Víctor Manuel Holguín/Unimedios

 

 

Evento adverso, error que cuesta

Este fenómeno, entendido equivocadamente como error médico, causa un alto impacto en los sistemas de salud de los países, sin importar su desarrollo económico o industrial. Por ejemplo, en Estados Unidos cuesta anualmente más de 29.000 millones de dólares. En Colombia, aunque no existe un sistema de información que muestre su dimensión económica, su impacto no es despreciable.

José Luis Barragán Duarte,
Unimedios

El cuidado de la salud es una de las actividades que más riesgo representa tanto para la vida de las personas como para los encargados de la provisión de los servicios. El problema es tan complejo que los llamativos titulares de la prensa, radio y televisión colombiana y de otros países, cuando presentan algunos casos, no alcanzan a dimensionar la magnitud del mismo. “Médico es condenado a nueve meses de cárcel por error en una cirugía” (El Tiempo, Bogotá, 20 de octubre de 2008), “Mexicana que murió por error médico es enterrada en EE.UU.” (El Universo, Ecuador, 3 de marzo de 2003).

De acuerdo con los expertos estadounidenses, las probabilidades de que alguien muera cuando ingresa a una institución prestadora de servicios de salud a recibir tratamiento son de 1 en 500, relación superior a la que presentan actividades o eventos aparentemente más peligrosos como manejar (1 en 10.000), viajar en avión (1 en 8.000.000), desplazarse en tren europeo (1 en 10.000.000) o por un escape de energía nuclear (1 en 12.000.000).

La ocurrencia de los eventos adversos (EA), conocidos habitualmente como errores médicos, es común desde tiempo atrás. Ya en 1995, el Quality in Australian Health Care Study, estudio realizado en hospitales para enfermos agudos, reveló que el 16,6% de 14.179 egresos los presentó. En otro estudio, efectuado entre 1999 y 2000, en Inglaterra e Irlanda del Norte, mostró que el 11,7% de 1.014 egresos registró este tipo de eventos.

En Estados Unidos, el evento adverso es la tercera causa de muerte después de la enfermedad cardiaca y el cáncer. El número de decesos por este hecho fluctúa entre 44.000 y 98.000 al año, cifra superior a las defunciones por sida y cáncer de mama.

En términos económicos, en ese país el costo nacional de los eventos alcanza anualmente 29.000 millones de dólares, equivalentes al cambio actual a 63,8 billones de pesos, de los cuales la mitad son costos de cuidado de la salud. En Inglaterra, cada evento cuesta 2.400 libras esterlinas y en Australia, la sumatoria de los mismos representó 900 millones de dólares, en 1995.

En Colombia está en construcción un sistema de información que ilustre en profundidad sobre su incidencia. La Dirección de Calidad del Ministerio de la Protección Social le informó a UN Periódico que actualmente se adelanta el proceso de análisis de la información del Estudio IBEAS, proyecto desarrollado por Colombia, México, Costa Rica, Perú y Argentina, con el patrocinio de la Alianza Mundial por la Seguridad del Paciente (OMS Ginebra) y la Organización Panamericana para la Salud, OPS, en el cual se mostrará información detallada sobre este fenómeno. Los resultados se publicarán en el primer semestre del 2009.

Visión epidemiológica

Tres esfuerzos investigativos, todos producidos en la Universidad Nacional de Colombia, con la colaboración de otras instituciones locales y extranjeras, muestran la situación en el país.

De los estudios, el más reciente sobre la incidencia y la evitabilidad de los EA en pacientes que ingresaron a tres instituciones hospitalarias, con más de 100 camas y 4.000 hospitalizaciones anuales, realizado en el 2006 y cuyos resultados se han publicado este año, ofrece algunos acercamientos.

Hernando Gaitán Duarte, director del Grupo de Evaluación de Tecnologías y Políticas en Salud de la Universidad Nacional, explicó que durante el periodo de estudio se presentaron 7.263 admisiones en estas instituciones, correspondientes a 6.688 pacientes. De este total, 310 registraron EA, lo que significó una tasa del 4,6%.

“Dentro de la frecuencia de eventos adversos, nosotros estamos en el límite inferior porque en el mundo la tasa oscila entre un 3,8% y 16%. En Estados Unidos varía entre 2,8% y 5,9%; en Reino Unido, 11%, y en Nueva Zelanda, 5,2%, y el 18% informado por el Ministerio de la Protección Social este año. Estas diferencias se podrían explicar debido a la metodología empleada para la detección de los EA y en tipo de pacientes incluidos, ya que un importante grupo de la muestra del estudio realizado por los investigadores de la UN estuvo constituido por mujeres que acudieron a atención de parto”, comentó.

En cuanto a la temporalidad de los eventos adversos, la investigación encontró que el 69% se presentó en la hospitalización, el 35% durante la rehospitalización y el 7% en cuidado ambulatorio. Respecto al lugar donde se produjo, el 31% tuvo lugar en la sala de cirugía, el 28,8% en hospitalización, el 17,7% en sala de obstetricia, el 9,4% en urgencias, el 6,7% en la unidad de cuidados intensivos y el 6,3% en recuperación posquirúrgica.

Entre las causas, el 27,6% tuvo que ver con complicaciones técnicas intraoperatorias, el 16,4% con procedimientos obstétricos (parto–posparto) de enfermería, el 15,7% con complicaciones no técnicas, el 12,5% por infección de la herida, el 9,2% por medicamentos y el 6,5% por complicaciones tardías. Factores como fallas diagnósticas, fallas terapéuticas y caídas de los pacientes representaron el 3% cada una.

Lo que es y no es

Aunque la expresión error médico es la más conocida por los ciudadanos y la que se usa con regularidad en las noticias, los especialistas del área de la salud consideran que es inexacta debido a una equivocación en la traducción al español de la expresión medical error.

De acuerdo con Ana Isabel Gómez Córdoba, directora del programa de Medicina de la Universidad del Rosario, “la traducción se hace frecuentemente como si fuera error médico, pero medical significa servicios médicos en general. Si fuera un error específico del médico, identificado como tal en el análisis causal, se llamaría physician error”.

Por su parte, el profesor Javier Eslava Schmalbach, director del Instituto de Investigaciones Clínicas de la UN, explica que si bien la expresión correcta es evento adverso, su connotación punitiva hace que en muchos países del mundo, incluso en muchos lugares de Colombia, se utilice evento reportable.

En términos generales, el evento adverso, según el profesor Gaitán Duarte, se define como “el daño que se hace al paciente después de que ingresa a la institución médica con motivo del cuidado proveído o con ocasión de este. Como ejemplos tenemos las infecciones intrahospitalarias, las caídas y el traslado a una cirugía cuando no estaba programada, etcétera”.

Para Gómez Córdoba, esta expresión se define como “la lesión que se produce en un paciente producto de su contacto con los servicios de salud, la cual no puede ser atribuida a la enfermedad del paciente o a la patología a consultar. Es una incapacidad, infección, daño psicológico o un aumento en el costo de la atención por la no calidad”.

Finalmente, el estudio nacional halló una tendencia que deja al descubierto que la magnitud del impacto negativo del fenómeno puede ser de proporciones mayúsculas en Colombia, debido al incremento en 1.072 días del tiempo de hospitalización de los pacientes, factor que se constituye en el inicio de la actual crisis económica del país, en un evento adverso que puede causar pérdidas de millones para el sistema de salud.

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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

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