Andrés Felipe Castaño/Unimedios

 

 

 

Biotecnología, llanos adentro

En Puerto Gaitán, Meta, se vive una revolución educativa con la biotecnología. Pronto se graduarán 40 estudiantes de colegio como técnicos en cultivo de material vegetal in vitro, programa pionero en el país. Con el apoyo de la Alcaldía, la agroindustria de la región y la Universidad Nacional de Colombia se consolida una educación acorde con las necesidades de la región, en donde los jóvenes descubren las virtudes de la investigación científica.

Carlos Andrey Patiño,
Unimedios

Un pensamiento científico, un compromiso social y un proyecto de vida. Esto es lo que construyen los estudiantes del Colegio Jorge Eliécer Gaitán, en Puerto Gaitán (Meta). En esta institución la Biotecnología se convierte en una de las principales herramientas de progreso.

Dayani Bernal, del grado 11, será parte del primer grupo de 40 estudiantes técnicos en biotecnología en el área de cultivos vegetales in vitro, título que lograrán con el apoyo de la Alcaldía, la empresa privada de la región y la Universidad Nacional de Colombia, a través del Instituto de Biotecnología (IBUN).

En el país, es el primer programa escolar que incluye este conocimiento en el pensum. Los resultados son visibles. Las agroindustrias del oriente de Meta comienzan a descubrir una mano de obra calificada, que antes tenía que traer, incluso del exterior. Además, los padres de familia divisan un futuro promisorio para sus hijos.

“La biotecnología era vista como una cosa extraña, pero los jóvenes se han dado cuenta que tiene que ver con muchas cosas de la vida, que ha sido utilizada empíricamente durante mucho tiempo y que ahora ha avanzado bastante. Nuestros padres ni siquiera sabían de qué se trataba. Les explicamos y se dan cuenta de que la región podrá progresar con los conocimientos que nos da el laboratorio”, comenta Dayani, quien desea estudiar Ingeniería Ambiental.

Los 84 estudiantes, vinculados al Laboratorio de Biotecnología del colegio, tienen aspiraciones similares: ser profesionales en áreas que ayuden a generar progreso para su municipio. Hasta hace poco, su destino no era el más alentador. Debían huir de una tierra que no brindaba oportunidades, o quedarse para trabajar en labores denigrantes.

Ciencia en el llano

Puerto Gaitán es un municipio de 25 mil habitantes. Su casco urbano, con unas 10 mil personas, es un pueblo en construcción. Las regalías del petróleo les cambian la cara a calles y fachadas, y de paso a la educación.

“En este momento se comienza a ver el resultado de seis años de esfuerzos. Hubo un momento en que la Alcaldía y la empresa Meta Petroleum decidieron buscar el apoyo de la Universidad Nacional para traerles un conocimiento distinto a los jóvenes de Puerto Gaitán, uno que estuviera de acuerdo con las necesidades de la región llanera, de vocación agrícola”, relata Leonardo Prieto, uno de los profesionales contratados para consolidar la biotecnología en el colegio.

Este joven ingeniero agrícola de la UN en Bogotá sostiene que hoy la motivación de los adolescentes es explorar, aún más, las posibilidades de la biotecnología, para abrirse campo en las agroindustrias de la inmensa sabana de los llanos orientales. Además, proponer nuevos cultivos que puedan adaptarse a esos terrenos.

Por ejemplo, un grupo de seis estudiantes, con el apoyo del profesor bogotano Raúl Heredia, investiga las propiedades de la estevia, edulcorante natural sustituto del azúcar. Ellos quieren crear sus propias técnicas de extracción de los principios activos de esta planta. Tienen un cultivo en la Granja Experimental del colegio, donde estudian el comportamiento de la estevia en ese ambiente.

La estudiante Estefanía Mejía asegura, con propiedad, que la estevia puede convertirse, en los llanos orientales, en un nuevo cultivo que le podrá competir a los endulzantes tradicionales como el azúcar. “Ya está demostrado que es bueno para la salud, sobre todo para el corazón, pues no contiene calorías y se puede comercializar en varias presentaciones”.

Industria, comprometida

El Sena es la entidad que certifica las competencias adquiridas por los estudiantes en biotecnología, por lo que se hace necesaria la práctica profesional para otorgar el título de bachiller técnico. Leonardo Prieto explica que tuvo que comenzar a hacer gestión en las agroindustrias locales para abrirles espacios a los jóvenes.

“Las empresas fueron muy receptivas, les dieron la oportunidad y descubrieron a jóvenes muy comprometidos, con un conocimiento calificado. El objetivo de los involucrados en este proyecto era precisamente eso, que los grandes productores les abrieran campo a estos muchachos y así comenzar a generar puestos de trabajo”, manifiesta Prieto.

El profesor Alberto Rodríguez, uno de los coordinadores del Laboratorio, indica que los estudiantes también están trabajando para generar la seguridad alimentaria de la región, sobre todo para los grupos indígenas y las comunidades rurales.

Los prometedores adolescentes cultivan tejidos vegetales in vitro de yuca y plátano para mejorar su calidad genética y fitosanitaria. Además, experimentan con el lombricompostaje para la obtención de humus y biofertilizantes como estrategia para la recuperación de suelos.

Augusto Céspedes Acosta, rector del Colegio Jorge Eliécer Gaitán, es el más emocionado al enumerar los cambios positivos en la juventud de Puerto Gaitán. “Desde que la Universidad Nacional se comprometió de lleno con la Institución, el nivel educativo mejoró considerablemente. Tanto así que hemos subido el nivel en las pruebas del Icfes. Este año esperamos estar entre los mejores del departamento de Meta”.

Biología, química, física y matemáticas son áreas que ya no son el dolor de cabeza para estudiantes y profesores. Por el contrario, son áreas que jalonan un pensamiento más crítico, algo que se refleja en la actitud y respuestas de los muchachos de Puerto Gaitán.

Xiomara Zamora, pronta a graduarse, asegura: “Todo lo que nosotros hemos adquirido en conocimiento le va a servir no solo a nuestra región sino a Colombia, porque vamos a mejorar la calidad de los cultivos, queremos tener producciones limpias que contribuyan a disminuir los impactos del calentamiento global. Lo que pretendemos, además, es que toda la comunidad se beneficie de nuestros conocimientos”.

La profesora Marina Caro, investigadora del IBUN, es la que vigila todos estos progresos en Puerto Gaitán. Ella da fe de que la ciencia y la tecnología que se desarrollan en la academia pueden trascender y adquirir su verdadero valor al prestarle un servicio al desarrollo de la sociedad, sobre todo a esa población que hace país en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.

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