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UNP No.63
Título : Voces autorizadas observan la tensión venezolana
Autor : Diego Bautista Urbaneja
Sección: Internacional
Fecha : Septiembre 12 de 2004

Voces autorizadas observan la tensión venezolana

Los alegatos de fraude de la oposición venezolana se han diluido prematuramente ante la falta de pruebas contundentes.

Dos analistas revisan el espectro político polarizado de Venezuela, tras la celebración del Referendo Revocatorio Presidencial, en el que resultó ganador Hugo Chávez Frías. Margarita López Maya, historiadora y una de las autoras del libro Venezuela: confrontación social y polarización política , publicado el año pasado y Diego Bautista Urbaneja, miembro de la Coordinadora Demcrática, confrontan los desafíos a los que están citados tanto el presidente ratificado como la oposición.

Diego Bautista Urbaneja*

El Referendo Revocatorio realizado en Venezuela con la esperanza de que fuese solución a la crisis política que el país atraviesa no pudo cumplir ese papel. Tampoco ha relegitimado el mandato de Hugo Chávez ni ha apaciguado la pugna política que divide a los venezolanos.

Los resultados oficiales, favorables a Chávez con el 59% de los votos y refrendados por la OEA y el Centro Carter, están sumidos en la sospecha de un fraude masivo, que hasta ahora no se ha demostrado fehacientemente, pero para muchos hay suficientes indicios de que tuvo lugar. Para quien esto escribe, que vivió muy de cerca el acontecer de los días relevantes, la ocurrencia del fraude es toda una certeza. El caso es que en buena parte de la sociedad existe una duda profunda sobre la legitimidad del actual gobierno venezolano.

Dudas sustanciales

Lo anterior ha emponzoñado el clima político, dificultando tanto las posibilidades de que el gobierno establezca una relación normal con el sector opositor, como que éste baje el tono de sus ataques al gobierno. Los clichés de golpista y fascista por un lado, y de autoritario y dictatorial por otro, han cobrado nuevos bríos.

En todo caso es muy dudoso que el gobierno actual, dada la naturaleza de su proyecto político, pueda entrar en un juego democrático normal. Para muchos, significa la implantación de una hegemonía política duradera, y sepulta toda posibilidad de cuestionamiento por medios electorales. Tal hegemonía se plantea como la condición necesaria para adelantar un impreciso "proyecto revolucionario". Este designio cohíbe cualquier otra cosa, y lo convierte en una maniobra táctica.

Complicaciones gubernamentales

Sin embargo, el Referendo dejó claras unas bandas de correlación de fuerzas entre el gobierno y la oposición, cualitativas y cuantitativas. De acuerdo con los resultados bajo sospecha, la oposición no tiene menos del 41% del electorado, concentrado en el grueso del empresariado, los profesionales y los gerentes, el sector obrero sindicalizado, el sector formal de la economía, los intelectuales y un buen trozo de los sectores populares, que ronda el 35%.

Eso enreda el panorama gubernamental. Por una parte, lo fractura, pues algunos de sus miembros están pensando en la necesidad de un clima más conviviente con éste último sector, tan importante de la sociedad. Por otra, lleva al gobierno -que sabrá bien la realidad de los resultados electorales y la magnitud del susto que ha pasado- a tomar medidas que permitan la reactivación económica. Esto complica el "proyecto revolucionario", en cuanto supone de una manera u otra el fortalecimiento del sector privado de la economía, sobre todo en sus formas capitalistas más o menos clásicas.

Complicaciones opositoras

Por su parte, la oposición tiene serios problemas que resolver. La instancia que condujo la lucha por el Revocatorio, la Coordinadora Democrática (CD), que agrupa a los partidos políticos y varias organizaciones sociales, está siendo emplazada por no haber impedido el fraude. Dedicada en lo inmediato a responder a esa demanda y a demostrar que el fraude de hecho se cometió, la CD tiene que decidir a la vez si concurre o no y en qué términos, a las elecciones de gobernadores y alcaldes pautadas para el 31 de octubre. Todo indica que participará en ellas con candidatos unitarios, pero queda de por medio la importante labor de persuasión a un electorado receloso y la obtención de condiciones que garanticen unos resultados pulcros, por parte del Consejo Nacional Electoral.

Más allá de eso, la oposición, "liberada" de la urgencia de una confrontación inmediata como la del Revocatorio, que le permitió dar soluciones provisionales a lo que voy a numerar, tiene tareas pendientes de reformulación de su discurso político, de reestructuración interna entre sus componentes, de diseño de las relaciones con una muy activa "sociedad civil" de clase media, y de solución al agudo problema de liderazgo.

Perspectivas inmediatas

La confrontación política permanecerá básicamente similar a la que era antes del Referendo Revocatorio. Hay llamados a una mayor tolerancia, pero serán difíciles de atender debido al juego de percepciones mutuas que prevalece entre el gobierno y la oposición.

Lo previsible es que el gobierno tratará de afianzar su posición a través de tres líneas de acción: la primera, la ampliación de su política social: financiada con la renta petrolera de manera directa y discrecional produce políticas muy visibles y de alta eficacia simbólica, que le han dado buenos resultados para recuperar parte de la popularidad perdida; la segunda, los intentos de reactivación económica compatibles con el control político, a través del enorme poder financiero del gobierno, en los sectores de su interés; y la tercera, la profundización del proyecto hegemónico, a través de medidas administrativas y legislativas que fortalezcan la capacidad de represión, amedrantamiento y control de las expresiones de oposición política.

La oposición tiene, por su parte, la agenda que antes se señaló. Carente de una autoridad que se imponga a cualquier cosa, como la que ejerce en su sector Chávez, las opciones de solución para cada uno de los puntos es más abierta y, por lo pronto, impredecible. Lo que sí podría decirse, sobre la base de los precedentes, es que, sea cual fuere el estado de ánimo actual de la gran masa opositora, el ciclo y la propia conducta del gobierno y del mismo Chávez, se encargarán de que el espíritu de combate esté, dentro de poco, otra vez "a millón".

Todo esto, por lo demás, en un contexto político que no da descanso: a finales de este año habrá elecciones de alcaldes y gobernadores; a mediados de 2005, legislativas generales; y a finales de 2006, presidenciales.

* Profesor universitario, coordinador del Plan Consenso-País de la Coordinadora Democrática y columnista del diario El Universal.