Fotos Andrés Felipe Castaño

 

 

 

Ahora el ladrillo será más barato

Un grupo de estudiantes de Ingeniería convirtieron su trabajo de tesis de pregrado en una propuesta que puede ayudar a reducir los costos de vivienda de interés social. Se trata del diseño de un secador industrial de arcilla cuyo funcionamiento se basa en el uso de microondas.

Andrés Cuervo Troncoso,
Unimedios

La investigación, aparte de ser el eje fundamental de los procesos cognitivos, es el pilar que le indica a un país el camino que debe tomar en busca de su desarrollo. Una muestra de esto es el trabajo implementado por un par de estudiantes del pregrado de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia, quienes convirtieron su tesis en una propuesta que puede ayudar a reducir los costos de vivienda de interés social.

Oliver Silva Barrera y John Jairo Pantoja Acosta, estudiantes de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia, desarrollaron una nueva manera de tratar la arcilla para mejorar el proceso de secado, sin afectar la calidad del producto. La arcilla de la que se habla en el proyecto es aquella que está destinada a la fabricación de ladrillos para vivienda.

El proyecto, denominado “Diseño de secador industrial continuo a presión atmosférica con microondas”, consiste en la colocación de los ladrillos que están listos para el secado en una banda deslizante que se desplaza a una velocidad predeterminada, y en la cual la arcilla es sometida al efecto de las microondas, lo que permite un proceso de secado efectivo y en corto tiempo.

“Esta es una nueva manera eficiente y rápida para secar ladrillos y arcilla, sin incursionar en el campo de la contaminación, como ocurre en la mayoría de los hornos industriales destinados para este fin; un ejemplo de estos son los grandes hornos a gas o las viejas calderas. Están también las grandes secadoras eléctricas cuyos costos operacionales son inmensos. Este nuevo sistema que proponemos reduce el tiempo de secado casi a la mitad, lo que se refleja en una rebaja en el tiempo de bodegaje y a su vez en el costo final que paga el usuario por el producto. Además, su funcionamiento no implica un costo tan elevado en cuanto al consumo de energía eléctrica para su actividad, lo que se convierte en otro factor positivo, económicamente hablando”, asegura Oliver Silva.

Una fábrica pequeña de ladrillo produce alrededor de unas dieciocho mil unidades por mes, para las cuales gasta ocho semanas de secado al aire libre y ocho días más en la cocción. Aquí el beneficio estaría directamente relacionado según el tipo de planta que se desee montar. Para esto hay que tener en cuenta que entre menos se manipule el ladrillo, menor es la pérdida y así mismo la producción de retal del material. Se habla de una reducción de costos del 22% aproximadamente en la producción, lo que se tiene que ver reflejado al momento de la construcción de una vivienda.

Si estas virtudes mencionadas se aplican a la vida real, se podría intuir un beneficio social para aquellos que están buscando adquirir vivienda a menores costos, pues el precio del ladrillo debería ser menor. Estos beneficios se pueden percibir desde dos perspectivas.

Por un lado, la empresa privada que se lucra de esta actividad, pues al desarrollarse una máquina de este tipo disminuye considerablemente el tiempo de secado y también permite que el espacio utilizado sea optimizado (bodegaje). Esto significa que esa materia prima podría estar entrando al mercado de manera mucho más rápida, lo que es equivalente a aumentar la producción de la misma (mejor uso de tiempo; mejor uso de espacio; mayor producción industrial; mayores y mejores ingresos, y prácticamente cero contaminación ambiental).

El segundo punto de vista es el del usuario que busca una vivienda propia que cumpla con las normas mínimas de seguridad y calidad, para lo cual se hace inminente encontrar fórmulas que reduzcan los costos, sacrificando lo menos posible la calidad y solidez de una estructura.

Al final del proceso, todos ganan: gana el industrial, gana el usuario y gana el medioambiente.

“La calidad del material no se altera para nada, siempre y cuando este proceso se realice de manera cuidadosa y adecuada. La máquina está diseñada para el secado de ladrillo, porcelana y artesanías (sin descartar el secado de la madera), además del uso de las microondas en la industria minera, al hacer un presecado de la arcilla que será transportada, para reducir la cantidad de agua en ella, y por lo tanto el peso de la misma, para cargar así mayor cantidad de arcilla. En el momento no se ha producido la máquina como tal, pero esperamos que en un lapso de nueve meses pueda estar lista”, declaró el ingeniero Fernando Herrera, director de tesis de Oliver y John.

Este proceso es el resultado de la Ingeniería Electrónica aplicada en las mismas aulas, y en su última etapa contó con la fortuna de que la Universidad adquiriera unos equipos de medición que se requerían, lo que permitió establecer la caracterización correcta de los materiales, para su aplicación industrial. De igual manera, el proyecto encuentra su gran plus en la proposición de una nueva línea de investigación que beneficia tanto a la industria como a la sociedad.

Construir la máquina tiene un costo estimado de unos 20 millones de pesos, pero, sin duda, son muchas las fábricas que desearán contar un aparato de estos, además de las otras industrias que pueden llegar a encontrar en ella una alternativa para su implementación industrial.

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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

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