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‘Rajados’ los alcaldes

Los alcaldes de las principales ciudades del país poco o nada hacen para mejorar las condiciones ambientales en las áreas urbanas. Así opinaron los colombianos en la Gran Encuesta Nacional Ambiental realizada por la Universidad Nacional de Colombia y la Revista Catorce, 6º. Los “rajados”: Samuel Moreno y Alonso Salazar. Las cifras también hablan de una ciudadanía, en todos los estratos socioeconómicos, dispuesta a tomar acciones para cuidar el medio ambiente.

Carlos Andrey Patiño,
Unimedios

En Bogotá: la contaminación del río Bogotá. En Cali: el mal manejo de las basuras. En Cartagena: el vertimiento de aguas negras en el puerto. En Barranquilla: el tráfico de animales. En Manizales: el despilfarro del agua potable.
De acuerdo con las cifras que arrojó la Gran Encuesta Nacional Ambiental de opinión pública, realizada por la Universidad Nacional de Colombia y la Revista Catorce, 6º, a través de la firma Meiko, la mayoría de los ciudadanos (86%), aceptó haber derrochado agua, botado basuras fuera de lugares indicados, despilfarrado energía eléctrica e, inclusive, comprado animales restringidos.
Cada ciudad de Colombia tiene sus ‘pecados’ con el ambiente. Las personas reconocen que les falta asumir prácticas adecuadas para cuidar los recursos naturales; también, consideran que los alcaldes hablan mucho y hacen poco (25%), o ni hablan ni hacen algo para mejorar las condiciones ambientales (36%).
Para esta encuesta, se consultó la opinión de 3.663 personas de los perímetros urbanos de Bogotá, Medellín, Cali, Cúcuta, Bucaramanga, Villavicencio, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Pereira, Manizales y Armenia. La muestra, que se tomó durante octubre, recolectó percepciones de todos los estratos socioeconómicos.
En la medición, se destaca el hecho de que, en general, la población está dispuesta a asumir un papel activo para mejorar sus relaciones con el entorno y cambiar actitudes nocivas. Así mismo, se evidencia la falta de más acciones pedagógicas, informativas, políticas y hasta coercitivas para frenar el daño ambiental.

Poca visibilidad

Este año, Colombia se situó en la novena posición dentro de los países con mejor desempeño ambiental del planeta, según lo mostró un estudio elaborado por las universidades de Yale y Columbia, de Estados Unidos, en conjunto con el Foro Económico Mundial de Davos. En América Latina solo Costa Rica está por encima, en la posición quinta. Francia está por debajo de Colombia en la posición 10.
Si bien esto muestra un panorama positivo sobre las políticas estatales que se están produciendo en el país, al contrastarlo con la Gran Encuesta Nacional Ambiental, se evidencia que la ciudadanía no está conforme o desconoce la actuación de los alcaldes y, en algunas ciudades, ignoran el papel que cumplen las autoridades ambientales territoriales.
Cuando se reúnen los porcentajes de las personas que consideran que sus alcaldes “hablan mucho y no hacen algo”, “no dicen ni hacen algo” y “no les importa el medioambiente”, se llega a que el 72% de población total considera que los alcaldes son pasivos respecto al medioambiente.

En Bogotá, el 78% opina que el alcalde no está comprometido; 22% sí ve una gestión activa. En Medellín, 61% dice que no está comprometido; 39% dice que sí. En Cali, las opiniones estuvieron más divididas: el 47% no identifica la gestión ambiental del alcalde, mientras que el 43% sí lo ve activo en este tema.
Cuando se les preguntó a las personas sobre cuál es la autoridad ambiental que reconocen en su ciudad, la entidad que se ubicó en primer lugar fue el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, con el 29%, al que siguieron las corporaciones autónomas regionales con el 21%.

Los casos particulares se registraron en Barranquilla, Cali y Cartagena, donde en la mente de los habitantes prevalece la imagen de la autoridad ambiental local. En la capital de Atlántico, el 64% de los encuestados reconoció al Departamento Técnico Administrativo del Medio Ambiente (Damab). En la capital caleña, 56% al Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma). En el ‘Corralito de Piedra’, el 58% al Establecimiento Público Ambiental (EPA).
El interés de la Universidad Nacional de Colombia y de la Revista Ambiental Catorce, 6º con esta Gran Encuesta Nacional Ambiental 2008 es entregarles a los organismos públicos y privados datos clave para la toma de decisiones para el adecuado manejo y administración del medioambiente.
Además, se quiere poner en evidencia el grado de conocimiento que tiene el público general sobre temas ambientales. Esto con el objetivo de que las entidades oficiales direccionen campañas o diseñen acciones que permitan formar ciudadanos más conscientes sobre esta área.

TV, la mayor fuente

De acuerdo con lo establecido en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, “el derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras”. Además, dice que “los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible, por lo que tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.
La Declaración también deja claro que “el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medioambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones”.
En ese sentido, la Gran Encuesta Ambiental encontró que en la práctica el Estado no cumple con su papel de informar a los ciudadanos. El 52% se siente algo informado en aspectos ambientales; el 33%, poco informado, y el 4%, nada informado. Solo el 11% se siente suficientemente informado.
La televisión ocupa el primer lugar como fuente de información para la gente. Los noticieros de televisión y los documentales de la televisión por cable son los medios más comunes. Entre 9% y 11% de los encuestados aseguró que los periódicos le suministraron información. Las alcaldías no superaron el 3% como medio de enterarse de aspectos ambientales.
Quienes se sienten poco (29%) o nada (39%) informados en cuanto a temas ambientales son los que consideran que estos no contribuyen al desarrollo y que en ocasiones lo frenan.

Papel pasivo

Otro dato que preocupa, según las cifras que arrojó la encuesta ambiental, es que casi la mitad de la población no hizo nada para evitar daños al medioambiente a pesar de que los presenció. Sin embargo, la otra mitad sí adelantó alguna acción; un número importante de ciudadanos (29%) firmó en contra cuando presenciaron hechos de esta naturaleza.
En lo que respecta al reciclaje, actualmente solo una tercera parte del universo de la población urbana recicla. Sin embargo, la intención es evidente en aquellos que no lo practican; el 91% aseguró que estaría dispuesto a reciclar, hábito que están más dispuestos a llevar a cabo los estratos socioeconómicos más favorecidos.
Si bien en el contexto internacional Colombia se presenta hoy como uno de los países del continente donde el tema ambiental está en la agenda pública como prioridad, en el contexto interno la población parece estar más desorientada sobre su papel frente al cuidado de los recursos naturales, el freno de las acciones contaminantes y su poder de acción para frenar estos fenómenos.
Como lo propone la Declaración de Río, “deberá movilizarse la creatividad, los ideales y el valor de los jóvenes del mundo para forjar una alianza mundial –y local para nuestro caso– orientada a lograr el desarrollo sostenible y asegurar un mejor futuro para todos”.
La Gran Encuesta Ambiental pretende eso, que los gobiernos locales, regionales y Nacional se sensibilicen sobre la necesidad de crear instrumentos certeros para frenar el daño ambiental, así como de hacer cumplir las normas, como aquella que dice que el que contamina paga. Pero más allá de eso, lo que se pretende es incentivar un desarrollo sostenible aprovechando aquella ciencia, aquella tecnología y aquellas acciones que propendan por este fin.

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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

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