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UNP No.63
Título : Detrás de toda gran mujer hay un hombre incluso más grande. ¿O no?
Autor : Sarah Dry y Pierre Radvanyi
Sección: Perfil
Fecha : Septiembre 12 de 2004

Detrás de toda gran mujer hay un hombre incluso más grande. ¿O no?

Marie Curie y su esposo Pierre regresan para darnos un ejemplo de identidad europea. Sarah Dry los describe en su nueva biografía, Curie , y habla sobre sus vidas y obra con su colega, el historiador de la ciencia, Pierre Radvanyi.

El empeño convirtió a Marie Curie en la primera mujer docente de la Sorbona.

Sarah Dry*, Pierre Radvanyi**

Una reciente encuesta promovida por Le Monde/CSA en seis países europeos votó por Marie Curie como la segunda figura más representativa de la identidad europea en el siglo XX, después de Winston Churchill y antes que Charles de Gaulle.

En el Día Internacional de la Mujer 2004, Sarah Dry lanzó la nueva biografía de Marie Curie con una lectura durante la celebración en el Instituto Francés de Londres.

Pierre Radvanyi, director Emérito de Investigaciones del Centro Nacional de la Investigación Científica (Francia) exploró junto con Sarah Dry el legado de Marie y Pierre Curie, quienes ganaron el premio Nobel de Física hace cien años.

Parte 1: Sarah Dry

Al escribir la biografía de Marie Curie tuve que manejar las particulares exigencias de hacer un buen retrato íntimo de la vida de una persona, una buena biografía y de esta nueva disciplina que es la historia de la ciencia. Como hasta hace muy poco esta rama de la historia tenía que ver mayoritariamente con las historias de los grandes hombres, Marie Curie puede quizás ser vista como un gran hombre honorario. Por cierto que recientemente fue enterrada en el Panthéon.

Lo que realmente disfruté fue el desafío de mostrar el ascenso de Marie Curie en muchas instituciones en las que desempeñó un papel importante: como una muchacha polonesa en el gimnasio de Varsovia, o su no muy amable recepción en la Sorbona. En esa época, las mujeres en Polonia no podían estudiar para los grados más altos. Pero, por sus propios méritos, se convirtió en un importante miembro de la Sorbona, donde fue la primera mujer nombrada profesora.

Las instituciones educativas fueron importantes a lo largo de la vida de Curie. Al necesitar urgentemente un trabajo y dinero extra, después de su tesis de doctorado y con una joven familia a la cual mantener, se convirtió en la primera docente de la escuela normal para maestras de secundaria. Mi tarea era situar todas estas instituciones en su propio contexto histórico, y al mismo tiempo vincularlas tanto a la vida personal de Curie como a su vida profesional y científica.

Hay una sección del libro que cuenta la historia de cómo se conocieron Marie y Pierre, su esposo, quien desempeñó un papel importante en su vida. Su intención es darle al lector un sentido de la forma tan cohibida como se veían ellos, idealistas y soñadores, a sí mismos.

Marie viajó a París, una joven de 23 años, para estudiar en la Sorbona, y recibió su licenciatura en 1893. Fue primera en su clase de ciencias físicas, y después obtuvo una beca para seguir estudiando un año de ciencias matemáticas. Pero su plan siempre era regresar a Polonia.

En una época donde la mujer carecía de muchos derechos, Pierre y Marie daban ejemplo una relación igualitaria.

Sale a escena un joven de pelo castaño rojizo y ojos grandes muy claros

Sarah Dry lee un fragmento de su obra: "Marie siempre había tenido la intención de volver a Polonia después de terminar sus estudios en París. Consideraba que era un deber contribuir a su país y, tal vez más profundamente, a cuidar de su anciano padre. Pero en la primavera de 1894, conoció a Pierre Curie, un joven de pelo castaño rojizo y ojos grandes muy claros, en casa del físico y compatriota, Józef Zowalski.

