En Colombia, una gran cantidad de procesos por responsabilidad médica son de tipo penal, ético o disciplinario, es decir, más del 60 por ciento de los procesos son de tipo sancionatorio.

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Errores médicos los paga el usuario

Estudios realizados en el mundo demuestran que los eventos adversos (EA) consumen una significativa parte de los recursos de los sistemas de salud en todos los países del mundo. Sin embargo, los castigos económicos impuestos a las instituciones de salud los terminan pagando los usuarios.

Félix Enrique Blanco,
Unimedios

En el 2006, el Ministerio de la Protección Social lanzó la Política de Seguridad del Paciente, convertida en prioridad dentro del sistema de garantía de calidad y tema central de muchas investigaciones en Colombia.

Se trajeron metodologías de investigaciones realizadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir el error, en una concepción distinta a la culpa, buscando detectar sus causas y cómo hacer para que no suceda, además de otros sistemas que, desde el punto de vista jurídico, permitan localizar las principales causas de las reclamaciones judiciales tanto éticas y disciplinarias como penales, civiles y administrativas.

Según Luis Gonzalo Peña Aponte, subdirector jurídico de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación, Scare, con cerca de 55 mil profesionales de la salud afiliados en todas las especialidades, hay que sensibilizar y compartir metodologías para que los involucrados en la prestación de los servicios de salud (personales e institucionales) disminuyan los EA, al tiempo que, desde lo jurídico, se les brinde una capacitación sobre el sistema acusatorio.

“En Colombia, la mayor cantidad de procesos que existen por responsabilidad médica y responsabilidad por salud son de tipo penal, ético o disciplinario, es decir, más del 60 por ciento de los procesos son de tipo sancionatorio”, explica.

Según el Subdirector Jurídico de Scare, los errores son los que, en gran medida, han desarrollado el conocimiento y la tecnología. Por eso, el error no concebido como culpa pretende saber qué hacer cuando pasa algo. Se trata de brindar apoyo para que al paciente no le pase nada y, en caso de que se presente un EA, ofrecer la asesoría al médico desde lo jurídico y lo científico.

En general, el médico especialista, sobre todo en áreas quirúrgicas, es el de mayor incidencia en los EA, sin que esto signifique que en las demás especialidades no se presenten, pues el riesgo es latente en todos los procesos.

Peña afirma que el Ministerio trabaja en la aplicación de la normatividad básica vigente en materia de salud que establece las llamadas normas de habilitación, es decir, lo mínimo que debe tener una institución que presta servicios de salud. Además, la institución debe responder ante el Ministerio por otras exigencias como las administrativas (organización) y de talento humano.

“Trabajamos en campañas para que sea el mismo profesional el que reporte cuando no se cumplen las normas, esto genera mucha tensión en las instituciones por sus políticas de rentabilidad y productividad, pero sostenemos que estas políticas no se oponen”, indica Gonzalo Peña.

Según el abogado, un EA puede acabar no solo con la rentabilidad, sino hasta de pronto con la permanencia misma en el mercado de una institución prestadora del servicio de salud.

“Si no compro un equipo por ahorrarme su costo es probable que después tenga un EA por falta de ese equipo, evento que hubiera podido evitar y cuyas consecuencias pueden valerme mucho más que la compra”, explica, al tiempo que recomienda contratar más médicos para hacer diagnósticos y atención más concienzudos.

Condenas o castigos

Lo ideal es la prevención del EA y la aplicación de metodologías ligadas a fallos judiciales que mejoren la seguridad del paciente, pues en la medida en que haya más sentencias y cuesten más, lo lógico es que las instituciones y los profesionales las incluyan en sus cálculos económicos, y de esta manera se socializan las condenas, es decir, el usuario termina pagando los castigos económicos de las instituciones de salud.

