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UNP No.68
Título : El monstruo de la quebrada Pavachoque
Autor : Nelly Mendivelso, Unimedios
Sección: Investigación
Fecha : Diciembre 26 2004
El monstruo de la quebrada Pavachoque

Una geóloga bogotana en Cambridge puso en boca de todos los ingleses a los pliosaurios colombianos. La joven clasificó el fósil de un reptil marino de hace 114 millones de años, que promete convertirse en uno de los más importantes del mundo.

Nelly Mendivelso, Unimedios

La última vez que un monstruo marino causó revuelo en el mundo fue en 1937, cuando algunos escoceses aseguraron ha-ber visto emerger del Lago Ness un ani-mal descomunal, de cuello largo y cabeza pequeña, que utilizaba sendas aletas para nadar. Las recurrentes apariciones de Nessie como se apodó a la legendaria bestia, mo-tivaron discusiones científicas que, apoya-das en los relatos, concluyeron en asociar a la extraña especie con el temible rey de los mares Mesozoicos: el plesiosaurio.

Años después, la ciencia vuelve a con-mocionarse. Esta vez con un primo de Nessie hallado en la quebrada Pavachoque de Villa de Leyva (Boyacá). Se trata de un pliosau-rio, carente de carne pero con mucho hue-so, que ha dejado inquieto a un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, país donde la geóloga de la Universidad Nacional de Colombia, Marce-la Gómez, da forma a los restos óseos del reptil marino criollo.

El fósil fue registrado en 1967, luego de que una comisión técnica de expertos franceses lo encontrara durante un estudio geológico en la zona del altiplano y deci-diera donarlo al Instituto de Ciencias Na-turales de la UN. Un par de años después pasó al Departamento de Geología hasta 1999, cuando la joven investigadora lo tuvo a disposición para descifrarlo con la ayuda de sus directores de tesis María Páramo y Fernando Etayo.

Lo que a simple vista no parecía ser más que un montón de vértebras confinadas en un laboratorio, resultó ser el registro de una criatura marina con más de 114 millones de años, "uno de los únicos depósitos en el mundo de esa edad", precisa Gómez, pues, aunque a lo largo de la historia se han ha-llado restos de pliosaurios desde la Antárti-ca pasando por Suramérica, Norteamérica, Europa y Australia, la mayoría correspon-de al Jurásico (más antiguos) o al Cretácico Superior (recientes). El gigante de Villa de Leyva es del Cretácico Inferior, una edad geológica de la cual poco se conoce aún.

Alas para volar en el mar

El cráneo del pliosaurio de Villa de Leyva alcanza a superar un metro de longitud.
Foto Marcela Gómez.

Contrario a los plesiosaurios, los plio-saurios se caracterizaron por tener cuello corto y cabeza grande, similar a la de un co-codrilo. Aparecieron hace 220 millones de años y se extinguieron hace 65 millones. Su imponente figura les permitió dominar el océano y fueron considerados temibles predadores, pues las demás criaturas ma-rinas terminaban trituradas entre sus enor-mes mandíbulas.

Eran hábiles para nadar no obstante el peso en toneladas de su cuerpo, acción que posiblemente ejecutaban mediante cuatro aletas, las cuales se cree movían como los pájaros para "volar en el agua".

Las piezas de estos reptiles halladas en todo el mundo permiten calcular la longi-tud promedio de su cuerpo en 12 metros, aunque los más grandes alcanzaron los 18, mientras su peso pudo variar entre 20 y 30 toneladas. Dichos fósiles provienen de ro-cas marinas formadas en el antiguo océa-no. Es necesario recordar que durante el Cretácico, "Colombia estuvo sumergida en el mar, por tal motivo los sedimentos pre-sentes en la Cordillera Oriental son mari-nos", aclara la experta en pliosaurios.