Treinta años después, Marie recordaba vívidamente la primera reunión: 'Al entrar en el cuarto, Pierre Curie estaba parado en el hueco de una ventana francesa que daba a un balcón. Me pareció muy joven aunque en ese momento tenía 35 años. Me impresionaron la expresión abierta de su cara y una leve sugerencia de indiferencia en toda su actitud. Su forma de hablar, más bien lenta y deliberada, su simplicidad y su sonrisa, a la vez grave y juvenil, inspiraban confianza'. Marie interpretó la indiferencia de Pierre como la de un soñador absorbido por sus reflexiones.

Para Marie, que estaba convirtiendo en algo así como credo la premeditada indiferencia ante las incomodidades cotidianas, la calma natural de Pierre era atractiva, y su retraimiento fascinante. Pierre parecía haber tenido una vida apartada, sin cuidar de las convenciones que regían las vidas de los demás. Incluso niño aún, su familia había notado la dificultad que tenía para cambiar rápidamente de tema y su necesidad de concentrarse en un tópico aislado.

En lugar de forzarlo a adaptarse a los requisitos de un plan de estudios normal, su familia había encontrado la forma de alentar su clase especial de inteligencia. Lo mantuvieron fuera del rígido sistema educativo francés; sus padres, un hermano mayor y un tutor le enseñaron en la casa hasta los 16 años. Ese año Pierre, que había hecho grandes progresos, recibió su grado de bachiller y una licencia en física de la Sorbona solo dos años después. Permaneció allí cinco años como asistente del laboratorio de Paul Desains, el director del laboratorio de la universidad, donde adquirió experiencia en la investigación experimental, aunque no pudo seguir otros estudios formales por falta de fondos.

Antes de que conociera a Marie, la más íntima relación de Pierre era con sus padres, con quienes vivía aún a los 35 años, y con su hermano Jacques, que le llevaba tres años y medio. Como Pierre, Jacques había sido educado fuera del sistema educativo francés. También lo atraía la ciencia y trabajaba como asistente en el laboratorio mineralógico de la Sorbona. Unieron sus intereses en el estudio de los cristales, lo que pronto los llevó al descubrimiento de la piezoelectricidad, un notable fenómeno que le sería de gran utilidad a Marie en los años siguientes.

Pierre no descuidó la etiqueta del noviazgo con Marie. Su personalidad seria, su hermosa cara y forma sencilla de vestir estaban de acuerdo con su visión de la vida. Al contrario de algunas parejas, que se avienen con las emociones de las diferencias, la relación que se dio entre Marie y Pierre Curie parece haberse basado desde el principio en unos intereses compartidos y en un código ético común.

Después de conocerse, Marie y Pierre se volvieron amigos y pasaban el tiempo juntos en la Sociedad de Física de París, en el laboratorio y en el cuarto de estudiante de ella. En la primavera de 1894, Marie completó su segunda licencia en la Sorbona, segunda entre todos los estudiantes que aspiraron al grado de matemáticas. Para mediados del verano, cuando Marie viajó para sus acostumbradas vacaciones en Polonia, Pierre le había expresado su deseo de compartir la vida con ella. Si Marie prefería, le sugirió en una carta, a él le bastaría ocupar un cuarto separado en un apartamento compartido. Ella había alcanzado los grados que eran el fin de su viaje a París y se sentía obligada a cuidar de su padre y a trabajar por la todavía oprimida Polonia. Volvió a casa insegura de sus planes, dejándole a Pierre la misión de convencer a una joven obstinada de volver a París.

Pierre le escribió cartas de amor a Marie que ella recordaría con cariño treinta años después. Conocía a Marie lo bastante bien como para evitar los romances comunes. Expresó su ruego a Marie de que volviera a París en términos más elevados, que revelan su astuto estudio de Marie y de sus pasiones encontradas. "Sería algo magnífico", le escribió, "en lo que casi no me atrevo a creer, que pasáramos juntos nuestras vidas, hipnotizados por nuestros sueños: tus sueños patrióticos, nuestros sueños humanitarios y nuestro sueño científico. De todos estos sueños el último es, creo, el único legítimo. Quiero decir con esto que somos impotentes para cambiar el orden social y, si no lo fuéramos, no sabríamos qué hacer; de actuar, sin importar en qué dirección, nunca podríamos estar seguros de no hacer más daño que bien, retrasando alguna inevitable evolución. Desde el punto de vista científico podemos, por el contrario, esperar hacer algo: aquí el campo es más sólido, y cualquier descubrimiento que hagamos seguirá siendo conocimiento adquirido por pequeño que sea".

