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UNP No. 84
Título : La economía colombiana hacia la maquilización
Autor : Carlos Martínez Becerra
Sección: Economía
Fecha : Noviembre 27 de 2005

La maquilización de la economía colombiana incidiría en la calidad de las políticas educativas y en la apropiación de nuevas tecnologías para el desarrollo.

La economía colombiana hacia la maquilización

Los peligros de que Colombia se convierta en una economía de maquila parecen tener señales claras en el comportamiento de las exportaciones y el manejo de las negociaciones del tratado de libre comercio. Esta hipótesis forma parte de la argumentación que el profesor Carlos Martínez expondrá ante la Academia de Ciencias Económicas de Colombia, con motivo de la ceremonia que lo vinculará como miembro correspondiente.

Carlos Martínez Becerra
Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.


Aparentemente continúan dándose signos de transformación de la economía colombiana en una economía de tránsito. Desde la década del noventa apareció en la nueva balanza de pagos de Colombia, sugerida por el FMI, un rubro en donde se establecen los mecanismos para incorporar las operaciones especiales de comercio, es decir, la entrada temporal de insumos para que luego de su procesamiento en territorio nacional, tuvieran como destino las exportaciones. En el año 2000 se consolida otro rubro, el de las remesas de colombianos desde el exterior. Estos dos fenómenos unidos a la pérdida de preponderancia del café y la emergencia de productos líderes relacionados con recursos energéticos -petróleo y carbón- constituyen las tendencias más significativas de la balanza comercial de Colombia.

Las llamadas operaciones comerciales especiales han estructurado un esquema de producción que en su primera etapa se ha apoyado en preferencias unilaterales tipo Atpa y Atpdea, según las cuales se viabiliza el acceso al mercado de Estados Unidos de una serie de productos con cero aranceles, como una forma de dar opción a los productos elaborados en Colombia, cuya preferencialidad está condicionada en términos políticos y económicos. En efecto, si los productos emplean materia prima con origen en los Estados Unidos, el acceso es muy superior no solo en términos arancelarios sino por ausencia de cuotas. La limitación crece con la incorporación de materia prima nacional y está prohibido incorporar materia prima que Colombia pudiera adquirir en otro país diferente a Estados Unidos. El caso de las confecciones es ejemplarizante, pues cada vez se utiliza menos algodón nacional o cierto tipo de hilazas nacionales.

Es claro que esta simbiosis entre acceso creciente con importación también creciente de insumos importados está acompañada de otra simbiosis: consiste en articularla a la lucha contra el comercio de psicotrópicos y la intervención militar de Estados Unidos en nuestro país. Esta preferencialidad unilateral, otorgada por Estados Unidos, ha creado como subproducto la necesidad de prorrogarla con la firma del TLC. Las preferencias unilaterales están acompañadas de condicionamientos que afectan no solo la economía nacional sino la soberanía política y militar del país. No ocurre así con las actividades del capital extranjero en nuestro país, al contrario, Colombia se compromete a no establecer controles ni regulaciones a dicho capital y, además, cualquier conflicto se resolverá en instancias privadas.

Efectos en investigación y educación

Pero dejando de lado el aspecto político o militar, es necesario ofrecer otra reflexión complementaria. Se trata de la adopción por el Gobierno colombiano de un paradigma según el cual el crecimiento de la economía se explica por el crecimiento de las exportaciones y mucho más, por la incorporación del sector externo como el motor de dicho crecimiento, por cuanto el fortalecimiento del sector externo significa más inversión y empleo.

En 2004, el crecimiento de las exportaciones colombianas fue de 27,9 %, mientras que el crecimiento de la economía solo de 3,8%, es decir una relación de 1 a 7. Contrasta ese resultado, con los datos calculados por Cepal en el periodo 1985-2000: para el caso de China, esa relación fue de 1 a 1,6; el de la India de 1 a 1,8; o el de Taiwán, cuya relación fue de 1 a 1,4. De otra parte, mientras Colombia en 1990 exportaba US $6.764 millones revaluados e importaba US $5.588 millones, en 2003 exportó US $1.309 millones devaluados, frente a US $13.880 millones de importación. El resultado fue una balanza deficitaria.

En esta búsqueda de un mejor posicionamiento de la economía colombiana en el contexto internacional, las exportaciones tradicionales han perdido peso relativo en la estructura de las exportaciones, a pesar del efecto precio en los productos energéticos -el petróleo creció en 147% en este periodo-. En efecto, las exportaciones pasan de representar el 60% en los noventa, a solo el 46% en 2003. En 2004, las exportaciones no tradicionales crecen en valores y parcialmente en volúmenes, crecimiento que se explica en buena medida por el auge importador de Venezuela de confecciones de Medellín, de ganado bovino del Cesar y vehículos de Bogotá, entre otros componentes. A pesar de ello, el 59,7% del total exportado tiene valor agregado sin significación. Situación que contrasta con la tendencia más exitosa de la economía mundial, cuyo componente principal es el intercambio de productos con alto valor agregado.

Las exportaciones con mayor grado de elaboración tienen como destino los países vecinos, en especial Venezuela y Ecuador. Los productos básicos que son volátiles en sus precios, tienen como destino prioritario Estados Unidos y Europa. Sin embargo en este caso se ha presentado un cambio importante, los bienes primarios que en 1990 representaban 60% y los industriales el 40%; para 2002 los bienes primarios representaron el 51% y los industriales el 49%.

El crecimiento de productos industriales de exportación, sin embargo, tiene importancia en recursos naturales, de baja tecnología o de tecnología media. Los bienes de alta tecnología corresponden a actividades de reparación, como es el caso de turbinas de aviones y representan menos de 2%. En importaciones se destacan los bienes intermedios no terminados, que corrobora parte de la tendencia mencionada, que podría conducir al país en importador de insumos para dinamizar la producción dentro del país con el propósito de exportación y, crecientemente, para el consumo interno.

Si este modelo se consolida, es claro que afectarán las políticas en ciencia y tecnología, que pueden derivar en grandes procesos de adaptación tecnológica, con grandes limitaciones en la transferencia de tecnología.

En estas condiciones, el sistema educativo puede transformarse para aligerar los niveles de exigencia de los profesionales en formación de nuestro país, por cuanto los nuevos requerimientos se centran en actividades operativas exitosas. Si la economía colombiana tiende a la "maquilización", las actividades productivas se transformarán de manera continua, pero de forma acelerada si un tratado de libre comercio compromete la arquitectura institucional del país.