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Evolución de Darwin cumple 150 años

La teoría de Charles Darwin, publicada hace 150 años y aún vigente, significó toda una revolución en el pensamiento científico de la época. Se trató de una magnífica construcción de los elementos de otras teorías, todas las cuales Darwin tuvo la oportunidad de conocer y podría decirse que “la fortuna” de tenerlas presentes en ese tiempo. Aún así, más que pensarse que ése era el destino de Darwin, podría decirse que tarde o temprano la humanidad iba a dar con esta manera de explicar los procesos de cambio en los seres vivos.

Eugenio Andrade,
Profesor Departamento de Biología Universidad Nacional de Colombia

Pocas veces se menciona que Charles Darwin creció en el seno de una familia cristiana y bien posicionada. Inicialmente estudió Medicina en la Universidad de Edimburgo, con la cual no se sintió del todo a gusto. Sin embargo, aquí comenzó su pasión por el estudio de la historia natural. Posteriormente, por motivación de su padre, estudió Teología en la Universidad de Cambridge. En esta época de su vida, Darwin se encontró con el primero de varios elementos de su teoría: el concepto de adaptación, el cual extrajo de la obra “La Teología Natural” de William Paley.

Posteriormente, en 1831, se embarcó en un largo viaje alrededor del mundo en el HMS Beagle, en medio de una expedición científica en la cual pudo hacer diversas observaciones a nivel biológico y geológico, esto último bajo la influencia de las ideas de Charles Lyell, por su libro “Principios de Geología”. Lyell hablaba de la formación gradual de los continentes como un proceso muy largo, en términos geológicos, de la escala de millones de años y no de cientos de miles. Además, solo tomaba como posible el cambio en los continentes y no en los seres vivos; éstos eran obra de Dios y habían sido creados para un ambiente específico, si dicho ambiente cambiaba al punto de hacerlos desaparecer, Dios crearía nuevos seres para esos ambientes ya cambiados.

Durante la travesía, el Beagle arribó a las Islas Galápagos en Ecuador. Allí, Darwin se encontró de cara con un gran enigma: en cada isla existían diferentes especies de aves, que en principio Darwin creyó que se trataba de variedades de mirlas, sinsontes y pinzones. Esto lo llevó a cuestionarse si acaso Dios había hecho una única y gran creación o si se trataba en realidad de muchas creaciones, ya que el hecho de encontrar diferentes especies de aves en cada isla estando tan cerca unas de otras, le parecía casi un capricho divino, por no decir que parecía ser algo innecesario. Tiempo después, en 1937, el ornitólogo inglés John Gould informaría a la Sociedad Geológica de Londres que en realidad dichas aves correspondían no a variedades sino a doce especies de pinzones, unas pequeñas aves del orden de las Paseriformes.

A su regreso a Inglaterra, en 1936, luego de 5 años de travesía en el Beagle, Darwin era ya toda una figura dentro de la sociedad científica de la época. Ello le abrió las puertas con muchos investigadores, todo lo cual continuó contribuyendo a la construcción de su teoría, labor que le tomaría alrededor de diez años.

Su trabajo con los percebes, unos crustáceos marinos de aguas someras, lo convenció de que los estados embrionarios o larvales son los que muestran el verdadero plan de un organismo. Con esto, tomó la idea de Recapitulación de Lamarck, en la que la ontogenia revela la filogenia y que la evolución es una adición de etapas. A diferencia de Lamarck y de Haeckel, quien también trabajó en este tema, Darwin pensaba que el huevo pasaba por las formas inmaduras, no las adultas, de los ancestros extintos. Lo anterior le dio luces a Darwin sobre la idea de un ancestro común para todos los seres vivos, un elemento central de su teoría.

Otro de estos elementos lo extrajo de la obra de Thomas Malthus Un ensayo sobre el Principio de la Población, que básicamente dice que con una mayor o menor cantidad de recursos las poblaciones humanas aumentan de manera exponencial, ya sea que esto ocurra más pronto o más tarde en un periodo de tiempo. Darwin interpretó esto a nivel de todos los organismos, y explicó entonces que estos están en la capacidad de reaccionar creativamente ante presiones del medio ambiente, es decir, pueden cambiar su hábito, dando así una respuesta a las condiciones externas. Por tanto, en el organismo existe el poder de decisión, no como un proceso intelectual en sí, sino en el sentido de seguir uno de varios caminos u opciones posibles. Esto le aportó una visión internalista a la teoría de Darwin, y constituyó el tipo de variación que él llamó “variación dirigida”.

Sin embargo, el tipo de variación que Darwin consideró más importante fue la denominada “variación aleatoria”, la cual está dada por la naturaleza del organismo en sí, es decir, las diferentes formas que pueden originarse como producto de la reproducción. Pero, ¿qué ocurre con todas estas formas?, ¿acaso todas existen en la naturaleza? Esto, contrastado con la teoría de Malthus, exponía el hecho de que los recursos en la naturaleza no son ilimitados, y que los organismos por ende deben competir y valérselas para sobrevivir a todas las adversidades del medio, justamente con lo que el mismo medio y su naturaleza les puedan ofrecer. De ahí que la naturaleza misma sea la que le permita sobrevivir y continuar a unos sí y a otros no, mediante la “selección natural”. Este proceso, visto en una escala de tiempo muy grande, sería el responsable de la evolución de todos los seres vivos.

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