Marie decidió volver a París. En una carta a su vieja amiga Kazia, resume con firmeza los límites de su nueva vida en frases directas que recalcan la distancia entre la joven que había dejado Polonia tres años antes y la mujer adulta que vive y ahora se casa en el extranjero. "Para mí es una pena que tenga que quedarme para siempre en París, ¿pero qué voy a hacer? El destino nos ha unido profundamente y no podemos soportar la idea de separarnos. Yo vacilé durante todo un año sin resolverme a dar una respuesta. Finalmente, me reconcilié con la idea de establecerme aquí. Cuando recibas esta carta, escríbeme a: Madame Curie, Escuela de Física y Química, 42 Rue Lhomond. Ese es mi nombre de ahora en adelante. Mi esposo es profesor en esa escuela. El año entrante lo llevaré a Polonia para que conozca mi país".

Ambos compartieron un sueño científico que legó al mundo descubrimientos tan importantes como la radioactividad.

La colaboración científica como interacción romántica

Parte II: Pierre Radvanyi dirige la discusión

El científico recibe su educación no solo de la universidad sino a través de todo lo que aprende después en su interacción con otros científicos, lo que lee o escucha en conferencias, etcétera. Un químico puede posteriormente convertirse en físico; un físico puede convertirse en químico. Estas experiencias consecutivas pueden interactuar muy fuertemente.

Pierre era ocho años mayor que Marie. Cuando se conocieron, ella estaba haciendo su primer trabajo experimental en la magnetización del acero, mientras que Pierre ya era bien conocido. Tenía una reputación internacional por su trabajo en los cristales, la simetría y el magnetismo. Así que al principio, no estaban exactamente en la misma etapa de sus vidas, o de su evolución.

Pero es muy interesante ver cómo llegaron a relacionarse íntimamente, no solo como esposos sino también como científicos.

Trabajaron estrechamente, pero su carácter no era el mismo. Marie Curie era una mujer fuerte y obstinada, a la que le gustaba apuntar hacia un objetivo claro. Pierre Curie era más inconstante, dado a cambiar fácilmente de un tema a otro. Tenía una visión más interdisciplinaria de su campo, la física, que en ese tiempo no era muy diferente de la química. Marie había tenido una buena educación tanto en física como en matemáticas. De modo que en ese momento ninguno dominaba la química: la aprendieron en el trabajo. Se convirtieron en químicos al trabajar juntos en un nuevo tema, que era su propio descubrimiento.

Pierre le enseñó a Marie ciertas técnicas, especialmente una que él mismo había desarrollado y que llevó a lo que se conoce como el descubrimiento del polonio y el radio. Pero el verdadero adelanto se produjo cuando Marie decidió obtener un grado en física después del nacimiento de Irene, su primera hija. Sería la primera mujer en tener este grado en Francia. Juntos decidieron escoger el estudio del extraordinario fenómeno descubierto un año antes por Henri Becquerel, en ese momento llamado "rayos uránicos" (el nombre "radioactividad" le fue dado después por Marie Curie. Ella inventó esta palabra. La radioactividad era en todo sentido su tema escogido).

Luego siguieron los experimentos sobre los que se puede leer en los cuadernos, preservados intactos en la Biblioteca Nacional de París; todavía son radioactivos, de modo que hay que tomar precauciones para hacerlo. En ellos se puede seguir detalladamente cómo Pierre Curie le enseñó a Marie a manejar el equipo: el electrómetro, el cuarzo y demás. Por su cuenta, Marie se dedicó a investigar a fondo esos curiosos rayos de Becquerel en otros materiales; los escogió y perseveró. Fue muy obstinada en esto porque no había resultados observables en los primeros elementos que ensayó. Solo cuando examinó algunos muy pesados como el torio, notó que éste también era radioactivo.

