digoxina, otra sustancia que se extrae de una planta vegetal y la cual es un componente o principio activo de medicamentos, pero que en algunos pacientes genera reacciones alérgicas”. Así lo explicó Mario Arias Zabala, director del Laboratorio en Bioconversiones y coordinador del Grupo de Biotecnología Industrial, clasificado en categoría A por Colciencias.
La investigación que se desarrolla en la UN en Medellín, aún a escala de laboratorio, se complementa con el estudio de otras especies de plantas como Nerium oleander (rosa laurel), Catharanthus roseus (Vinca), Calendula officinalis (Caléndula), Petiveria alliacea (Anamú) y Azadirachta indica (Árbol del Neem o Margosa).
La caléndula, por ejemplo, es una planta que tiene propiedades cicatrizantes y se utiliza en la industria para fabricar productos relacionados con el cuidado de la piel; el anamú produce algunos metabolitos, como el dibencil sulfuro, benéfico para el tratamiento de cáncer y otras patologías.
La tecnología del cultivo de células vegetales en suspensión, es decir, por constante agitación, parte de conservar células libres y pequeños agregados celulares en un medio de cultivo líquido, y se convierte cada vez más en una alternativa viable al cultivo de la planta completa en el campo para la producción de los llamados metabolitos secundarios o aquellos que dan origen a los compuestos y que, junto con los primarios (encargados de garantizar la vida), permiten la existencia de los seres vivos.
El desarrollo de cultivos de células vegetales ha ganado espacio investigativo en el ámbito regional. Además de las experiencias de los investigadores de la UN, expertos en la Universidad de Antioquia encontraron que el achiote tiene propiedades antiofídicas y que es efectivo para reducir los riesgos del veneno de serpiente Mapaná.
Silvia Jiménez, docente de farmacognocia y fotoquímica, explicó que hay muchas razones para cultivar células y buscar soluciones o, al menos, propuestas para obtener esos metabolitos secundarios. La más poderosa de esas ventajas es que no se ocupa mucho espacio, además se puede realizar la investigación y los avances con experimentos sin sacrificar las plantas o estar resembrando para obtener unos miligramos de una sustancia.
Por su parte, Mario Arias Zabala agregó que otro beneficio de los cultivos de células por suspensión radica en el ahorro que representan estos procesos en laboratorio porque “se requerirían cultivos y extensiones enormes de tierra con una sola especie para poder obtener el o los metabolitos que produce y que tienen aplicaciones a nivel industrial”.
Aclaró que “no siempre cuando se cultivan las células en suspensión y se logra producir el metabolito, las concertaciones son mayores, pero la ventaja que se tiene frente a una planta cultivada en el campo es que se puede manipular o controlar más eficientemente las distintas variables del proceso”.

De vuelta a lo natural

La docente Silvia Jiménez explicó que las grandes compañías farmacéuticas que utilizan la producción de síntesis o de semisíntesis (medicamentos procesados) están haciendo un viraje hacia el mundo de lo natural. De hecho, se está fortaleciendo un producto conocido como el fitoterapéutico, que tiene actividad farmacológica porque proviene del extracto de una planta y que no ha sufrido mayores transformaciones químicas.
“A los cosméticos les está pasando lo mismo, están dando un viraje hacia el fitocosmético y fitoterapéutico, este último caracterizado por ser un producto medicinal elaborado con uno o varios recursos medicinales”, agregó.
En la actualidad hay alrededor de 100 plantas en Colombia que fueron aprobadas por la Comisión Revisora de Medicamentos, un ente asesor adscrito al Invima. Entre ellas se encuentran la albahaca, el diente de león, el hinojo, el gualanday, la lechuga, la menta, la ortiga, el romero, el sauco, la hierbabuena y la zanahoria.

Una tecnología que crece

En el mundo también se tienen casos exitosos de cultivo de células vegetales en suspensión, sobre todo en los países asiáticos como Japón, China e India.
“Esto parecería poco (…) se espera, una vez se conozca más sobre el metabolismo de células vegetales, se logre a escala de laboratorio o in vitro, inducir directamente la producción de metabolito de interés y lograr concentraciones sustancialmente mayores que las que se obtienen con la planta en el campo”, sostuvo Jiménez.
Los expertos coincidieron en afirmar que el desarrollo de esta tecnología está en fase de estudio. El objetivo de los investigadores es cualificar los procesos relacionados con los cultivos de células de vegetales en suspensión y avanzar en la factibilidad técnica y económica para la suplementación del actual esquema de producción de sustancias a escala de producción industrial.

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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

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