Las evidencias en la quebrada Pavacho-que, ubicada cerca del convento Santo Ec-cehomo, famoso sitio turístico en Villa de Leyva, muestran la formación de una roca negra, aceitosa y de grano fino envuelta en materia orgánica, que coincide perfecta-mente con el tipo de sedimento estudiado por Marcela Gómez en los restos fosiliza-dos. Hasta allí llegó la investigadora gra-cias al apoyo de don Marco Tulio Sotelo, un campesino que ayudó a la comisión de franceses a extraer las piezas del fantásti-co animal. "Pesaba mucho, por eso lo saca-mos por pedazos", recuerda el boyacense.

De Colombia a Inglaterra

La columna vertebral, una aleta, la cabe-za, el cuello y la cola, pero en trozos, con-formaban las fichas del rompecabezas que Gómez comenzó a armar después de su-mergir cada pieza, durante un año, en sus-tancias químicas para eliminar los rastros de roca adheridos. En una rigurosa labor, la geóloga reconstruyó una especie de plio-saurio nuevo, pues algunas de sus formas no aparecen registradas en la paleontolo-gía mundial, pero que dilucidó con el auxi-lio del científico Dr. Leslie F. Noe, a quien contactó en la Universidad de Cambridge.

"Luego de ver detalladamente las foto-grafías enviadas por Marcela para mí fue obvio", dice el doctor Noe; "se trataba de un ejemplar excepcionalmente preservado con información que no había estado dis-ponible antes".

Lo decía por la configuración del cráneo diferente a la de los otros animales, con huesos más largos y un gran hocico en cu-yo premaxilar permanecían intactos los al-véolos que sostenían ocho dientes, cuando los otros hallazgos registran seis o siete.

"No hay duda, es un pliosaurio nue-vo para la ciencia", dice el Dr. Noe, pues "muestra en detalle exquisito los huesos que rodean el cerebro y los oídos, gracias a que gran parte del cráneo está en tres dimensiones. También llena el vacío de no información que existía en este grupo de reptiles marinos, así como ayuda a enten-der las relaciones evolutivas y la distribu-ción del grupo de reptiles durante el Cre-tácico Inferior".

El mismo asombro lo compartió con sus colegas alemanes, norteamericanos e ingleses, quienes no dudaron en invi-tar a Marcela Gómez a exponer su trabajo de grado, laureado, frente a la comunidad científica de Cambridge.

Pero Marcela no viajó sola. El fósil del gigantesco reptil prehistórico llegó con ella a Inglaterra, sorprendiendo también a me-dios de comunicación londinenses como la BBC y el periódico Anglia News que por esos días omitieron al país violento y des-tacaron en sus titulares "la visita de un in-vitado especial proveniente de Colombia". La ciencia de nuestro país representada en una geóloga de la Universidad Nacio-nal fue motivo de admiración, pues "la ma-yoría de ingleses ignoraba que en ese país suramericano se pudiese hacer ciencia", afirma Marcela.

El fósil permanecerá en Cambridge por tres años más, en los que la científica de 28 años preparará el esqueleto para dilu-cidar las partes vivas que caracterizaban al pliosaurio como un animal. "Intentaré re-construir su sistema musculatorio, pues el fósil preservó orificios por donde pasaban nervios y arterias principales", comenta Marcela.

El análisis completo de los restos le per-mitirá saber la forma como vivía, mordía, nadaba y cazaba el monstruo en las profun-didades del océano, en la segunda etapa del trabajo a desarrollar como tesis docto-ral, gracias a la Gates Cambridge Scholars-hip que le otorgó la universidad inglesa.

"Si la nueva parte del fósil es tan deta-lladamente preservada como el cráneo, el ejemplar se convertirá en uno de los más importantes del mundo", afirma sin duda el Dr. Noe. Sintiendo el rigor de la nebli-na londinense, Marcela Gómez se muestra orgullosa por haber puesto "en boca de todos" a los pliosaurios colombianos. La-menta que no suceda lo mismo en Colom-bia, pues muchos desconocen el potencial paleontológico que existe en zonas como Villa de Leyva, por tanto valoran más a di-nosaurios extranjeros que solo pueden ver a través de películas como Jurassic Park.