Luego tuvo lo que fue una idea brillante: explorar a fondo no solo los elementos sino los minerales. Estos pueden contener algunos elementos conocidos, pero pueden contener algo más. Y descubrió que algunos minerales del uranio (de hecho, como sabemos ahora, todos los minerales del uranio), eran más radioactivos que el mismo uranio.

En ese momento, Pierre estaba dedicado a su trabajo con los cristales. Decidieron combinar sus esfuerzos porque ni él ni ella sabían mucho de química. Ambos descubrieron este campo al agregar la química a la física. Era una manera completamente nueva de buscar elementos: examinando los rayos que estos elementos emiten. Hacían separaciones químicas y examinaban los productos separados para ver cuáles emitían rayos y cuáles no. De esta forma, y con la ayuda de Gustave Bemont, un químico de la Escuela de Física y de Química, encontraron primero el polonio y después el radio. El nombre "polonio" fue escogido por Polonia, la amada patria de Marie. Nombrar un elemento "radio" fue un golpe brillante , porque de inmediato nos hace pensar en la radiación.

Finalmente, Marie y Pierre Curie descubrieron que la radiación solo se podía explicar pensando en esta nueva propiedad de emitir rayos como una nueva característica, no de los materiales en masa sino de los átomos mismos. Eran los átomos los que emitían la radiación. En ese momento esto no era para nada obvio: algunas personas todavía negaban la existencia misma de los átomos.

Los Curie importaron primero kilogramos y luego toneladas de minerales de Bohemia (en ese tiempo parte del imperio austrohúngaro). Las minas de uranio eran propiedad del gobierno austriaco. Pierre era quien escribía las cartas a la Academia Austriaca de Ciencia. Los Curie no tenían mucho dinero, pero compraban residuos desechados por la industria. Cuando empezaron a necesitar toneladas de estos residuos, Pierre tuvo que escribir cartas cada vez más convincentes al presidente de la Academia.

Con el tiempo, este estudio se volvió vasto y muy importante: la radioactividad era simplemente un nuevo campo de la ciencia. Los Curie se vieron obligados a dividir sus esfuerzos y acordaron que Marie continuara con la obtención de radio puro, mientras que Pierre seguiría trabajado en la física. En ese momento, no sabían lo peligrosa que era la radioactividad. En cierto modo la división del trabajo fue arbitraria. Habrían podido hacerla a la inversa, pero la verdad es que Marie no podía esperar para dedicarse de lleno al radio, para su tesis doctoral.

Ella creía firmemente en la precisión del trabajo de laboratorio. Y fue la precisión de sus técnicas, lo que le permitió identificar el radio. Esto realmente la hizo lo que fue. Pero dar el siguiente paso para desarrollar una teoría era algo en lo que nunca se sintió realmente cómoda.

La cacería de lo inestable reposa en los anaqueles de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional para conslta de los lectores interesados en los logros científicos de Curie.

Pierre Radvanyi : Permítame decir una palabra sobre este punto. En su libro, ella le atribuye a Pierre esa cita según la cual las teorías más vagas son las mejores.

Sarah Dry : Todavía creo que salta a la vista -dado lo que ella hizo en su vida- lo poco de teoría que ella publicó. Después de su descubrimiento conjunto del radio y del polonio, ella se concentró precisamente en la acumulación de elementos radioactivos y el desarrollo de una química de esos elementos. Cuando estaban juntos en el laboratorio, trabajaban como iguales. Pero algunas personas, creo yo, al mirar la forma como dividieron el trabajo, posiblemente vieron a Marie como la trabajadora servil de la pareja dedicada de tiempo completo a la purificación del radio. No creo que Pierre pensara eso. Creo que él se sometía a la habilidad matemática de ella, y también a su conocimiento de la física.