Según Peña, la mayoría de los casos en los que hay demandas por EA no terminan en condena, cosa que podría explicarse porque el paciente no ha recibido la suficiente información, pero tampoco la ha solicitado. “Hay que fortalecer la información de parte de los profesionales y de las instituciones hacia el paciente, pero él también debe ser consciente de que tiene que prestar atención a una decisión en la que está comprometida su salud”, agrega.

Usuario, regulador de los servicios

Una preocupación mundial, que se convirtió en un tema de salud pública de alto impacto, es la seguridad en los quirófanos. Y solucionar un problema que es de carácter global no es solo de gobiernos, sino de unir voluntades de muchas organizaciones.

“El resultado de una buena cirugía depende de buenos equipos médicos y buena tecnología, de un profesional adecuadamente formado y de unos procesos administrativos y medicamentos adecuados”, dice el doctor Gustavo Reyes Duque, anestesiólogo y subdirector científico de la Scare.

Reyes explica que Colombia tiene un decreto de tecnovigilancia que establece los niveles de calidad para regular todo lo concerniente a equipos, insumos y dispositivos médicos. “El problema es que existe la norma, pero a veces las secretarías no la exigen y los hospitales no la cumplen”, advierte.

Así mismo, se cuenta con un decreto sobre farmacovigilancia para que las autoridades supervisen lo relacionado con medicamentos. Sin embargo, Reyes considera que hace falta socializar la norma y su apropiación entre los médicos, las EPS, las IPS y que los pacientes la conozcan para poder exigirla, pues “el gran regulador de la calidad es el usuario”, dice.

De otro lado, Minprotección está promoviendo la acreditación de los hospitales, es decir, que tengan procesos administrativos claros porque de nada sirve tener equipos y personal médico muy buenos si los procesos internos no están bien diseñados. A esto se suma la educación permanente del recurso humano.

Prevenir los EA

Con este diagnóstico, el gremio médico sabe que realmente la gran preocupación es la seguridad del paciente, por lo que hay que generar conciencia, cambios y hasta hábitos de vida saludables entre los profesionales.

En ese sentido, la Sociedad Colombiana de Anestesiología creó un fondo de solidaridad de todos sus afiliados, ante la frecuencia de las demandas en Colombia; sin embargo, la entidad no solo se preocupa por defender al profesional, sino que toda la información que posee se usa para localizar los problemas de seguridad y los errores médicos.

Así, por ejemplo, la Scare adelanta actualmente una campaña para evitar que un anestesiólogo atienda dos salas de cirugía. Además, dice, existen normas de seguridad para anestesia y una serie de condiciones que debe cumplir un quirófano con el fin de velar por la seguridad del paciente. Estas han sido adoptadas, incluso, por la Confederación Latinoamericana de Sociedades de Anestesiología, Clasa.

“Si en este país se ha progresado en tecnologías en los quirófanos es por presión de la Scare y a los socios les decimos que exijan buena tecnología porque estamos protegiendo al paciente”, enfatiza Reyes.

Igualmente, se está poniendo especial atención en el aspecto laboral, “porque si un médico es bien remunerado, no tiene que trabajar 12, 14 o 16 horas para poder obtener su sustento. Lo ideal es que trabaje 8 horas con un buen salario, pero aquí eso no se da, y un médico cansado tiene más posibilidades de error”, indica el anestesiólogo.

El doctor Reyes anunció que próximamente trabajarán en una lista de chequeo para ser aplicada antes de una intervención quirúrgica, la cual se dará a conocer a través de una gran campaña de acompañamiento a todos los hospitales, con el fin de que las instituciones se apropien de ella y la pongan en práctica.

El paciente

Este tipo de campañas, que en poco tiempo serán difundidas a través de medios de comunicación, revistas, publicaciones, página web, etc., también han estado dirigidas al paciente para que se entere de lo que se está haciendo por él y asimismo pueda exigir condiciones de calidad cuando lo atiendan. De esta forma, todos salen beneficiados: el médico, el paciente y el sistema de salud.

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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

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