Pero en la casa -estamos en 1900-, y a pesar de su notable relación igualitaria en el laboratorio, Marie Curie respondía por sus deberes de esposa. Manejaba la casa, hacía la limpieza y criaba a los hijos.

Pierre Radvanyi : Pero ellos siempre tenían ayuda. Bueno, tal vez no el primer año, pero a partir de 1898 tenían una empleada. De otra forma, ella no hubiera podido hacer lo que hizo. Después de todo, tenía grandes responsabilidades. Además, debemos anotar que en las cartas y escritos, sobre todo los de la década de 1900, Pierre considera a su esposa su igual, lo que de ninguna manera era común en esa época.

Sarah Dry : Claro, eso es lo que yo quiero decir y por eso es que Marie se casó con él. Ella había tenido relaciones antes. Se había enamorado del hijo de una familia con la que trabajó como institutriz en Polonia. Y tuvo admiradores durante sus primeros años en París. Pero no creo que después, cuando conoció a Pierre, estuviera todavía a la caza de amoríos. Así que su matrimonio tuvo mucho que ver con la clase de hombre notable que era Pierre.

Pierre Radvanyi : Veamos ahora su primer premio Nobel en Física. El comité de física de los premios quería dárselo por su trabajo sobre la radioactividad. El comité de química dijo que no deberían dárselo en ese campo ya que el descubrimiento del radio y del polonio era química: "Nosotros se lo concederemos después". Así que ya en 1903, había choques entre los químicos y físicos de los comités Nobel. Finalmente decidieron dividir el premio entre Becquerel y los Curie, explicando cuidadosamente que se les daba por su trabajo con sustancias radioactivas.

En 1903, ya se sabía que este campo se estaba volviendo enorme, y que se habían hecho o estaban a punto de hacer importantes descubrimientos. Ya -y esto no lo descubrieron ni Becquerel ni los Curie-, se podían ver los rayos radioactivos uno por uno y que los átomos se desintegraban al azar. En esa época, esto era algo completamente nuevo en la microfísica. Para 1911, el comité de química decidió que el descubrimiento del polonio y el radio merecían un premio Nobel en Química. Pero por supuesto, Pierre Curie había muerto. Seguramente lo habrían dividido entre Pierre y Marie, de vivir él todavía.

 

Sarah Dry : Es cierto. Pero Marie Curie era verdaderamente excepcional. Y no lo digo como si fuera un lugar común. Venía de un país oprimido, así que desde el principio se vio como ciudadana de un país que luchaba por independizarse. Por su propia voluntad, paciencia y firmeza se escogió en cierto modo a sí misma para representarlo, y consiguió el dinero para viajar a París.

Una vez allí, nada fue usual en ella y se distinguió por lo que hizo. Creo, en cierta forma, que el mundo necesita más mujeres como Marie Curie. Pero también necesitamos la multitud. Después de todo, hay una fuerza diferente en la cantidad. Marie Curie ciertamente es un modelo, pero afortunadamente las mujeres de hoy en día no tienen que tomar la misma clase de decisiones que ella debió tomar. Tuvo suerte. Encontró un hombre que la amaba y que también amaba su trabajo. Creo que, sin eso, las cosas habrían sido muy difíciles para ella.

Pierre Radvanyi : Estoy de acuerdo.

* Sarah Dry ha trabajado como periodista, editora y directora de comunicaciones de una compañía de biotecnología. Obtuvo el premio Rona Jaffe de ensayo creativo de la Universidad de Harvard y estudió en el London Centre for the History of Science, Technology and Medicine. Ha publicado Curie .
** Pierre Radvanyi es director emérito de investigaciones del Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS), y antiguo alumno de F. Joliot, Institut de Physique Nucléaire en Orsay. Ha escrito numerosos libros y ensayos sobre la historia del descubrimiento de la radioactividad, siendo el último Les rayonnements nucléaires .
Publicado por la Universidad Nacional de Colombia con propósitos pedagógicos y bajo licencia académica de openDemocracy . Traducción de Nicolás Suescún.